Actualizado 27/07/2022 11:58

Crecer junto a la naturaleza hasta los 10 años mejorar la salud pulmonar de los niños

Archivo - Niño trepando a un árbol.
Archivo - Niño trepando a un árbol. - IMGORTHAND/ISTOCK - Archivo

MADRID, 27 Jul. (EUROPA PRESS) -

Acercar a los niños a los espacios verdes a medida que crecen podría mejorar su salud pulmonar, según un estudio publicado en el 'European Respiratory Journal'. La investigación ha comprobado que los niños tendían a tener una mejor función pulmonar si su exposición a la vegetación cercana a sus hogares aumentaba en los primeros diez años de vida.

Los investigadores afirman que sus resultados apoyan la idea de que las familias se trasladen a zonas más verdes, pero también ponen de manifiesto la necesidad de crear más espacios verdes en las zonas urbanas.

En la investigación, dirigida por el doctor Diogo Queiroz Almeida, de la Universidad de Oporto (Portugal), participaron 3.278 niños que viven en Oporto y sus alrededores.

El equipo utilizó datos de satélite y mapas para evaluar la cantidad de vegetación en los alrededores de los hogares, y sistemas de información geográfica (tecnología para comparar la ubicación geográfica de diferentes cosas) para determinar la distancia entre los domicilios de los niños y su parque, jardín público u otros espacios verdes públicos más cercanos cuando nacieron y cuando tenían cuatro, siete y diez años.

Midieron la función pulmonar de los niños según su capacidad vital forzada (CVF). Se trata de la cantidad máxima de aire que una persona puede expulsar después de haber respirado lo más profundamente posible. La CVF puede indicar el funcionamiento de los pulmones y ayudar a diagnosticar enfermedades pulmonares como el asma.

Los investigadores descubrieron que los niños cuyo entorno doméstico se volvió más verde entre su nacimiento y su décimo cumpleaños, ya sea por mudanzas o por cambios ambientales, tendían a tener una mejor función pulmonar.

El doctor Queiroz Almeida destaca que la investigación "sugiere que cuanto más verde, mejor. Estas mejoras son modestas, en torno al dos por ciento, pero si observamos a toda la población, hacer que nuestros barrios sean más verdes podría tener un impacto considerable", añade.

"Hemos tenido en cuenta factores como la actividad física y la contaminación atmosférica, pero la relación entre la función pulmonar y el acercamiento a los espacios verdes se mantuvo, incluso después de tenerlos en cuenta --prosigue--. También podría ser que acercarse a la naturaleza reduzca el estrés, lo que puede mejorar la salud física, o podría tener un efecto positivo en el microbioma de los niños, la comunidad de diferentes bacterias que viven en nuestro cuerpo".

El doctor explica que descubrieron que vivir en barrios más verdes cuando los niños crecen "es más importante para su respiración que vivir en una zona verde cuando nacen. Esto puede deberse a que los bebés pasan mucho menos tiempo al aire libre que los niños", comenta.

Los investigadores también analizaron la proximidad de los niños a los ríos o al mar, el llamado espacio azul, pero no encontraron ninguna relación con la salud pulmonar de los niños. Sin embargo, en este estudio menos del uno por ciento de los niños vivían a menos de 800 metros del espacio azul, por lo que no se puede descartar una relación para distancias más cortas.

El doctor Queiroz añade que "esta investigación refuerza las pruebas que apoyan los beneficios de los espacios verdes para la salud respiratoria. Trasladarse a zonas más verdes puede ser una posible estrategia para mejorar la función pulmonar de los niños. Sin embargo, el precio de la vivienda suele condicionar el lugar de residencia de las familias, por lo que muchas no pueden permitirse vivir en barrios más verdes", reconoce.

"Para reducir las desigualdades en materia de salud, tenemos que hacer que nuestras ciudades sean más verdes, especialmente en las zonas en las que hay poco o ningún espacio verde --subraya--. En particular, tenemos que involucrar a los niños y a sus cuidadores para asegurarnos de que nuestros parques y jardines se adaptan a sus necesidades".

Los investigadores seguirán estudiando el papel de los espacios verdes y azules en otros ámbitos de la salud infantil. También están utilizando grupos de discusión para entender cómo y por qué los espacios verdes son utilizados por los más jóvenes.

La profesora Marielle Pijnenburg, que dirige la asamblea pediátrica de la Sociedad Respiratoria Europea y no participó en la investigación, destaca que "este estudio sugiere que asegurarse de que nuestros hijos crezcan cerca de parques, jardines y espacios verdes podría ayudar a mejorar su salud pulmonar, aunque como dicen los autores los mecanismos para ello son desconocidos y pueden ser complejos. Este hallazgo contribuye a un número creciente de estudios que muestran los beneficios para la salud de hacer nuestros barrios más verdes y saludables", comenta.

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