Publicado 07/06/2021 08:30CET

Claves sobre el Síndrome de Tourette, un trastorno de tics crónicos que debuta en la edad pediátrica

Niño guiñando un ojo. Tic. Síndrome de Tourette.
Niño guiñando un ojo. Tic. Síndrome de Tourette. - RBFRIED/ ISTOCK

   MADRID, 7 Jun. (EDIZIONES) -

   Este lunes se celebra el Día Mundial de Concienciación del Síndrome de Tourette, un trastorno frecuente en la edad pediátrica cuyo pronóstico suele ser favorable. La mayor parte de los casos son leves y muchos no requieren de tratamiento. Los tics son movimientos involuntarios recurrentes, estereotipados, fluctuantes y de muy breve duración. Aproximadamente afecta al 1% de la población infantil.

   "Si se afecta la musculatura motora se genera un movimiento no deseado y se habla de tics motores. En cambio, si se afecta la musculatura fonatoria se produce un sonido y se habla de tics vocales. El síndrome de Tourette es un trastorno de tics crónicos que debuta en la edad pediátrica, y en el que los tics motores y vocales persisten más de un año", subraya en una entrevista con Infosalus la doctora Ana Camacho, Presidenta de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP).

   Con ello, recuerda además que, aunque los tics son involuntarios, puede haber cierto control temporal de los mismos durante un breve periodo de tiempo: "Pero no lo suficiente como para inhibirlos completamente por la voluntad. Una característica de los tics es que fluctúan: hay épocas buenas en las que espontáneamente pueden disminuir o llegar a desaparecer, y épocas en las que aumentan los tics".

   La doctora Camacho indica igualmente que el síndrome de Tourette no tiene una causa única, sino una combinación de predisposición genética compleja (pues es más frecuente que se desarrolle en varones y si hay antecedentes de tics en la rama paterna), y de factores ambientales. "Hay factores que pueden aumentar la frecuencia de los tics, como el estrés, pero eso no quiere decir que surjan de un problema psicológico", apostilla.

¿A QUÉ EDAD PUEDE EMPEZAR A MANIFESTARSE Y CÓMO?

Los tics aparecen habitualmente en la infancia, según prosigue la presidenta de SENEP. En concreto, detalla que los tics motores afectan, sobre todo, a la cara y el cuello. "Los más frecuentes son los guiños, pero también hay movimientos de boca, de nariz o giros cervicales. Los tics vocales consisten en carraspeo, aspiraciones nasales, y raramente en la emisión de palabras", agrega.

   Al tratarse de guiños repetidos, toses o aspiraciones nasales, los tics pueden motivar consultas a oftalmología, alergia u otorrinolaringología antes de su diagnóstico, según mantiene la neuropediatra.

   A su juicio, la clave de los mismos es que son estereotipados: siempre es el mismo guiño o siempre es la misma tos varias veces al día durante semanas o meses. "Quienes tienen síndrome de Tourette, por lo demás, son chicos normales. En ocasiones puede haber problemas de aprendizaje, de hiperactividad o inatención, así como un trastorno obsesivo asociado, pero no es imprescindible para hacer el diagnóstico", apostilla.

   Sobre su diagnóstico, la presidenta de SENEP afirma que es clínico, y consiste en ver y en escuchar los tics: "La descripción por parte del paciente y la familia es bastante clarificadora y es posible identificarlos durante la entrevista en la consulta. Es habitual que la familia los haya grabado en dispositivos móviles. Para diagnosticar el síndrome de Tourette los tics, motores y vocales, deben debutar antes de los 18 años y persistir durante, al menos, un año. Habitualmente no hacen falta pruebas médicas adicionales".

¿TIENE CURACIÓN?

   En última instancia, la doctora Ana Camacho subraya que en general, los tics mejoran con la edad, y se atenúan a partir de la segunda década de la vida. Además, asegura que en un porcentaje de casos pueden llegar a desaparecer.

   "Si persisten en la edad adulta lo más común es que sean leves y puedan pasar con frecuencia desapercibidos en la población general. Cuando los tics son aparatosos y molestan al paciente es preciso tratarlos", considera.

   Para ello, la presidenta de SENEP manifiesta que en la actualidad se dispone de terapias cognitivo-conductuales y de diversos fármacos que han demostrado su eficacia en el tratamiento sintomático de los tics.

   "Como una de las características de los tics es la fluctuación la intervención farmacológica se debe adaptar a la respuesta clínica del paciente. Así, es posible suspender el fármaco tras unos meses de tratamiento. Éste podría reiniciarse si con el paso del tiempo los tics volvieran a ser disruptivos", sostiene.

   En última instancia, la especialista destaca que algunos tics, como los que afectan al cuello, son molestos, pero el principal problema de los tics es la reacción que genera en los demás, pues son visibles y audibles. "La educación en las familias y en el entorno escolar es fundamental para comprender que se trata de movimientos involuntarios que el chico no puede controlar. Afortunadamente nuestra sociedad tiene cada vez más información sobre este trastorno, paso fundamental para no caer en la estigmatización", sentencia la presidenta de SENEP.

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