Actualizado 18/06/2020 10:00 CET

Claves de la artritis psoriásica, la enfermedad de las articulaciones que tiene un 10% de psoriásicos

Medical Exam - Psoriasis
Medical Exam - Psoriasis - GETTY//PAULANDLARA - Archivo

   MADRID, 18 Jun. (EDIZIONES) -

   En torno a 250.000 personas sufren artritis psoriásica en España, según datos recientes del estudio de prevalencia de enfermedades reumáticas en la población española de la Sociedad Española de Reumatología (SER). A día de hoy, sus causas no se conocen con exactitud.

   El inicio de la artritis psoriásica suele ocurrir entre los 30 y los 50 años de edad y puede afectar a personas de cualquier edad y sexo, incluso a niños, según revela a Infosalus en una entrevista la doctora Àngels Martínez-Ferrer, adjunta del servicio de Reumatología del Hospital Universitario Doctor Peset (Valencia), primero de España en recibir una certificación de la Sociedad Española de Calidad Asistencial (SECA) que acredita la excelencia en la atención a las personas con esta patología.

   Relata así que la artritis psoriásica es una enfermedad crónica, de origen autoinmune, que se caracteriza por la presencia de inflamación en la piel, en forma de 'psoriasis' y en las articulaciones, denominada 'artritis'. "Evoluciona de manera irregular a lo largo de la vida, alternando épocas de inactividad y otras de inflamación y de dolor. Además, la gravedad de la artritis no tiene relación con la extensión de la piel", aprecia.

Una de sus características, según incide, es la gran variedad de síntomas y de manifestaciones con las que se puede presentar. "Las lesiones de la piel pueden tener diferentes aspectos y tamaños, siendo lo más frecuente la presencia de placas rojas con escamas que se pueden localizar en los codos, en las rodillas, en el cuero cabelludo, en las orejas, en el ombligo y alrededor de las áreas genitales", detalla la reumatóloga.

   Los principales síntomas articulares son el dolor y la inflamación en una o más articulaciones, que se pueden manifestar de diferentes formas. "Es típico que se localice en los dedos de las manos, especialmente en la articulación cercana a la uña (interfalángicas distales)", aprecia la también miembro de la SER y de la Sociedad Valenciana de Reumatología (SVR).

   Otras veces dice que afecta a las articulaciones más grandes como la de la muñeca, la rodilla o el tobillo; y en algunos pacientes se extiende afectando a muchas articulaciones (poliartritis). "En muchos pacientes es característico que se produzca una inflamación muy intensa de uno o varios dedos de las manos o de los pies. Es lo que conoce como 'dedo en salchicha' o 'dactilitis'", advierte la doctora Martínez-Ferrer.

   Por otro lado, menciona que en algunos pacientes la localización del dolor y de la inflamación se centran en la columna vertebral y en las articulaciones sacroilíacas, que se sitúan en la parte superior de las nalgas. Mientras, algunos pacientes refieren dolor difuso por todo el cuerpo. "Esto se debe a que además de las articulaciones en la artritis psoriásica también encontramos inflamación en los tendones y en las zonas en las que los tendones se fijan al hueso, y estos están distribuidos por todo el cuerpo. En ocasiones, la artritis psoriásica también puede provocar inflamación de otras partes del cuerpo, como son el tubo digestivo y la parte interna del globo ocular", agrega la experta.

   Sobre su causa, la reumatóloga mantiene que actualmente se desconcoce con exactitud, sí se cree que es la consecuencia de una suma de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. "Hasta un 30-40% de los pacientes con artritis psoriásica tienen algún familiar con psoriasis o con artritis, lo que sugiere que la herencia desempeña un papel importante", señala la especialista del Hospital Doctor Peset.

   También mantiene que en estos pacientes hay un funcionamiento alterado del sistema inmunológico, que ataca erronéamente a las articulaciones, ocasionando dolor e inflamación (origen autoinmune). "Además, existen ciertos factores ambientales como las infecciones por ciertas bacterias, los traumatismos, las enfermedades endocrinas o algunos fármacos que pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad en personas susceptibles", subraya.

   Para conocer si un paciente tiene artritis psoriásica, el reumatólogo debe interrogar al paciente sobre sus síntomas y sobre las características del dolor: "Es necesaria una exploración física para confirmar la presencia de articulaciones o de tendones inflamados, valorando el dolor y la limitación para movilizarlas. También investigará si existen lesiones típicas de psoriasis en la piel o en las uñas".

   Para el diagnóstico son útiles algunas pruebas de imagen como las radiografías, y en ocasiones son necesarias pruebas más específicas como la ecografía, la resonancia magnética (RM) o la tomografia axial computarizada (TC).

   "Los análisis de sangre son muy útiles al inicio de la enfermedad para descartar otros tipos de artritis como la gota, la artrosis y la artritis reumatoide. También pueden demostrar la presencia de inflamación. Hasta el momento no disponemos de ningún marcador que permita el diagnóstico definitivo. En ocasiones es necesario extraer líquido de las articulaciones inflamadas para descartar otras enfermedades como la gota o la artritis infecciosa", remacha la miembro de la SER.

CADA VEZ MÁS OPCIONES DE TRATAMIENTO

   En cuanto al tratamiento, la adjunta del servicio de Reumatología del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia señala que se centra en reducir el dolor articular y la inflamación, en controlar la psoriasis de la piel, así como en retrasar o prevenir el daño de las articulaciones. "Varía en cada paciente dependiendo de la intensidad y de la extensión de las articulaciones inflamadas, y también de la gravedad de las lesiones cutáneas", agrega.

   Entre otras opciones de tratamiento se encuentran los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), ya que disminuyen el dolor y la inflamación, o los glucocorticoides, ya que poseen una acción muy potente contra la inflamación; ninguno de ellos frena el curso de la enfermedad. En cambio, los fármacos modificadores de la enfermedad (FAME) son fármacos capaces de frenar la progresión de la enfermedad, reduciendo la actividad inflamatoria, siendo el más utilizado el 'metotrexato', aunque existen otros también eficaces.

   Por otro lado, la especialista en artritis psoriásica menciona que las terapias biológicas son un nuevo grupo de fármacos que se sintetizan a partir de proteínas de origen animal o humano, y que son capaces de evitar que el sistema inmunológico cause inflamación.

   "Son fármacos con diferentes formas de administración. La mayoría se inyectan por vía subcutánea y son fáciles de administrar por el propio paciente. El tratamiento debe mantenerse de forma prolongada, ya que generalmente cuando se suspende la enfermedad vuelve a reproducirse a las pocas semanas. Sin embargo, sí que es posible reducir o espaciar los intervalos de la dosis en pacientes que han permanecido muy bien controlados durante un tiempo prolongado", agrega la doctora Martínez-Ferrer.

   Finalmente, la adjunta de Reumatología del Hospital Universitario Doctor Peset subraya que si no se trata adecuadamente, la inflamación puede dañar de forma progresiva las articulaciones, produciendo deformidad articular, rigidez y pérdida de movilidad. "Por este motivo es muy importante instaurar un tratamiento lo antes posible y que este sea continuado, para evitar la aparición de rebrotes de la enfermedad que dañen las articulaciones. En los controles periódicos el reumatólogo irá revisando y modificando el tratamiento en función del grado de inflamación y los resultados de las pruebas", concluye.