Publicado 09/04/2020 7:59:43 +02:00CET

El bruxismo también es cosa de niños: Cuándo hay que preocuparse

Niño en la consulta del dentista.
Niño en la consulta del dentista. - SANTYPAN - Archivo

   MADRID, 9 Abr. (EDIZIONES) -

   Puede ser que alguna vez hayas notado que tu hijo aprieta y comienza a rechinar los dientes varias veces, y durante un tiempo. Se podría tratar de bruxismo, algo bastante frecuente entre los menores, y no sólo entre los adultos como tenemos pensado.

   La Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO) mantiene que el bruxismo es un trastorno que afecta a más de un 20% de la población, independientemente de la edad.

   En una entrevista con Infosalus, Mónica Miegimolle, presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) subraya que la epidemiología ha mostrado cómo la prevalencia de bruxismo aumenta hasta los 7 años y disminuye desde los 8.

   Así, mantiene que a los 3,5-5 años dejan de ser bruxistas sólo un 4-6% de los casos diagnosticados, a los 6 años un 14%; mientras que lo siguen siendo un 76% de los mismos a esa edad. De ellos, sólo persisten un 33% a los 16 años, según matiza la experta. "La evidencia actual propone que el nivel de maduración y de desarrollo es el factor fisiopatológico que subyace bajo este cambio edad dependiente", puntualiza.

   Entre sus causas, la doctora Miegimolle mantiene que durante la infancia, el bruxismo puede formar parte de la maduración fisiológica en curso del sistema nervioso central. "Sin embargo, también es necesario considerar otros dos mecanismos fisiopatológicos, uno en relación con la esfera psicológica (perfiles de alto nivel de responsabilidad y neuroticismo o inestabilidad emocional, o bien presencia de otros factores sociales y psicológicos especialmente respecto a las relaciones y al comportamiento); y otro que contemplaría que el bruxismo es un mecanismo que intenta restablecer la permeabilidad de la vía aérea en niños con alteraciones respiratorias", explica la experta.

   Por tanto, la odontopediatra resalta que la etiología se considera multifactorial. "Los hábitos orales como el chupeteo o morderse las uñas, el estrés, o la inestabilidad emocional, entre otros, podrían influenciar a la hora de que aparezca el bruxismo", señala la presidenta de la SEOP.

DESAPARECE CON LA EDAD Y EL DESARROLLO DE LOS DIENTES

   Desde la SEDO agregan que el bruxismo infantil es en realidad un fenómeno que ocurre muy frecuentemente durante el desarrollo de la dentición, y lo normal es que desaparezca por si mismo en el momento en el que salen los dientes permanentes. "Se trata de un proceso fisiológico normal, una manera natural de estimular la formación muscular y ósea facial y desarrollar la dentición", agregan.

   Además, la sociedad científica mantiene que se podría decir que hay dos tipos de bruxismo básicos: El céntrico (apretamiento) y el excéntrico (frotamiento). "También puede ser diurno y nocturno. En líneas generales podríamos decir que el bruxismo diurno suele ser más apretador que rechinador, el bruxismo nocturno puede darse de ambas maneras", agrega.

   Por otro lado, añade que el bruxismo infantil suele ir desapareciendo progresivamente al salir las muelas permanentes y los dientes incisivos, y si en la adolescencia ese apretamiento dental persiste, conviene que acuda a un especialista para que le realice una revisión.

   "Se estima que alrededor de un 80% de los niños ha manifestado en algún momento síntomas de bruxismo a lo largo de su infancia, pero que la mayoría de estos casos desaparece con el recambio dental", asegura la SEDO.

   En este sentido, la doctora Miegimolle sostiene que la peligrosidad del bruxismo para la dentición de los niños dependerá de la intensidad, frecuencia y persistencia del hábito bruxista a lo largo del crecimiento y desarrollo del niño.

   "Una de las consecuencias más habituales de este hábito es el desgaste de los dientes, acompañado de otros síntomas de trastornos temporomandibulares. Cada caso es diferente, y el odontopediatra debe controlar el desgaste de los dientes para poder intervenir cuando éste sea excesivo", advierte la presidenta de la SEOP.

   Por eso, destaca que el hábito bruxista debe ser diagnosticado y controlado lo antes posible, en aras de valorar los posibles factores etiológicos de cada caso concreto, para un mejor tratamiento y control multidisciplinar (odontopediatra, otorrinolaringólogo, fisioterapeuta, psicólogo, entre otros expertos).

   En este contexto, recuerda que ningún niño debe llevar una férula de descarga hasta no terminar el recambio dentario y el crecimiento dento alveolar, ya que la colocación de un dispositivo rígido no permite este correcto crecimiento. "La colocación de férulas de descarga tipo Michigan debe retrasarse hasta que el niño presente una dentición permanente completa y no interfiera en su correcto desarrollo bucofacial, y debe realizarla un especialista", advierte, al mismo tiempo que aconseja que se adoptará una conducta observacional no intervencionista hasta ese momento.

   A juicio de la presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP), sólo se realizará intervención en los casos de: Desgaste extremo, una vez confirmado que el bruxismo es la causa del desgaste y no otros factores que generen erosión; la hipertrofia marcada de la musculatura; y fracturas repetidas de restauraciones o exfoliación prematura de temporales sin otra causa.

   Y también cree que debería intervenirse en caso de comorbilidades como cefalea, en casos de trastornos temporomandibulares asociados al dolor y a la limitación de apertura; a niños con un alto nivel de ansiedad o de riesgo psicológico; en caso de trastornos del sueño asociados o de trastornos respiratorios; en situaciones de mala higiene del sueño; en trastornos del comportamiento; en el bruxismo secundario al uso de fármacos.

   "El manejo del hábito bruxista tiene que enmarcarse dentro de un abordaje multidisciplinar: Dispositivos intraorales (férulas), fármacos de acción central, estrategias de manejo y consejos, fisioterapia, o tratamiento psicológico, entre otros. Desgraciadamente no disponemos de protocolos de tratamiento, y actualmente se preconiza un tratamiento integral de la salud, contemplando el tipo de alimentación, los hábitos de sueño, el ejercicio y las técnicas de control del estrés (si se asocia con trastornos de ansiedad). Únicamente las férulas de desgaste minimizan el daño sobre los tejidos duros pero no previenen ni detienen el bruxismo", sentencia la doctora Miegimolle.