Actualizado 03/02/2022 23:45

Dos pacientes de leucemia suponen los casos de remisión más larga diez años después de ser tratados con células CAR-T

Bill Ludwig, primer paciente tratado con células CAR-T como parte de los ensayos clínicos de la terapia en el Centro de Cáncer Abramson de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos)
Bill Ludwig, primer paciente tratado con células CAR-T como parte de los ensayos clínicos de la terapia en el Centro de Cáncer Abramson de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) - PENN MEDICINE

MADRID, 3 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) ha demostrado que las células de las CAR-T son detectables al menos una década después del tratamiento, con remisión sostenida en dos pacientes con leucemia que representan la respuesta de CAR-T más larga conocida hasta la fecha.

En el verano de 2010, Bill Ludwig y Doug Olson luchaban contra un cáncer de sangre llamado leucemia linfocítica crónica (LLC). Ambos habían recibido numerosos tratamientos y, al escasear las opciones restantes, se ofrecieron como voluntarios para convertirse en los primeros participantes en un ensayo clínico de una terapia experimental en curso en el Centro Oncológico Abramson y la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, que posteriormente se comercializó como 'Kymriah', de Novartis.

El tratamiento erradicaría su leucemia en fase terminal, generaría titulares en todo el mundo e inauguraría una nueva era de medicina altamente personalizada. Denominadas células T receptoras de antígenos quiméricos (CAR), estas células modificadas genéticamente para atacar a los tumores son un 'medicamento vivo' fabricado para cada paciente a partir de sus propias células.

Ahora, un análisis de estos dos pacientes publicado en la revista científica 'Nature' ha recogido la mayor persistencia de la terapia con células CAR-T registrada hasta la fecha contra la LLC, y muestra que las CAR-T siguen siendo detectables al menos una década después de la infusión.

"Esta remisión a largo plazo es notable, y ser testigo de que los pacientes viven libres de cáncer es un testimonio de la tremenda potencia de este 'fármaco vivo' que funciona eficazmente contra las células cancerosas. Ser testigos de la buena respuesta de nuestros pacientes a esta innovadora terapia celular hace que todos nuestros esfuerzos merezcan la pena. Poder darles más tiempo de vida y que lo pasen con sus seres queridos", explica el primer autor de la investigación, J. Joseph Melenhorst.

La LLC, el primer cáncer en el que se estudiaron y utilizaron las células CAR-T, es el tipo de leucemia más común en adultos. Aunque el tratamiento de la enfermedad ha mejorado, sigue siendo incurable con los enfoques estándar. Con el tiempo, los pacientes pueden volverse resistentes a la mayoría de las terapias, y muchos siguen muriendo de su enfermedad.

Olson fue diagnosticado de LLC en 1996 y Ludwig en 2000. En 2010, sus cánceres habían mutado y ya no respondían a la terapia estándar. Pero como pioneros en el uso de células CAR-T, ambos lograron una remisión completa ese año. Olson, antiguo científico, ha empezado a correr y ha completado seis medias maratones. También recauda fondos para la Sociedad de Leucemia y Linfoma y ayuda a los pacientes recién diagnosticados.

Después de su tratamiento, Ludwig, un funcionario de prisiones retirado, viajó por el país con su esposa en una autocaravana y celebró acontecimientos importantes con su familia, desde las vacaciones hasta la llegada de nuevos nietos. A principios de 2021, falleció debido a las complicaciones de la COVID-19.

Aunque se han demostrado remisiones duraderas en neoplasias de células B recidivantes y refractarias con células CAR-T específicas de CD19, hasta ahora se sabía poco sobre el potencial y la estabilidad a largo plazo de las células infundidas.

En su último análisis, los investigadores observaron una evolución de las células CAR-T a lo largo del tiempo, con la aparición de una población de células CD4+ altamente activadas que se convirtió en dominante en ambos pacientes.

Los datos sugieren dos fases distintas de las respuestas de la terapia con células CAR-T en estos pacientes, con una fase inicial dominada por las células T asesinas y una remisión a largo plazo controlada por las células T CD4+.

En los años siguientes, estas células CD4+ siguieron demostrando características de destrucción de células tumorales y proliferación continua, lo que constituye un sello distintivo de la eficacia de las células CAR-T contra el cáncer: su intensa capacidad para sobrevivir y prosperar dentro del organismo.

La proteína CD4 está codificada por el gen CD4. Las células T auxiliares CD4+ son glóbulos blancos que constituyen una parte vital del sistema inmunitario. En un paciente, las células CD4+ constituían el 97,5 por ciento de las células CAR-T al año 1,4 y luego más del 99,6 por ciento desde el año 3,4 hasta el último punto de tiempo (9,3 años) después de la infusión.

En el segundo paciente, las células CD4+ constituían el 97,6% de las células CAR-T 7,2 años después de la infusión. Este sorprendente hallazgo del predominio de las células CD4+ llevó a los investigadores a replantearse la posibilidad de que las células T CD4+ sean las principales responsables de distinguir las células T auxiliares de las citotóxicas.

"La terapia con células CAR-T ha sido extremadamente eficaz para leucemias y linfomas específicos, y esperamos continuar con nuestros esfuerzos en estos cánceres, al tiempo que observamos su impacto en los tumores sólidos con la investigación en esta área para ver un mayor desarrollo en los próximos años. A menudo decimos que aprendemos algo de cada paciente que tratamos con estas terapias, y Bill y Doug, en particular, nos han dado muchas pistas que nos mantienen centrados en la próxima generación de terapias personalizadas", detalla otro de los responsables de la investigación, David L. Porter.