Actualizado 25/10/2010 19:23 CET

Las células cancerosas se expanden a otros órganos antes incluso de que se detecte el tumor primario

Joan Massagué
F. BBVA

Este investigador español señala que el periodo de latencia de estas células "es, ha sido y será el gran reto" de la lucha contra el cáncer

MADRID, 25 Oct. (EUROPA PRESS) -

Antes de que un tumor sea detectable, las células cancerosas se desplazan a través del torrente sanguíneo y llegan a otros órganos y tejidos que le son extraños, como el cerebro, el hígado o la médula ósea donde, con el tiempo, alguna, muy pocas, de estas células, tras un periodo de latencia, consiguen reiniciar el crecimiento tumoral, según explica el investigador del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York (Estados Unidos) Joan Massagué.

"Éste es el proceso biológico que genera las metástasis y el periodo de latencia sería aquel en el que están esparcidas, pero todavía no han encontrado la capacidad para activar su crecimiento, algo que es, ha sido y será el gran reto de la investigación del cáncer" en los próximos años, ha señalado este experto durante su intervención en el Simposio Nature-CNIO Fronteras en la progresión tumoral, que se celebra hasta el miércoles en Madrid.

Los investigadores conocen bien los mecanismos que hacen que una célula cancerosa se separe del tumor original y también lo que hacen estas células cuando ya se ha formado la metástasis. Pero lo que sucede entre ambas situaciones ha escapado a la investigación, hasta ahora.

Como advierte el doctor Massagué, "las fases intermedias entre el momento en que esas células abandonan el tumor y la formación de la metástasis tienen para nosotros un interés creciente". "No se trata tanto de saber qué es lo que las permite reactivarse, sino de averiguar cómo pueden permanecer latentes en los órganos y tejidos a los que llegan", señala este especialista.

"En tal caso, cabría pensar en la posibilidad de torpedearlas con un medicamento, de modo que evitemos la formación de la metástasis cuando sabemos que ya está sembrada y antes de que el germen dé su fruto y tengamos que pelear con una metástasis abierta", comenta.

ANALIZAR LA ACTIVACIÓN DE LA METÁSTASIS

En este sentido, los investigadores trabajan para saber si la activación de las metástasis se debe a las mutaciones propias del tumor primario o, por el contrario, si surgen nuevas mutaciones que reactivan las células latentes y permiten la formación de metástasis. "La respuesta parece que va a ser, en realidad lo es ya, un poco de ambas cosas", explica Massagué.

"Hay mutaciones o alteraciones genéticas y epigenéticas --indica-- en el tumor primario que predisponen a esta comunidad de células a dar hijas altamente metastásicas. Pero no son suficientes. También hay mutaciones o más bien alteraciones epigenéticas adicionales a través de las cuales estas células se adaptan al entorno de aquel órgano o tejido al que han llegado y al que acaban conquistando".

"Es, por tanto, un continuo de alteraciones por el que, a través de un proceso de selección darwiniana, muy pocas células consiguen llegar a la meta final. Desafortunadamente, esas pocas células resultan ser demasiadas", dice el doctor Massagué.

LA IMPORTANCIA DE LOS PROCESOS DE INFLAMACIÓN

Otro de los aspectos que empieza ahora a relacionarse con la formación de metástasis es el de los procesos inflamatorios. Según parece, la inflamación e incluso las moléculas que participan en este proceso, aun cuando la inflamación no esté presente, están involucradas en la emergencia de los tumores, así como en su progresión y también su viabilidad como nódulos metastáticos.

"Es un tema que está adquiriendo cada vez más importancia", señala este investigador español. "Incluso --comenta-- en mis investigaciones me he topado con él varias veces, sin quererlo encontrar. Las células de la inflamación, las células de la inmunidad, así como los factores que estas células liberan para organizar una respuesta que en principio era bienintencionada, como es luchar contra algo que no está bien, son subyugadas por parte del tumor para su propio provecho".

"De hecho, aquellos tumores que no son capaces de hacer esto son los tumores que desaparecen", asegura. "Es conocido desde hace poco tiempo --añade-- que cuadros de inflamación crónica son un factor de riesgo muy importante para ciertos tipos de tumor, como por ejemplo el cáncer colorrectal".

UN CALDO DE CULTIVO PARA EL TUMOR

"El hecho de que exista --afirma Massagué-- un caldo de cultivo de inflamación en el tejido que está irritado, incita a más división celular. Por decirlo de algún modo, cuanta más tensión exista entre las células del tejido, mayor es el riesgo. Si se utilizan términos sociológicos, de ahí es de donde salen estas células delincuentes que han sabido aprovechar todas estas variables que ha introducido sobre el terreno la inflamación y que para ellas resultan una gran ventaja para continuar con su progresión tumoral".

Cabe pensar, dice este especialista, que los fármacos antiinflamantarios puedan contribuir al menos a reducir la emergencia del tumor. "Tenemos pruebas importantes de que esto es así --explica--; lo que no se conoce bien, porque son conceptos a los que se ha llegado muy recientemente, es en qué tipos de tumor, en qué estadios, hasta qué punto o que contraindicaciones puede tener intervenir de este modo".