El consumo excesivo de las tecnologías puede deteriorar las esferas vitales de los niños

Publicado 04/07/2016 12:23:02CET
Uso de las nuevas tecnologías en niños
PIXABAY

   MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Uno de los recursos de entretenimiento más atractivo y fácil para los niños y padres durante los meses de verano es el uso de las nuevas tecnologías, pero utilizarlas de manera excesiva puede llegar a deteriorar las diferentes esferas vitales del niño, según han explicado especialistas del Hospital Vithas Xanit Internacional.

   "En verano los niños tienen más tiempo libre y es frecuente que aumente su consumo de nuevas tecnologías, sobre todo porque les ayudan a entretenerse; sin embargo, los padres deben poner límite a este uso ya que abusar de las nuevas tecnologías puede traer consigo consecuencias negativas para los pequeños", advierte la psicóloga infantil del Hospital Vithas Xanit Internacional, Rocío Juárez.

   Las consecuencias para los niños pueden variar desde "malestares transitorios a inadaptación lo que interfiere en el desempeño académico y en las relaciones familiares y sociales; además, pueden aparecer alteraciones como cambios en el humor, agresividad, ira, irritabilidad, trastornos del sueño, fatiga mental o síntomas depresivos", añade.

   Sin embargo, "el hecho de jugar a videojuegos o usar las nuevas tecnologías no tiene por qué ser perjudicial para el niño, siempre y cuando se lleven a cabo medidas de control", asegura la psicóloga, quién insiste en que "se ha comprobado que poseen beneficios como el desarrollo de la capacidad deductiva, motivación por el aprendizaje y procesos cognitivos como la rapidez o razonamiento".

   SÍNTOMAS DE UN ABUSO EXCESIVO

   Algunos síntomas que pueden alertar de un consumo excesivo son la disminución de las relaciones sociales, una mayor irritabilidad o ansiedad, y el abandono de aspectos vitales como la higiene o comida.

   "También debemos preocuparnos si el niño muestra apatía ante actividades sociales y lúdicas, así como alteraciones en el sueño o la alimentación; si observamos que acude a diferentes sitios, como el baño o la cocina, sin abandonar el móvil, muestra sentimientos de euforia y placer ante el uso de las nuevas tecnologías o piensa de forma continua en ellas cuando no están presentes, también deberíamos preocuparnos".

   La especialista recomienda "vigilar o hacer un registro del número de horas que hace el menor del uso de dispositivos y planificar de forma semanal ese tiempo para que pueda alternar esa actividad con otras como actividades deportivas".

   También es aconsejable poner una hora fija del uso de los dispositivos y colocar los mismos en un lugar visible del entorno familiar evitando que el niño se encierre sólo en su habitación con los aparatos electrónicos.

   "La instalación de filtros en la búsqueda del dispositivo y explicarle a los pequeños qué pueden y no pueden hacer con ellos también pueden ayudarnos a controlar su actividad; y propiciar que realicen otras actividades, por ejemplo apuntándolos a un campamento de verano, a la piscina, manualidades, lectura o cocina", ha concluido.