Publicado 13/10/2021 08:32CET

Claves para evitar que tus hijos 'pillen' infecciones este otoño

Archivo - Niño con fiebre, enfermo, en el sofá. Termómetro.
Archivo - Niño con fiebre, enfermo, en el sofá. Termómetro. - GEORGERUDY/ ISCTOK - Archivo

   MADRID, 13 Oct. (EDIZIONES) -

   Este otoño, con la vuelta a la presencialidad en las clases tras las vacaciones, volverán la infecciones respiratorias y digestivas más comunes. De hecho, ya se están atendiendo en los centros de salud a muchos lactantes y niños con laringitis, síndrome de boca-mano-pie, gastroenteritis y catarros.

    Así lo explican en una entrevista con Infosalus los doctores Concepción Sánchez Pina, presidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap); los vicepresidentes de la misma, el pediatra Pedro Gorrotxategi y Teresa Cenarro; así como Ángel Hernández-Merino, experto en vacunas de AEPap y miembro del Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

   Con ello, recuerdan que frenarán parcialmente los contagios el seguir manteniendo las medidas de distancia social, la ventilación activa, las mascarillas obligatorias en los alumnos mayores de 6 años y los lavados frecuentes con gel hidroalcohólico.

   "Todos los niños y adolescentes deben estar correctamente vacunados con todas las dosis de las vacunas de los calendarios oficiales y los mayores de 12 años con las dos dosis de la nueva vacuna del coronavirus también. Este nuevo curso escolar hay un mayor número de niños susceptibles de poder sufrir las diversas infecciones comunitarias porque han estado aislados muchos meses, sin enfermar", advierten los pediatras.

   Entre los consejos para prevenir infecciones durante estos meses de frío estos pediatras destacan que la mejor forma de protegerles es mediante las vacunas: "Todos los niños deberían estar correctamente vacunados, siguiendo los calendarios oficiales de las comunidades autónomas. Se les puede administrar también otras vacunas que no está incluidas en los calendarios oficiales de la mayoría de las comunidades autónomas, como son la vacuna del meningococo B, la vacuna del meningococo ACYW para niños/as pequeños, la vacuna del rotavirus en lactantes y la vacuna de la gripe administrada anualmente".

   En opinión de los miembros de la AEPap y de la AEP, "pronto" la vacunación frente al coronavirus SARS-CoV-2 pasará a ser una práctica habitual para toda la población, niños incluidos. Además, resaltan que se están realizando ensayos clínicos de un tratamiento preventivo nuevo contra el virus respiratorio sincitial, que causa las bronquiolitis en lactantes.

   Es importante también, según prosiguen, la educación infantojuvenil en medidas higiénicas básicas, como es el lavado de manos, y también a la hora de aprender a toser y a estornudar en el codo (o sobre un pañuelo de un solo uso), con el fin de evitar la dispersión descontrolada de las gotas nasofaríngeas contaminadas.

   "Los lactantes, niños y adolescentes con fiebre no deben acudir a la guardería ni tampoco al colegio pues pueden contagiar a sus compañeros. Además, si tienen fiebre o están cansados no pueden atender las explicaciones; y el lugar donde deben estar es en casa, descansando. Se debería fomentar desde las administraciones y las empresas la conciliación familiar, facilitando el teletrabajo y la flexibilidad de horarios como el ocurrió el año pasado", reconocen estos pediatras.

SÍ A LA VACUNACIÓN FRENTE A LA GRIPE

   Aquí sostienen y hacen una mención especial sobre la recomendación de vacunar frente a la gripe a los menores de 5 años, no por "razones individuales", y basadas en la protección directa de los niños vacunados; sino también por otras "de tipo poblacional", de protección indirecta, basadas en el efecto de la vacunación infantil sobre la evolución de la epidemia gripal en el conjunto de la población.

   "La gripe no solo afecta a la población mayor. De hecho, son los grupos etarios de 0-4 y de 5-14 años de edad los que sufren mayor incidencia acumulada de gripe, año a año, muy por encima de la de los adultos", recalcan.

   Es más, mantienen que es cierto que la incidencia de complicaciones graves y de muerte es menor en niños que en poblaciones de edad avanzada o con otras enfermedades crónicas, si bien afirman que no son irrelevantes las cifras de hospitalización de niños menores de 5 años (de las cuales, aproximadamente la mitad ocurren en niños previamente sanos, sin factores de riesgo de gripe). "En Estados Unidos han encontrado que más de la mitad de los niños que fallecen por gripe cada año, como antes se ha dicho, eran niños sin factores de riesgo", alertan.

   El otro aspecto a comentar, en su opinión, es que la vacunación universal infantil (6 meses a 5 años) permitiría un mejor control de los brotes epidémicos de gripe porque los preescolares y escolares son los principales difusores de la infección en la comunidad, es decir, "son supercontagiadores de la gripe" por las siguientes razones:

   1) Presentan un periodo de excreción viral más prolongado

   2) Aproximadamente la mitad de los casos se presentan con pocos o ningún síntoma, y pueden pasar desapercibidos

   3) Conviven en unidades de convivencia (familias) con todo tipo de adultos, incluidos los de mayor edad y los que padecen una amplia variedad de enfermedades complejas.

   "Por todo ello, la vacunación infantil frente a la gripe contribuiría sustancialmente a reducir el impacto de la gripe en la población (recordando que en países como el nuestro, la gripe es una de las 2-3 infecciones que más impacto poblacional, en salud y costes sociales, tiene). También hay que destacar la seguridad de la vacunación antigripal, después de muchos años de experiencia, es muy elevada, produciendo, casi únicamente, molestias pasajeras (fiebre, malestar, dolor en el brazo, etc.) tras la inyección", subraya.

   Igualmente, apuntan que desde 2012, tanto la OMS como el ECDC, recomiendan activamente la vacunación antigripal en los menores de 5 años: "Hasta ahora son unos 70 países (40%, pero con 2/3 de la población mundial) los que la contemplan (Italia, muy recientemente), aunque con coberturas muy variables (bajas en muchos casos)".

   "La COVID ha cambiado las rutinas de la atención de los niños en los centros de salud. Generalmente, previo a la atención presencial, se realiza una consulta telefónica para valorar si puede estar relacionado con la COVID o no, para atenderles en el lugar adecuado y evitar, que al compartir espacios se contagien otros niños. Es un poco incómodo para la familia, pero el objetivo de los pediatras es que la atención sea lo mejor posible y con las mayores medidas de seguridad para niños, adolescentes y profesionales", sentencian estos doctores.

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