Actualizado 12/05/2011 13:31 CET

Las células del propio paciente podrían potenciar la eficacia del tratamiento en linfoma folicular

Equipo Del Ensayo Clínico Linfoma Folicular. Clínica Universidad De Navarra.
CLÍNICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

MADRID, 12 May. (EUROPA PRESS) -

Las células del sistema inmune del propio paciente, que han sido activadas en laboratorio, podrían potenciar la eficacia de la terapia de mantenimiento en linfoma folicular, según un ensayo de la Clínica Universidad de Navarra, que se encuentra en fase de reclutamiento de pacientes.

Como explica el hematólogo de la Clínica Universidad de Navarra y autor principal del estudio, Carlos Panizo, el objetivo de la investigación "radica en añadir linfocitos activados del propio paciente al tratamiento estándar con el anticuerpo monoclonal durante la fase de mantenimiento. De este modo, lo que conseguimos es potenciar la acción de rituximab contra las células tumorales".

El tratamiento estándar del linfoma folicular se desarrolla en dos fases. En la primera se administra la quimioterapia R-CHOP durante seis meses, junto al anticuerpo monoclonal rituximab. La segunda fase consiste en un tratamiento de mantenimiento que se realiza con el mismo fármaco monoclonal.

Tras administrar la primera fase "lo habitual es que la enfermedad remita, bien de forma parcial o bien de forma completa", indica Panizo. Los candidatos a participar en este ensayo son aquellos diagnosticados de linfoma folicular sin tratar o tratados ya con la quimioterapia y, en este caso, que presenten remisión parcial o completa.

"Lo que hacemos en el laboratorio es, a partir de una extracción de sangre del propio paciente, cultivar 'in vitro' sus linfocitos haciéndolos crecer y activándolos para que actúen junto al rituximab como células efectoras", concreta la investigadora del Laboratorio de Inmunoterapia del Área de Terapia Celular de la Clínica Universidad de Navarra, Susana Inogés.

SIN AUMENTAR LA TOXICIDAD

De este modo, el ensayo intenta evaluar si las células cultivadas 'in vitro' administradas junto con el rituximab, pueden potenciar el efecto del anticuerpo sin aumentar la toxicidad. "Inyectando los linfocitos activados, lo que intentamos es que estas células se encarguen de controlar el tumor con la ayuda del fármaco monoclonal", precisa Panizo.

La infusión de los linfocitos activados en laboratorio, mediante inyección intravenosa, se realizará junto al monoclonal, pero cada cuatro meses, coincidiendo con los ciclos pares del rituximab. El estudio contará con la colaboración del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra, de los hospitales Miguel Servet y Lozano Blesa de Zaragoza y del Hospital San Pedro de La Rioja.

El linfoma se caracteriza por la proliferación maligna de linfocitos que constituyen las células defensivas del sistema inmunitario. Generalmente, se produce en los nódulos o ganglios linfáticos aunque puede afectar también a otros órganos. El linfoma folicular es el segundo de los linfomas de mayor incidencia y se sitúa como el cuarto tumor maligno de mayor prevalencia. Además, estudios científicos recientes han revelado un aumento de casos en los últimos años.