Publicado 17/05/2022 07:15

El aumento de mutaciones en los niños puede deberse a errores en el esperma

Archivo - Esperma, semen
Archivo - Esperma, semen - UGURHAN/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 17 May. (EUROPA PRESS) -

Algunos casos raros de tasas de mutación genética más altas en los niños, conocidos como hipermutación, podrían estar relacionados con el hecho de que el padre reciba ciertos tratamientos de quimioterapia, según ha descubierto una nueva investigación publicada en la revista 'Nature'.

Científicos del Instituto Wellcome Sanger, en Reino Unido, y sus colaboradores analizaron la información genética de más de 20.000 familias e identificaron a 12 niños con entre dos y siete veces más mutaciones que la población general. El equipo relacionó la mayoría de ellos con un aumento de las mutaciones en el esperma del padre biológico.

La investigación muestra que algo menos de la mitad de estos padres habían sido tratados con ciertos tipos de quimioterapia en etapas anteriores de su vida, lo que podría estar relacionado con el mayor número de mutaciones en sus espermatozoides.

Aunque estos casos de hipermutación en los niños son raros, y en la gran mayoría de los niños no darán lugar a trastornos genéticos, la hipermutación aumentará el riesgo de que un niño tenga un trastorno genético raro. Es importante seguir investigando este hecho por las implicaciones que tiene para los pacientes que reciben quimioterapia y quieren tener hijos en el futuro.

Si nuevas investigaciones confirman el impacto de la quimioterapia, se podría ofrecer a los pacientes la oportunidad de congelar su esperma antes del tratamiento.

Los genomas se copian con una tasa de error muy baja cuando se transmiten de una generación a otra. Sin embargo, como el genoma humano contiene tres mil millones de letras, las mutaciones aleatorias en el esperma y el óvulo son inevitables y pasan de los padres a los hijos. Esto significa que, por lo general, cada niño tiene entre 60 y 70 mutaciones nuevas que no tienen sus padres biológicos. Estas mutaciones son responsables de la variación genética y de muchas enfermedades genéticas. Alrededor del 75% de estas mutaciones aleatorias proceden del padre.

La mayoría de los trastornos genéticos sólo se producen cuando ambas copias de un gen importante están dañadas, lo que da lugar a lo que se conoce como una enfermedad recesiva. Si sólo una copia está dañada, por ejemplo, por una nueva mutación, la copia restante del gen que funciona podrá evitar la enfermedad. Sin embargo, una minoría de trastornos genéticos, conocidos como trastornos dominantes, se producen cuando sólo se daña una copia de un gen. Estos trastornos dominantes son los que pueden ser causados por una única mutación aleatoria.

Uno de los principales factores que influyen en la tasa de mutación es la edad de los padres, ya que las mutaciones aumentan en 1,3 mutaciones al año en los padres y en 0,4 mutaciones al año en las madres. Si hay un mayor número de mutaciones en la línea germinal, hay un mayor riesgo de que el niño nazca con un trastorno dominante. Sin embargo, la hipermutación en los niños no siempre significa que vayan a tener un trastorno dominante.

En la nueva investigación los científicos utilizaron datos genéticos e historiales médicos familiares de las bases de datos existentes para identificar a los niños que presentaban tasas de mutación inusualmente altas, entre dos y siete veces superiores a la media, para investigar de dónde podrían haberse originado. El equipo analizó los datos de más de 20.000 familias británicas con niños con presuntas afecciones genéticas que participaban en los proyectos Deciphering Developmental Disorders y 100.000 Genomes.

Descubrieron que los niños con hipermutación eran raros entre estas familias. Dado que el número de niños con hipermutaciones era sólo de 12 entre unos 20.000, estas tasas de aumento de mutaciones no podían haber sido causadas por exposiciones comunes, como el tabaquismo, la contaminación o una variación genética común.

En ocho de estos niños, el exceso de mutaciones pudo relacionarse con el esperma de su padre. Fue posible investigar en detalle siete de las familias, en las que el exceso de mutaciones procedía del padre biológico. Dos de los padres presentaban variantes genéticas recesivas raras que afectaban a los mecanismos de reparación del ADN.

Los otros cinco hombres habían sido tratados previamente con quimioterapia antes de concebir un hijo. Tres de estos niños presentaban un patrón de mutaciones característico de la quimioterapia con fármacos basados en el platino y los padres de los otros dos niños habían recibido quimioterapia con agentes alquilantes derivados de la mostaza. Sin embargo, al vincular los datos genéticos con los datos sanitarios anónimos, se pudo demostrar que la mayoría de los padres y todas las madres que habían recibido quimioterapia antes de concebir un hijo no tenían hijos con un exceso notable de mutaciones.

Aunque la quimioterapia es uno de los tratamientos más eficaces contra el cáncer, se reconoce ampliamente que puede tener efectos secundarios perturbadores y debilitantes. Los médicos los tienen en cuenta a la hora de prescribir este tratamiento.

Si se demostrara que estos tipos de quimioterapia afectan a los espermatozoides en algunos pacientes, esto podría tener implicaciones clínicas en los planes de tratamiento y en la planificación familiar. Es necesario investigar más a fondo este aspecto antes de modificar el tratamiento del cáncer en los hombres. Actualmente no está claro por qué este tipo de quimioterapias parecen afectar más a los espermatozoides que a los óvulos.

La doctora Joanna Kaplanis, primera autora y becaria postdoctoral en el Instituto Wellcome Sanger, explica que "la hipermutación en los niños, que presentan entre dos y siete veces más mutaciones aleatorias que la población general, es poco frecuente y, por tanto, no puede ser causada por carcinógenos o exposiciones comunes. Comprender el impacto de estas mutaciones de la línea germinal en el esperma podría ayudarnos a descubrir por qué algunas personas son más propensas a tener hijos con estas altas tasas de mutaciones aleatorias, y ayudar a protegerse contra ellas si causan enfermedades".

Por su parte, John Danesh, director del IDH de Reino Unido en Cambridge, que apoyó la investigación, subraya que "la hipermutación en los niños es un fenómeno poco común pero importante que aumenta el riesgo de enfermedades genéticas que alteran la vida. Al reunir datos genéticos a escala y vincularlos con datos clínicos rutinarios, como los registros hospitalarios de los padres, el equipo ha identificado nuevos factores de riesgo que pueden influir en futuras decisiones sanitarias".

Igualmente, el profesor Matthew Hurles, autor principal y Jefe de Genética Humana del Instituto Wellcome Sanger, apunta que "la quimioterapia es un tratamiento increíblemente eficaz para muchos tipos de cáncer, pero por desgracia puede tener algunos efectos secundarios perjudiciales".

"Nuestra investigación encontró una relación plausible entre dos tipos de quimioterapia y su impacto en el esperma en un número muy pequeño de hombres --prosigue--. Estos resultados requieren más estudios sistemáticos para ver si hay una relación causal entre la quimioterapia y las mutaciones del esperma, y si hay una manera de identificar a los individuos en riesgo antes del tratamiento para que puedan tomar medidas de planificación familiar, como la congelación de su esperma antes del tratamiento".