Publicado 18/10/2021 08:17CET

Conceptos claves sobre la criptorquidia o testículo oculto en menores y la necesidad de cirugía

Archivo - Bebé en la consulta del pediatra.
Archivo - Bebé en la consulta del pediatra. - EVGENYATAMANENKO/ ISTOCK - Archivo

   MADRID, 18 Oct. (EDIZIONES) -

   La Asociación Española de Pediatría explica que la criptorquidia o testículo oculto es la falta del descenso testicular completo, es decir, que falta un testículo en su localización normal dentro del escroto; una situación que puede afectar a uno, que es lo más frecuente, o a los dos testículos.

   Es bastante frecuente, según reconoce la entidad, ya que tiene lugar entre el 2-3% de los recién nacidos varones, especialmente si son prematuros. Indica también que muchos de ellos completarán el descenso normal durante los 6 primeros meses de vida, de forma que a los 9 meses solo persiste esta situación en el 0,8% de los niños, siendo el descenso espontáneo excepcional mas allá del año de edad. Por ello, en aquellos casos en los que no se corrige por si solo suele ser necesaria la cirugía.

   En una entrevista con Infosalus, el coordinador nacional de Urología Pediátrica de la Asociación Española de Urología y del Grupo Español de Urología Pediátrica, el doctor Agustín Serrano Durbá explica que la criptorquidia puede darse como un fenómeno aislado, siendo ésta la forma de presentación más frecuente, o asociada a síndromes polimalformativos, como una malformación más dentro del conjunto de alteraciones del síndrome.

   En concreto, cita que los factores de riesgo asociados a la criptorquidia incluyen tanto la gestación gemelar, la prematuridad, el bajo peso al nacer o el bajo peso para la edad gestacional, la diabetes materna o incluso alteraciones de la placenta. "También se han relacionado factores de riesgo ambientales como el hábito tabáquico por parte de la madre, el contacto con pesticidas, o la exposición a diversos disruptores hormonales", añade el médico especialista en Urología infantil.

   Dice que se han demostrado factores genéticos con una susceptibilidad poligénica, es decir, con múltiples genes implicados, y en ocasiones la criptorquidia puede aparecer asociada a otras malformaciones, sobre todo genitales, como el hipospadias (defecto de nacimiento por el que la uretra se encuentra en la parte inferior del pene en lugar de en la punta), pero el hecho de poder tener un origen genético no implica que la criptorquidia pueda aparecer en otros hermanos del paciente.

   No obstante, según afirma el también jefe de la Sección de Urología Infantil del Hospital La Fe de Valencia y de la Unidad de Urología Infantil del Hospital Casa de Salud de Valencia, en la mayor parte de los casos no se llega a identificar la causa que ha provocado la criptorquidia.

   Su diagnóstico suele realizarse por exploración física, mediante la palpación del pediatra. "Un pediatra habituado puede hacer el diagnóstico, pero en caso de duda debe ser valorado por el urólogo infantil", advierte el experto.

   Habitualmente señala que con esto es suficiente, pero en ocasiones el especialista solicitará una ecografía que, aunque no es una prueba necesaria, puede ser de ayuda para valorar la ubicación y el estado del testículo, así como para descartar otras patologías asociadas. "Sin embargo, la ecografía, en caso de testículos altos puede dar muchos falsos negativos por lo que habitualmente no se solicita y se pasa directamente a la cirugía", apostilla el miembro de la Asociación Española de Urología.

¿SE OPERAN TODAS LOS PACIENTES CON CRIPTORQUIDIA?

   Así, el doctor Serrano Durbá afirma que en un porcentaje considerable de pacientes puede producirse una resolución espontánea con descenso del testículo a la bolsa escrotal, teniendo lugar en el 50% de los casos durante los tres primeros meses de vida y aunque la edad límite para que ocurra dicho descenso observada en diversos estudios corresponde a los 6 meses, un 1% de los pacientes puede presentar criptorquidia hasta el año, como ocurre también en pacientes prematuros, donde puede suceder en una edad más tardía. "Por tanto, será el urólogo infantil quien determine la edad idónea para su tratamiento de cada niño", precisa.

