Publicado 14/06/2021 12:36CET

Los cannabinoides provocan efectos terapéuticos o adversos según la región celular que activen

Nagore Puente, Edgar Soria-Gómez, Itziar Bonilla del Rio y Pedro Grandes en la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco
Nagore Puente, Edgar Soria-Gómez, Itziar Bonilla del Rio y Pedro Grandes en la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco - MITXI /UPV_EHU

   SAN SEBASTIÁN, 14 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Los cannabinoides provocan efectos terapéuticos o adversos según la región celular que activen, según un estudio realizado por el investigador Ikerbasque de la UPV/EHU Edgar Soria-Gómez, que avanza en la comprensión de los mecanismos moleculares asociados a los receptores de cannabinoides de tipo 1 (CB1).

   La universidad pública vasca ha explicado que "comprender los mecanismos de los efectos terapéuticos y adversos inducidos por cannabinoides es vital para el uso más seguro de estos compuestos".

   Según ha precisado, el principal componente psicoactivo de la planta cannabis sativa (marihuana) es el delta-9 tetrahidrocanabinol o THC, que, en el cerebro, actúa principalmente activando a los receptores cannabinoides de tipo-1 (CB1). También se sabe que la activación farmacológica del receptor CB1 afecta el control motor en animales de experimentación y que, en seres humanos, la principal causa de accidentes de tráfico relacionados con el consumo de cannabis son los efectos de tipo cataléptico.

   Sin embargo, por un lado, el receptor CB1 "se encuentra ampliamente distribuido en todo el cerebro y en diferentes compartimentos celulares y, por otro, los procesos moleculares y celulares específicos subyacentes son poco conocidos". El estudio arroja luz sobre ambos campos.

   De este modo, desvela que si la activación de los receptores CB1 inducida por cannabinoides se produce en la mitocondria "se provocan efectos catalépticos", mientras que si se estimulan los receptores CB1 de la membrana plasmática "se reduce la sensibilidad al dolor". En ambos casos el proceso tiene lugar "a través de la regulación de vías moleculares específicas en el circuito cerebral formado por el núcleo estriado y la sustancia nigra (circuito estriatonigral)".

   "Antiguamente se creía que la forma del cráneo determinaba los rasgos de personalidad, después se estableció que diferentes estructuras cerebrales se encargaban de funciones específicas; recientemente el enfoque se ha volcado al estudio de circuitos neuronales como los responsables del comportamiento. En este estudio damos un paso más allá, mostrando que una proteína en distintos sitios celulares dentro de un mismo circuito cerebral modula distintos comportamientos", ha apuntado el investigador.

   Este estudio es el resultado de varios años de trabajo y gracias a la colaboración entre la UPV/EHU, Achucarro Basque Center for Neuroscience, la Universidad de Burdeos e instituciones canadienses. Soria-Gómez, que actualmente trabaja en el grupo del catedrático del Departamento de Neurociencias de la Universidad del País Vasco Pedro Grandes, comenzó este trabajo durante su etapa postdoctoral en el laboratorio del doctor Giovanni Marsicano en la Universidad de Burdeos.

   Por parte de la UPV/EHU, además de Soria-Gómez y Grandes, han participado en la investigación, Luis F. Callado y Carolina Muguruza, del Departamento de Farmacología, y Itziar Bonilla del Río y Nagore Puente, del Departamento de Neurociencias.