Publicado 30/09/2021 07:32CET

Los confinamientos tienen un gran impacto en el control de la diabetes

Archivo - Mujer co diabetes y obesidad.
Archivo - Mujer co diabetes y obesidad. - ISTOCK/DMPHOTO - Archivo

MADRID, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los efectos de la pandemia de COVID-19 en la diabetes de tipo 1 (T1D) y en la diabetes de tipo 2 (T2D) han sido muy diferentes, según una revisión sistemática y un metaanálisis de 33 estudios que analizan cómo cambió el control de la diabetes con el inicio de los bloqueos en más de 4.700 pacientes de 10 países.

Los resultados, presentados en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), sugieren que el control glucémico (azúcar en sangre) mejoró sustancialmente en los individuos con T1D. Por el contrario, el confinamiento contribuyó a un empeoramiento a corto plazo del control de la glucemia y al aumento de peso en muchas personas con T2D.

"A medida que se desarrollaba la pandemia, se temía que el aumento de las consultas a distancia y la reducción de las citas presenciales, junto con los cambios en la vida cotidiana y el ejercicio, y el aumento de la sensación de estrés y ansiedad, tuvieran un impacto negativo en el control de la diabetes", explica la autora principal, la profesora Claudia Eberle, de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Fulda (Alemania).

"Nuestro análisis ha revelado que el confinamiento mejoró la forma en que las personas con diabetes tipo 1 controlaron su enfermedad --asegura--. Sin embargo, las personas con diabetes tipo 2 pagaron un precio muy alto, ya que muchas de ellas experimentaron un deterioro del control glucémico y un aumento de peso, lo que se asocia con muchos de los tipos comunes de cáncer, ceguera, amputaciones, así como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares".

En 2019, más del 9% de los adultos de entre 20 y 79 años en todo el mundo -más de 463 millones de adultos- vivían con diabetes. La T1D es la segunda enfermedad crónica más común en los niños, representando el 85% de la diabetes en los menores de 20 años (1,1 millones de casos en 2019), y va en aumento.

Las personas con T1D suelen experimentar un nivel de azúcar en sangre muy elevado. Pero los bajos niveles de insulina, como resultado del ataque del sistema inmunitario a las células beta productoras de insulina, hacen que no puedan utilizar gran parte de la glucosa en la sangre. La T2D representa alrededor del 90-95% de todos los diagnósticos de diabetes, y hace que el nivel de azúcar en la sangre sea demasiado alto.

Un mal control de la glucemia puede provocar complicaciones incapacitantes y potencialmente mortales, como infartos de miocardio, derrames cerebrales, enfermedades renales crónicas y retinopatía (la causa más común de ceguera irreversible en adultos), por lo que es importante que los diabéticos mantengan los niveles de azúcar en sangre lo más cerca posible del rango normal.

En este trabajo, los investigadores buscaron todos los estudios publicados en inglés o alemán que informaran sobre el impacto de los bloqueos de COVID-19 en el control glucémico en pacientes con T1D o T2D. En total, se incluyeron en los análisis 33 estudios revisados por pares hasta marzo de 2021.

Encontraron que en 25 estudios que incluían a 2.881 individuos con T1D, 18 estudios (72%) mostraron claras mejoras en el control glucémico, 4 (16%) no mostraron cambios, mientras que 3 estudios (12%) informaron de un deterioro -posiblemente debido a una interrupción de los servicios de atención médica, como se vio en la India, donde la insulina era escasa.

Los cambios en la hemoglobina glicosilada (HbA1c; que indica lo bien que el organismo controla los niveles de glucosa en sangre) y el tiempo de permanencia en el rango objetivo de azúcar en sangre (TIR, entre 70 y 180 mg/dL) de los estudios agrupados también fueron favorables.

En comparación con antes del confinamientp, los valores de HbA1c disminuyeron significativamente en 11/25 estudios, con un descenso medio del 0,05% en los niveles de HbA1C. La TIR también mejoró significativamente (en una media del 3,75%) en 18/25 estudios.

"Las medidas de confinamiento pueden haber dado a las personas con diabetes tipo 1 más tiempo para cuidarse, permitiéndoles comer de forma más saludable y vigilar de cerca sus niveles de azúcar en sangre. Una rutina más ordenada, especialmente en lo que respecta a los horarios de las comidas, también puede haber tenido beneficios para la salud", explica el profesor Eberle.

"Además --prosigue--, la disponibilidad de la gestión digital, como la telemedicina, puede haber mejorado el contacto con los proveedores de atención sanitaria, mientras que casi todos los pacientes de nuestro estudio tenían acceso a tratamientos digitales, como la monitorización continua y flash de la glucosa, que rastrea los niveles de azúcar en tiempo real, y las bombas de insulina, que proporcionan un flujo constante de insulina en el cuerpo. Estos factores pueden haber contrarrestado las consecuencias del bloqueo, como una menor actividad física y los efectos nocivos sobre la salud mental", argumenta.

Por el contrario, el análisis descubrió que en 8 estudios que incluían a 1.823 individuos con T2D, la mitad de las publicaciones señalaban un empeoramiento a corto plazo del control de la glucemia durante el encierro, mientras que una cuarta parte (2 estudios) mostraba cierta mejora.

En general, los niveles de HbA1C aumentaron una media del 0,14% durante los confinamientos. Además, 3 estudios informaron de aumentos del índice de masa corporal (IMC) de entre 0,3 kg y 0,95 kg, mientras que uno informó de una mejora sustancial del IMC.

Según el profesor Eberle, "durante el encierro, las personas con diabetes de tipo 2 pueden haber desarrollado hábitos poco saludables, pasar más tiempo frente a la pantalla y hacer menos actividad física. Al mismo tiempo, la falta de sueño, el aumento del estrés y la ansiedad, así como el acceso restringido a hospitales y farmacias, pueden haber aumentado la dificultad para lograr un buen control de la glucemia".

En su opinión, Serán necesarios estudios más amplios en diferentes lugares para identificar el impacto real del encierro en personas con diabetes a una escala más amplia.

Contador