Breve guía sobre metástasis

Metastasis, cáncer
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Publicado 27/09/2018 8:42:32CET

MADRID, 27 Sep. (EDIZIONES) -

El 90% de fallecimientos en el cáncer se produce por una metástasis. Esencialmente son procesos complejos y dinámicos que requieren de muchos pasos, y que frecuentemente conllevan cambios en la biología de un tumor.

No obstante, en la actualidad hay tumores que, incluso en estadios avanzados (con metástasis a distancia), pueden ser controlados durante periodos muy prolongados de tiempo ( aunque sin levantar falsas expectativas, rara vez curados), con las nuevas terapias más selectivas e individualizadas, lo que ahora llamamos 'medicina de precisión'.

Así lo afirma en una entrevista con Infosalus César A. Rodríguez médico adjunto y profesor asociado del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Salamanca-IBSAL, quien destaca asimismo que hoy en día se disponen de nuevas técnicas diagnósticas, que permiten detectar estas metástasis con biopsias menos agresivas, bien localizando las propias células en la sangre o sus productos (DNA, proteínas, etc) mediante lo que llamamos 'biopsia Líquida', una autentica revolución ya hecha realidad en muchos diagnósticos.

Pero para poder entenderlo bien, el experto define qué es la metástasis: "Es la diseminación de las células tumorales a otro órgano diferente del primario en el que se ha originado un tumor maligno. Por ejemplo, la aparición de metástasis hepáticas de un cáncer de Colon".

Esta capacidad de provocar metástasis a distancia es lo que diferencia globalmente a un tumor benigno (cuyo crecimiento, por rápido o agresivo que sea es siempre local y no disemina a otros órganos) de un tumor maligno, precisa. De hecho, indica que, de manera mayoritaria, las muertes causadas por los tumores malignos son causadas por las metástasis que provoca y sus complicaciones, y no por el tumor primario.

Con ello, el oncólogo resalta que la primera consecuencia de una metástasis es, que en una proporción muy alta de casos, y sobre todo cuando son numerosas o en varios órganos, su presencia impide un control mediante tratamientos locales, como la cirugía o la radioterapia y la mayor parte de las opciones terapéuticas se centran en los tratamientos sistémicos (quimioterapia, nuevas terapias biológicas, inmunoterapia, hormonoterapia, entre otras).

En segundo lugar, apunta a la afectación de determinados órganos, ya que ensombrece en muchos casos el pronóstico. Por ejemplo, cita cuando la afectación es cerebral o hepática.

Además, dice que hay que tener en cuenta que los tumores malignos son "heterogéneos y dinámicos", de modo que cuando se biopsia una metástasis, frecuentemente se observan diferencias relevantes comparándolas con el tumor de origen, siendo esto esencial a la hora de diseñar el tratamiento.

Por otro lado, aclara que sí que es cierto que el cáncer metastásico puede permanecer latente durante años o décadas a pesar de haberse diseminado, y comenzar a crecer sin previo aviso de forma muy agresiva. "Es cierto. Aunque es muy variable dependiendo del tipo de tumor. Un ejemplo clásico de latencia muy prolongada se da en determinados tipos de cáncer de mama que, una vez tratados adecuadamente (con diversos tratamientos, cirugía, radioterapia, terapia hormonal, quimioterapia) pueden presentar recaídas años después (incluso mucho más allá de 5 años). Los motivos que llevan a este comportamiento son complejos y no siempre bien conocidos", puntualiza.

Para entender esto, el doctor Rodríguez insiste en que hay que conocer algunas cosas del desarrollo de las metástasis: La primera, es que desde etapas muy precoces de su desarrollo (tumores aún muy pequeños) hay posibilidad de que células del tumor diseminen y seamos capaces de detectarlas en la sangre circulante (esto es frecuente en muchos tipos de cáncer de mama, pulmón, etc).

Asimismo, indica que el proceso requiere muchos pasos. "La célula tiene que migrar, atravesar la pared de los vasos sanguíneos y circular", apostilla. Además, señala que, con frecuencia, nuestro propio sistema inmune las detecta, las bloquea y las puede destruir, por lo que el que se encuentren en sangre no siempre implica que acaben dando metástasis.

"Una vez que llegan a un determinado órgano, necesitan volver a salir de los vasos, crear un entorno apropiado en el tejido del órgano metastatizado, burlar las defensas del huésped, crear vasos sanguíneos nuevos para nutrirse (angiogénesis) y finalmente crecer. Pues bien, es sabido, que en algunos casos, permanecen circulando, o alojadas en la médula ósea durante años, en un estado de 'quiescencia, es decir, latentes, con un comportamiento nada agresivo, burlando a nuestro sistema inmune", explica el especialista del servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Salamanca-IBSAL.

Pasado todo este tiempo, Rodríguez comenta que pueden empezar a proliferar por muchos motivos (muchos no conocidos), pero por ejemplo por la aparición de nuevas mutaciones en su DNA que las hacen más agresivas, o por ejemplo si baja el estado de inmunovigilancia del sujeto (en situaciones de inmunodepresión, por ejemplo).

¿CUÁL ES EL MEJOR TRATAMIENTO EN ESTOS CASOS?

Sobre el tratamiento, el experto sostiene que, ocasionalmente se pueden operar (o irradiar) las metástasis. Por ejemplo, dice que en casos de metástasis única (o en un número muy escaso) y que además estén presentes en un único órgano. Ejemplos de ello son la cirugía de metástasis hepáticas del cáncer de colon, de la enfermedad 'oligometastásica' en cáncer de mama, o la radiocirugía de las metástasis cerebrales en cáncer de pulmón.

Pero, dado que el mecanismos de diseminación de las metástasis es la presencia de células circulantes, Rodríguez indica que la base de su tratamiento es el 'tratamiento sistémico' que es un concepto mucho más amplio que el de 'quimioterapia'. "La quimioterapia es ya solo uno de esos tratamientos. Cada vez con más frecuencia se utilizan, además de la quimioterapia, nuevas terapias biológicas muy selectivas para diferentes tipos de tumor, más eficaces y en general menos tóxicas. Algunos ejemplos son los anticuerpos monoclonales usados en algunos tipos de cáncer de mama (y en otros tumores), la nueva inmunoterapia usada en cáncer de pulmón o melanomas (entre otros) o las terapias hormonales para el cáncer próstata o mama metastásicos", agrega.

Finalmente, el oncólogo señala que las metástasis son muy variables dependiendo del tipo de tumor, tanto en la localización como en el tiempo que tardan en aparecer, siendo el cáncer de mama un ejemplo de heterogeneidad.

"Así, el cáncer de mama que llamamos 'triple negativo' cuando provoca metástasis lo suele hacer de manera temprana tras el diagnóstico y en general en vísceras como hígado o pulmón. Por el contrario, los tumores luminales de la mama, aquellos más hormonodependientes, aunque se originan en el mismo órgano, producen metástasis inicialmente en huesos como lugar más habitual y, a menudo, años después del diagnóstico", aclara.

Asimismo, indica que algunos tumores de pulmón, como el 'microcítico', diseminan a menudo al cerebro. Por otro lado, señala que el cáncer de próstata clásicamente da metástasis óseas como localización preferente; mientras que el de colon tiene especial afinidad por el hígado, entre otros muchos.

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