Publicado 15/06/2022 18:05

Las células sanguíneas no se originan a partir de un tipo de célula madre, sino de dos

Archivo - Coágulo de sangre hecho de glóbulos rojos, plaquetas y hebras de proteína de fibrina
Archivo - Coágulo de sangre hecho de glóbulos rojos, plaquetas y hebras de proteína de fibrina - DR_MICROBE/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los orígenes de nuestra sangre pueden no ser exactamente los que pensábamos. Un estudio del Programa de Células Madre del Hospital Infantil de Boston (Estados Unidos), que utiliza el 'código de barras' celular en ratones, ha descubierto que las células sanguíneas no se originan a partir de un tipo de célula madre, sino de dos, lo que podría tener implicaciones para los cánceres de sangre, los trasplantes de médula ósea y la inmunología.

"Históricamente, la gente ha creído que la mayor parte de nuestra sangre procede de un número muy pequeño de células que acaban convirtiéndose en células madre sanguíneas, también conocidas como células madre hematopoyéticas. Nos sorprendió encontrar otro grupo de células progenitoras que no proceden de células madre. Fabrican la mayor parte de la sangre en la vida fetal hasta la edad adulta temprana, y luego empiezan a disminuir gradualmente", ha explicado Fernando Camargo, líder de la investigación, que se ha publicado este miércoles en la revista científica 'Nature'.

Los investigadores están haciendo un seguimiento para ver si los hallazgos se aplican también a los humanos. De ser así, estas células, conocidas como células progenitoras multipotentes embrionarias (eMPP), podrían servir de base para nuevos tratamientos destinados a reforzar el sistema inmunitario de las personas que envejecen. También podrían arrojar nueva luz sobre los cánceres de sangre, especialmente los infantiles, y ayudar a que los trasplantes de médula ósea sean más eficaces.

El equipo de Camargo aplicó una técnica de código de barras que desarrolló hace varios años. Utilizando una enzima conocida como transposasa o la edición de genes CRISPR, insertaron secuencias genéticas únicas en células embrionarias de ratón de forma que todas las células que descendieran de ellas también llevaran esas secuencias. Esto permitió al equipo rastrear la aparición de todos los diferentes tipos de células sanguíneas y su procedencia, hasta la edad adulta.

"Antes no se disponía de estas herramientas. Además, la idea de que las células madre dan lugar a todas las células sanguíneas estaba tan arraigada en el campo que nadie intentaba cuestionarla. Al seguir lo que ocurría en los ratones a lo largo del tiempo, pudimos ver una nueva biología", dice Camargo.

ENTENDER EL ENVEJECIMIENTO DEL SISTEMA INMUNITARIO

Mediante el 'código de barras', los investigadores descubrieron que las eMPP, en comparación con las células madre sanguíneas, son una fuente más abundante de la mayoría de las células linfoides importantes para las respuestas inmunitarias, como las células B y las células T. Camargo cree que la disminución de eMPP que observaron con la edad puede explicar por qué la inmunidad de las personas se debilita a medida que envejecen.

"Ahora estamos tratando de entender por qué estas células se agotan en la mediana edad, lo que podría permitirnos manipularlas con el objetivo de rejuvenecer el sistema inmunitario", argumenta Camargo.

En teoría, podría haber dos enfoques: prolongar la vida de las células eMPP, quizá mediante factores de crecimiento o moléculas de señalización inmunitaria, o tratar las células madre de la sangre con terapia génica u otros enfoques para hacerlas más parecidas a las eMPP.

Camargo también está entusiasmado con las posibles implicaciones para comprender y tratar mejor los cánceres de la sangre. Por ejemplo, las leucemias mieloides, que afectan sobre todo a las personas mayores, afectan a las células sanguíneas mieloides, como los granulocitos y los monocitos.

El investigador cree que estas leucemias pueden tener su origen en las células madre de la sangre, y que las leucemias infantiles, que son en su mayoría leucemias linfoides, pueden tener su origen en las eMPP.

"Estamos haciendo un seguimiento para tratar de entender las consecuencias de las mutaciones que conducen a la leucemia observando sus efectos tanto en las células madre sanguíneas como en las eMPP en ratones. Queremos ver si las leucemias que surgen de estas distintas células de origen son diferentes: de tipo linfoide o mieloide", remacha.

Por último, el reconocimiento de que hay dos tipos de células madre en la sangre podría revolucionar el trasplante de médula ósea. "Cuando intentamos hacer trasplantes de médula ósea en ratones, descubrimos que las eMPP no se injertaban bien; sólo duraban unas semanas. Si pudiéramos añadir algunos genes para conseguir que las eMPP se injerten a largo plazo, podrían ser potencialmente una mejor fuente para un trasplante de médula ósea". Son más comunes en los donantes de médula más jóvenes que las células madre sanguíneas, y están preparadas para producir células linfoides, lo que podría conducir a una mejor reconstitución del sistema inmunológico y a menos complicaciones de infección después del injerto", concluye Camargo.

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