   Con ello, el urólogo infantil explica que la criptorquidia congénita se opera habitualmente a partir de los 6 meses o el año de vida: "Por tanto, cualquier criptorquidia que se detecte después del año debe intervenirse pues su resolución espontánea es ya prácticamente imposible. Los tratamientos médicos a base de hormonas se encuentran actualmente en desuso y el tratamiento de elección es quirúrgico mediante una intervención denominada orquidopexia".

   Se trata de una intervención quirúrgica, según prosigue, que se realiza por vía inguinal en el caso de que el testículo sea palpable, que consiste en liberar el testículo de todas las estructuras que impiden su descenso y bajarlo a la bolsa escrotal con sus vasos sanguíneos y el conducto deferente.

   "Una vez en la bolsa escrotal se realiza un mecanismo de fijación para que este no vuelva a ascender. Es una intervención que se realiza habitualmente con anestesia general, combinada con anestésicos locales, y que suele durar unos 45-60 minutos, requiriendo un ingreso hospitalario muy corto o incluso sin ingreso", subraya el coordinador nacional de Urología Pediátrica de la Asociación Española de Urología.

En los casos de testículo no palpable (intraabdominal), el doctor Serrano indica que la orquidopexia se realiza por laparoscopia, una técnica que permite el diagnóstico exacto y la movilización del testículo para descenderlo al escroto.

CRIPTORQUIDIA Y FERTILIDAD

   Por último, el jefe de la Sección de Urología Infantil del Hospital La Fe de Valencia y de la Unidad de Urología Infantil del Hospital Casa de Salud de Valencia subraya que no hay datos muy fiables respecto a cómo la criptorquidea puede afectar a la fertilidad futura del varón, pues las estadísticas varían mucho e intervienen otros muchos factores.

   "Lo que sí sabemos es que el testículo con antecedente de criptorquidia puede presentar una alteración en la formación de espermatozoides (espermatogénesis) ya que para ello se requiere la una correcta función hormonal testicular y una correcta temperatura (el testículo criptorquídico puede alcanzar 2-4ºC más de temperatura, lo que dificultaría la correcta formación de células espermáticas precoces)", subraya.

   En la edad adulta, el doctor Serrano menciona que los recuentos espermáticos pueden disminuir hasta en un 25% en los pacientes con antecedente de criptorquidia unilateral, aunque la tasa de paternidad de este grupo es similar al resto de la población, "pero evidentemente dependerá mucho del momento en que la criptorquidia ha sido tratada".

   Por otra parte, añade que "es bien conocido" el riesgo de desarrollar cáncer de testículo que se incrementa hasta en 1,6 veces respecto a la población general en estos casos, un riesgo que aumenta si la cirugía se retrasa y se hace más tarde de lo aconsejable. "No obstante, la autoexploración es la mejor herramienta para la detección del cáncer de testículo y debe realizarse por todos los varones a partir de la pubertad", aclara.

   En caso de atrofia del testículo o en caso de que este no exista, el especialista en Urología infantil sostiene que está demostrado que probablemente no tendrá ningún problema en su vida adulta, ni en el desarrollo de caracteres sexuales secundarios ni en su fertilidad. "Los padres deben saber que en cualquier momento, si lo desean, puede colocarse una prótesis testicular de silicona, la cual tiene únicamente un efecto estético y tiene el inconveniente de tener que sustituirse por otra de mayor tamaño con el paso de los años", concluye Serrano Durbá.

   Asimismo, subraya que el testículo retráctil o en ascensor no es criptorquídico, sino una situación normal en la infancia, aunque debe seguirse su evolución hasta la adolescencia. Según detalla, es un testículo normalmente descendido a la bolsa escrotal, pero que presenta un reflejo de protección (reflejo cremastérico) potente que hace que, ante un roce, la sensación de frío o el contacto con el agua, el testículo ascienda llegando incluso al canal inguinal, pero a diferencia de la criptorquidia donde el testículo está siempre alto, el testículo posteriormente desciende de manera espontánea a su posición habitual en la bolsa escrotal.

   "Por tanto, un testículo que los padres observan en ocasiones en su sitio y otras no, no es motivo de preocupación pues se trata de un testículo en ascensor. Lo preocupante sería que el testículo no se encuentre nunca en el escroto", agrega.