Publicado 28/02/2020 7:41:36 +01:00CET

El 'E. coli' puede favorecer la aparición de cáncer

Bacteria E. Coli resistente a múltiples fármacos
Bacteria E. Coli resistente a múltiples fármacos - UNIVERSIDAD JUSTUS LIEBIG GIESSEN / KATRINA FRIESE

   MADRID, 28 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un tipo común de bacteria que se encuentra en el aparato digestivo podría contribuir al cáncer de intestino, según una investigación llevada a cabo por científicos de los Países Bajos, el Reino Unido y Estados Unidos y publicada este jueves en la revista 'Nature'.

   La investigación, financiada por un premio de 20 millones de libras esterlinas (unos 24 millones de euros) para el Cancer Challenge UK Grand Challenge, ha demostrado que una toxina liberada por una cepa de 'E. coli' causa patrones únicos o 'huellas digitales' de daño en el ADN de las células que recubren el intestino.

   Las huellas digitales también se observaron en los tumores de cáncer de intestino, mostrando por primera vez un vínculo directo entre la toxina bacteriana y los cambios genéticos que impulsan el desarrollo del cáncer.

   El equipo sugiere que detectar este daño específico del ADN en las células que recubren el intestino podría algún día permitir que los médicos identifiquen a las personas con mayor riesgo de la enfermedad y se utilicen junto con las pruebas de detección de cáncer de intestino actuales.

   Otras toxinas de las bacterias intestinales podrían tener efectos similares por lo que se ha iniciado ahora una búsqueda a medida que los investigadores intentan determinar si este mecanismo de daño al ADN está muy extendido.

   Comprender los desencadenantes tempranos que podrían conducir al cáncer de intestino puede ayudar a los médicos a prevenir su desarrollo y detectarlo en su etapa más temprana, cuando es más probable que el tratamiento sea exitoso. Esto ha llevado a los científicos a investigar el papel que desempeña el microbioma en el desarrollo del cáncer de intestino.

   El profesor Hans Clevers y su equipo del Instituto Hubrecht en los Países Bajos se centraron en una cepa de 'E. coli' que produce una toxina llamada colibactina, y que está presente con mayor frecuencia en las muestras de heces de personas con cáncer de intestino en comparación con las personas sanas.

   Debido a que la colibactina puede causar daño al ADN en las células cultivadas en el laboratorio, pensaron que la toxina podría estar haciendo lo mismo con las células que recubren el intestino.

   El equipo usó organoides intestinales humanos, réplicas en miniatura del intestino cultivado en el laboratorio, y los expuso a 'E. coli' productora de colibactina. Analizaron la secuencia de ADN de las células intestinales en los organoides después de 5 meses y encontraron aproximadamente el doble del daño en el ADN en ellos, en comparación con los organoides expuestos a 'E. coli' que no producían la colibactina.

   Los investigadores también encontraron que el daño en el ADN causado por la colibactina siguió dos patrones muy específicos, como las huellas digitales, que eran exclusivos de la toxina.

   Para determinar si el daño al ADN causado por la bacteria desempeñó un papel en el cáncer de intestino, los investigadores analizaron las secuencias de ADN de más de 5.500 muestras de tumores del Reino Unido y los Países Bajos, con la ayuda del doctor Henry Wood y el profesor Philip Quirke, de la Universidad de Leeds.

   En primer lugar verificaron las dos huellas dactilares dañadas por el ADN de colibactina en más de 3.600 muestras holandesas de varios tipos de cáncer. Las huellas digitales estaban presentes en múltiples tumores, y mucho más a menudo en los cánceres de intestino que otros tipos de cáncer.

   Luego, los investigadores refinaron su investigación sobre tumores de cáncer de intestino específicamente, y analizaron más de 2000 muestras de cáncer de intestino del Reino Unido, recogidas como parte del Proyecto 100.000 Genomas dirigido por Genomics England. Entre estas muestras, las huellas digitales de colibactina estaban presentes en 4-5% de los pacientes. Esto sugiere que 'E. coli' productora de colibactina puede contribuir a 1 de cada 20 casos de cáncer de intestino en el Reino Unido.

   Dependerá de más estudios poder arrojar luz sobre el papel que podría desempeñar la toxina en estos casos, y qué otros componentes del microbioma pueden estar involucrados en las primeras etapas del cáncer de intestino.

   El profesor Hans Clevers, coinvestigador del Grand Challenge en el Instituto Hubrecht, señala: "Se sabe que cosas como el tabaco o la luz ultravioleta causan patrones específicos de daño en el ADN, y estas huellas dactilares nos pueden decir mucho sobre exposiciones pasadas que pueden haber causado cáncer a comenzar. Pero esta es la primera vez que vemos un patrón tan distintivo de daño en el ADN en el cáncer de intestino, que ha sido causado por una bacteria que vive en nuestro intestino".

   Más adelante, los investigadores dicen que buscar huellas dactilares dañadas en el ADN como las asociadas con la colibactina en las células del revestimiento intestinal podría usarse para identificar a las personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.

   Por su parte, el profesor Philip Quirke, coinvestigador del Grand Challenge en la Universidad de Leeds, explica que su objetivo es "comprender las causas del cáncer de intestino, por lo que descubrir el papel de la colibactina representa un paso importante. Como equipo del Grand Challenge --avanza--, ahora estamos buscando en otras bacterias y sus toxinas asociadas con el cáncer de intestino, y esperamos identificar más huellas dactilares del daño del ADN para pintar una mejor imagen de los factores de riesgo".

   A continuación, se proponen determinar cómo se puede reducir la presencia de bacterias de alto riesgo en el intestino. "Pero esto es todo en el futuro, por lo que por ahora las personas deberían seguir comiendo una dieta saludable y participar en la detección del cáncer de intestino", añade.

   Por su parte, John Barnes, defensor de pacientes de Grand Challenge, apunta: "Como sobreviviente de cáncer, no quiero que otros pasen por lo que yo he pasado. Descubrir el cáncer de intestino en una etapa anterior mientras todavía es tratable tiene el potencial de salvar miles de la vida de las personas. Esta brillante investigación me da la esperanza de que las personas no tengan que sufrir cáncer de intestino en el futuro".

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