Actualizado 16/08/2021 08:54 CET

¡Que la contaminación no te pare! El ejercicio reduce el riesgo de muerte

Archivo - Running. Correr. Mujer corriendo en la ciudad.
Archivo - Running. Correr. Mujer corriendo en la ciudad. - XAVIERARNAU/ GETTY - Archivo

MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

"El ejercicio habitual reduce el riesgo de muerte independientemente de la exposición a la contaminación atmosférica, y la contaminación atmosférica suele aumentar el riesgo de muerte independientemente del ejercicio habitual. Por lo tanto, debería promoverse el ejercicio habitual como estrategia de mejora de la salud, incluso para las personas que residen en zonas relativamente contaminadas", escribe el doctor Xiang Qian Lao, de la Escuela de Salud Pública y Atención Primaria del Jockey Club, de la Universidad China de Hong Kong, y sus colegas.

Llevaron a cabo un amplio estudio, a lo largo de 15 años, de 2001 a 2016, con 384 130 adultos en Taiwán, buscando comprender los efectos del ejercicio regular y la exposición a largo plazo a la materia de partículas finas en el riesgo de muerte por causas naturales. Los investigadores descubrieron que un mayor nivel de ejercicio regular en comparación con la inactividad era beneficioso, incluso en zonas contaminadas, aunque una menor exposición a la contaminación era mejor.

"Descubrimos que un alto nivel de ejercicio habitual y un bajo nivel de exposición a la contaminación atmosférica se asociaba a un menor riesgo de muerte por causas naturales, mientras que un bajo nivel de ejercicio habitual y un alto nivel de exposición se asociaba a un mayor riesgo de muerte", escriben los autores.

Este estudio, publicado en el 'Canadian Medical Association Journal', se suma a otros de menor envergadura realizados en Estados Unidos, Dinamarca y Hong Kong, en los que se constató que el ejercicio regular, incluso en zonas contaminadas, es beneficioso.

Los autores afirman que "se necesitan más estudios en zonas con una contaminación atmosférica más grave para examinar la aplicabilidad de nuestros resultados. Nuestro estudio refuerza la importancia de la mitigación de la contaminación atmosférica, como para reducir los efectos nocivos de la misma y maximizar los efectos beneficiosos del ejercicio regular", añaden.

En un comentario relacionado los autores de la Escuela de Salud Pública de Sidney, de la Universidad de Sidney (Australia), sostienen que la inactividad física y la contaminación atmosférica deben considerarse como "síndromes", ya que juntas influyen en el comportamiento y en los resultados de salud. Las recomendaciones de hacer ejercicio de forma segura en zonas contaminadas, como el ejercicio en interiores, y evitar caminar y montar en bicicleta en carreteras congestionadas, pueden contribuir a las desigualdades, ya que las personas de menor nivel socioeconómico suelen carecer de estas opciones.

"Los enfoques de reducción de riesgos que no abordan las causas fundamentales de las enfermedades no transmisibles podrían exacerbar las desigualdades en materia de salud --escriben los doctores Ding y Elbarbary--. La gente no debería verse obligada a elegir entre la actividad física y la contaminación atmosférica".

"Tanto la inactividad física como la contaminación atmosférica tienen efectos perjudiciales para la salud. Mantenerse activo no debe ser a costa de comprometer la salud por la contaminación atmosférica. Abordar ambos problemas importantes de salud pública mediante enfoques sinérgicos, ascendentes y a nivel de sistema conduciría a beneficios de salud a largo plazo para los seres humanos y el planeta", concluyen los autores del comentario.