Publicado 24/05/2021 10:22CET

Casi el 30% de los españoles con epilepsia experimentaron un aumento de la frecuencia de sus crisis en 2020

Archivo - Epilepsia.
Archivo - Epilepsia. - ANGELINI PHARMA - Archivo

MADRID, 24 May. (EUROPA PRESS) -

Al menos durante los primeros meses de la pandemia, casi el 30 por ciento de los pacientes españoles experimentaron un aumento de la frecuencia de sus crisis, un incremento que ha podido ser debido a que casi un 50 por ciento de las personas que padecen epilepsia reconocieron haber estado más ansiosos o deprimidos y un 43 por ciento haber tenido problemas de sueño, según ha informado la Sociedad Española de Neurología con motivo de la celebración del Día Nacional de la Epilepsia.

Se trata de una de las enfermedades neurológicas más comunes y que padecen unas 400.000 personas en España. Pero además de su elevada prevalencia, es una enfermedad que conlleva una alta morbilidad, deterioro en la calidad de vida y estigma social.

Tanto el estado anímico, como la falta de sueño, son factores de riesgo para el aumento de la frecuencia de crisis epilépticas y, de hecho, tal y como ha puesto de manifiesto la organización, estudios españoles han apuntado que también al menos durante los primeros meses de pandemia aumentó el número de personas que experimentó su primera crisis.

Por otra parte, en la reunión anual de la SEN se han presentado también datos que señalan que los pacientes que acudieron a Urgencias con estado epiléptico durante este periodo tuvieron un peor pronóstico, quizás por el miedo y por retrasos a la hora de acudir a los centros hospitalarios.

En concreto, dos de cada diez pacientes con epilepsia aseguran haber evitado las urgencias en el último año, a pesar de que las crisis epilépticas suponen el uno por ciento de las consultas en los Servicios de Urgencias y el 15 por ciento de las urgencias neurológicas. La epilepsia es, tras el ictus, la segunda causa más frecuente de atención neurológica en Urgencias.

"Lo que parece claro es que la pandemia Covid-19 ha tenido y tiene efectos colaterales sobre el control de crisis y que aspectos como padecer epilepsia tumoral, epilepsia farmacorresistente, problemas de insomnio o ansiedad, suponen mayor riesgo para el aumento de la frecuencia de crisis. En este sentido, potenciar la actividad física, mejorar la higiene del sueño y asegurar un correcto seguimiento por parte del médico, ya sea vía telefónica o presencial, a estos pacientes puede ayudar a minimizar el riesgo", ha explicado el coordinador del Grupo de Estudio de Epilepsia de la Sociedad Española de Neurología, Juan José Poza.

Asimismo, la organización se ha recordado que padecer COVID-19 puede asociarse a que pacientes predispuestos sufran crisis epilépticas. Y es que, más de un 11 por ciento de los casos introducidos por los neurólogos españoles en el 'Registro COVID-19' de la SEN corresponden a casos de pacientes con COVID que sufrieron crisis epilépticas y el 84 por ciento de los neurólogos informantes atribuyeron una causalidad probable de estas crisis a la COVID-19, bien por afectación primaria, o secundaria debida a una complicación producida por el virus.

Respecto a la vacuna contra el coronavirus, la asociación ha comentado que actualmente no existe evidencia de que la vacuna por sí misma induzca o desencadene crisis epilépticas y que, además, hay contraindicación específica para recibir la vacuna por el hecho de tener epilepsia o tomar fármacos antiepilépticos.

Finalmente, la SEN ha recordado que, de forma general y como reacción a cualquier vacuna, ésta puede producir síntomas comunes de resfriado o fiebre y que en algunos pacientes, sobre todo en niños, la fiebre puede facilitar la aparición de crisis epilépticas. Ante estos casos se deben tomar las medicinas habituales para la fiebre y, en caso de duda, consultar a su médico.

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