Publicado 14/07/2020 15:01:23 +02:00CET

El confinamiento ha reducido la práctica de actividad física en los menores y aumentado su uso de pantallas

Niño en casa confinado por el COVID-19.
Niño en casa confinado por el COVID-19. - EUROPA PRESS - Archivo

MADRID, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

Durante el confinamiento el tiempo dedicado a la práctica de actividad física sido menor entre los adolescentes, mientras que el tiempo dedicado al uso de pantallas ha sido mayor, según un estudio realizado por la Gasol Foundation, que observa diferencias significativas según el nivel de estudio de los padres.

En el marco del proyecto europeo MILES, ha realizado un estudio comparativo, durante la crisis sanitaria, entre los hábitos de salud de 442 adolescentes europeos (España, Italia, Portugal, Finlandia, Alemania y Turquía), de los cuales 291 han estado expuestos al confinamiento y 151, no.

Entre las principales conclusiones, se observa que el promedio de minutos diarios dedicados a la práctica de actividad física moderada o vigorosa ha sido mayor entre aquellos adolescentes que no han estado expuestos al confinamiento respecto a los que sí lo han estado. A su vez, en el grupo de adolescentes que han estado confinados se observan notables diferencias según el nivel educativo de los padres ya que, entre aquellos cuyos referentes adultos poseen un mayor nivel de estudios, el tiempo diario de actividad física moderada o vigorosa ha sido 22 minutos superior respecto a los adolescentes cuyos referentes adultos presentan un menor nivel de estudios.

Para los estudiantes que han estado expuestos al confinamiento, el uso de pantallas ha sido de 59 minutos (prácticamente 1 hora) más al día entre semana que para los que no han estado confinados. Durante el fin de semana, los estudiantes que han estado confinados han consumido pantallas durante 54 minutos más al día respecto a los que no lo han estado. Cabe destacar que en este análisis se ha excluido el uso de pantallas con fines educativos.

El uso de pantallas entre semana y fin de semana ha sido mayor entre aquellos adolescentes que han estado expuestos al confinamiento y cuyos adultos referentes poseen un menor nivel de estudios. Concretamente, a igualdad de exposición al confinamiento, los adolescentes cuyos referentes adultos tienen un menor nivel de estudios han consumido un promedio de 6 minutos más al día entre semana y de 12 minutos más al día durante el fin de semana.

Por otro lado, el 70,3% de los adolescentes que no han estado confinados han cumplido con la recomendación de horas diarias de sueño -de 8 a 10 horas- entre semana, frente al 56,6% de los adolescentes que han estado confinados. Esa misma tendencia, pero menos acentuada, se observa para el fin de semana, ya que el porcentaje de cumplimento entre los que no han estado confinados es de un 69,4% respecto al 63,6% de los que sí lo han estado.

En el caso de los adolescentes que han estado expuestos al confinamiento, aquellos cuyos referentes adultos poseen un mayor nivel de estudios, el porcentaje de cumplimiento de las horas sueño diarias recomendadas entre semana ha sido de un 64,4%, respecto al 47,7% en aquellos cuyos padres tienen en un menor nivel de estudios.

Sin embargo, para el fin de semana, el porcentaje de cumplimiento de las horas diarias de sueño recomendadas ha sido mayor para los adolescentes cuyos adultos referentes poseen un menor nivel de estudios con un 70,3% frente al 61,6%, con independencia de que hayan estado confinados o no.

BIENESTAR PSICOLÓGICO Y ESTADO DE SALUD PERCIBIDO

El nivel de dificultades psicológicas halladas entre los adolescentes que han estado confinados es superior respecto a los adolescentes que no lo han estado. Esta variable se ha estudiado a través del cuestionario de Fortalezas y Dificultades que contempla cinco dimensiones del bienestar psicológico de los adolescentes: problemas emocionales, conductuales, hiperactividad, problemas con iguales y conducta prosocial.

A su vez, el mayor nivel de dificultades psicológicas se halla entre los adolescentes expuestos al confinamiento y cuyos referentes adultos tienen un menor nivel de estudios, respecto a los adolescentes cuyos referentes adultos tienen un mayor nivel de estudios. Concretamente, el porcentaje de adolescentes que está en riesgo de tener dificultades psicológicas es de un 34,9% entre aquellos cuyos referentes adultos tienen un menor nivel de estudios respecto al 28,9% para los que sus referentes adultos poseen un mayor nivel de estudios.

El estado de salud percibido se ha medido con una escala de 0 a 100 puntos que ha permitido a los adolescentes autoevaluarse, siendo 0 el valor más bajo y 100, el más alto. Aunque, se identifican estados de salud percibidos muy similares entre los adolescentes que han estado confinados y los que no lo han estado, situándose en torno a los 80 puntos para ambos grupos.

Sin embargo, para los adolescentes que han estado confinados se hallan diferencias importantes según el nivel de estudios de los padres. Concretamente, entre aquellos cuyos referentes adultos poseen un mayor nivel de estudios, el estado de salud percibido ha sido de 82 puntos, siendo de 74 puntos para aquellos cuyos referentes poseen un menor nivel de estudios. Esa diferencia es solamente de 2 puntos entre los dos grupos de nivel de estudios del referente adulto para los adolescentes que no han estado expuestos al confinamiento.

Finalmente, sobre los hábitos de alimentación, entre los estudiantes que han estado confinados, un 40,9% alcanza un nivel alto de calidad de dieta respecto al 29,1% de los que no lo han estado. Además, el porcentaje de adolescentes que alcanzan un nivel alto de adherencia a la dieta mediterránea es de un 49% entre los que han estado confinados y cuyos padres tienen un mayor nivel de estudios frente al 31,3% entre los que también han estado confinados pero cuyos referentes adultos poseen un menor nivel de estudios.

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