Comportamientos que indican si tu hijo sufre acoso en el colegio y pautas de actuación

Métodos para solucionar el bullying
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Publicado 21/09/2018 11:20:10CET

MADRID, 21 Sep. (EUROPA PRESS) -

El acoso escolar o 'bullying' durante la infancia deja marcas profundas en la personalidad del niño que lo sufre e influye en el desarrollo de emociones, conductas y pensamientos futuros.

"Un acoso continuo puede desgastar emocionalmente al niño, lo que paraliza el desarrollo de los recursos del niño ante este tipo de situaciones, así como su manera de sociabilizarse", ha indicado el psicólogo y psicopedagogo Jorge López Pérez Vallejo.

Unicef define el acoso como "la agresión para ejercer poder sobre otra persona", definido como "una serie de amenazas hostiles, físicas o verbales que se repiten, angustiando a la víctima y estableciendo un desequilibrio de poder entre ella y su acosador".

La organización advierte, asimismo, de que, con el cambio de las dinámicas sociales y debido al auge y uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, los niños están cada vez más expuestos a nuevas formas de 'bullying'.

Sufrir acoso en el colegio puede cambiar la actitud de los niños y es así cómo los padres pueden identificar si su hijo está en esta situación. "En muchos casos, se observan cambios en la actitud o incluso personalidad del niño, volviéndose niños extremadamente introvertidos con muy baja autoestima", ha explicado López Pérez Vallejo.

Por lo tanto, "es importante observar cualquier detalle que pueda hacernos sospechar, como modificaciones de conducta, repentino aislamiento social o problemas con la alimentación. Aunque por desgracia, a veces no sea suficiente, debemos estar alerta", ha advertido el experto, que indica que estos son, de manera general, los aspectos de conducta de un niño que sufre acoso.

- "Normalmente, los niños que sufren de acoso escolar intentan evitar ir al colegio, alegando estar enfermos, pudiendo ser mentira o pudiendo ser incluso consecuencia de haber desarrollado enfermedades psicosomáticas", ha apuntado en primer lugar el también especialista en educación infantil.

- En fases inciales del problema, se preguntan todo el tiempo la razón por la que son objetivo de burla, luchando por ser aceptados tal y como son, lo que les provoca un estado de rendición, de parálisis emocional y conductual.

- La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (AEPAE) también alerta sobre la diminución del rendimiento escolar, pérdida o sustracción de material escolar, insomnio o lesiones físicas.

Todo esto se desarrolla en un estado continuo de ansiedad e inferioridad, normalmente provocado por el miedo que les lleva a aislarse y evitar el contacto social.

- Cuando se habla de adolescentes, tanto si han sufrido 'bullying' desde pequeños como si no, muchas de las características son parecidas a las mencionadas. Pueden desembocar en un estado de bloqueo emocional y social, optando por el aislamiento.

En el menor número de los casos, pueden rebelarse contra sus iguales y desarrollar una personalidad con deseo de vanganza. En este caso, la ira acumulada durante años puede ocasionar conductas violentas hacia sí mismo y/o hacia los demás, como pueden ser las autolesiones, consumir drogas o alcohol y buscar bandas o grupos radicales donde se sientan arropados. En los casos más extremos, pueden llegar a cometer suicidio.

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN PARA LOS PADRES

- Nivel verde: prevención. AEPAE recomienda fomentar un clima de confianza para que puedan contar cualquier problema que se presente a los niños. Además, enseñarles a mostrar sus sentimientos sin temor y a expresarse de una manera asertiva.

También dedicar tiempo a los hijos cada día, poner límites a su comportamiento diario y asignarles tareas para que vayan adquiriendo responsabilidad y autoestima. Inciden en que el refuerzo positivo es mucho más efectivo que regañar.

- Nivel naranja: cortafuegos. La Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar aconseja pedir una tutoría para ver qué ha ocurrido, comprobar que el episodio puntual no vuelve a producirse y animar al niño a que no permita que vuelvan a producirse estos episodios: que los ponga en conocimiento de su profesor y que lo cuente al llegar a casa.

Recomiendan, asimismo, dar herramientas al niño de defensa personal y física y hacerle saber que puede contar con sus padres y que éstos siempre estarán con él para ayudarle en lo que necesite.

- Nivel rojo: actuación. AEPAE dice que cuando los padres tengan constancia de que, efectivamente, la situación se está produciendo, deben hablar con el niño y recopilar toda la información posible. También deben pedir "urgentemente" una reunión con el tutor del niño para poner en conocimiento los hechos y pedir, también, una investigación al centro escolar y que proteja a su hijo.

El colegio tiene la obligación de informar a los padres de las medidas de protección que se han puesto sobre el niño y de las medidas sancionadoras que han puesto en marcha. En caso de que la situación persista, se debe pedir de nuevo una reunión con el jefe de estudios y/o con la dirección del centro escolar para que se ataje el problema con urgencia. De no atajarse, solicitar ayuda y denunciar los hechos.

López Pérez Vallejo ha añadido que el tratamiento psicológico al es imprescindible para el niño que ha sufrido acoso, para recuperar la valía personal dañada, ayudándolo a respetarse, a quererse y a valorarse, dejando atrás el pasado para vivir unpresente sin miedo.

"En consulta trabajamos sobre el apoyo en un modelo estable, cercano y con el mayor tacto y cariño posible. Buscamos un tratamiento en el que pueda participar la familia de una manera u otra, para protegerle de la ansiedad, la frustración, el dolor y la rabia, trabajando sobre el concepto de indefensión aprendida que provoca el 'bullying' en personas tan indefensas como los niños", ha concluido.