La conexión entre dos estructuras cerebrales es clave para la dislexia

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Publicado 15/01/2019 17:11:27CET

MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los hombres con dislexia tienen alteradas las conexiones estructurales entre el tálamo y la corteza auditiva en el lado izquierdo del cerebro, según revela una nueva investigación publicada en la revista 'JNeurosci'. El estudio extiende observaciones similares del sistema visual disléxico, y resalta la importancia del procesamiento sensorial temprano para el dominio de la lectura.

La dislexia no es un enfermedad, es una dificultad específica del aprendizaje. Un 10% de población es disléxica y, dentro de este porcentaje, habrá muchos no diagnosticados. Consiste en que niños con inteligencia normal, o por encima de la media, y con escolarización normalizada, tienen dificultad persistente en relación a la lectura y a la escritura.

Ningún caso es igual, por lo que los síntomas pueden variar de una persona a otra. La dislexia frecuentemente va acompañada de otros trastornos como la discalculia (déficit en el cálculo y resolución de problemas matemáticos), hiperactividad, TDAH, el trastorno de coordinación, altas capacidades, y también son comunes los trastornos a nivel emocional.

Las fibras neuronales conectan una estructura subcortical en la vía auditiva, el cuerpo geniculado medial izquierdo (MGB), a una parte de la corteza cerebral llamada planum temporale sensible al movimiento (mPT). La investigadora Nadja Tschentscher y sus colegas presentan evidencia de que la fuerza de esta vía se reduce en adultos con dislexia en comparación con aquellos que pueden leer y escribir correctamente.

Los investigadores hallaron que la conectividad MGB-mPT izquierda se asociaba con la fluidez de lectura solo en lectores típicos, mientras que estudios anteriores informaron asociaciones entre una vía visual análoga y la capacidad de lectura tanto en disléxicos como en lectores típicos.

En conjunto, los resultados amplían la comprensión de la dislexia, una de las discapacidades de aprendizaje más comunes, para incluir alteraciones en las estructuras cerebrales tanto bajas como altas.