Publicado 15/04/2021 07:19CET

Asocian un mayor envejecimiento cerebral a vivir en zonas desfavorecidas

Archivo - Hombre sentado bajo un arco en la calle. Países pobres.
Archivo - Hombre sentado bajo un arco en la calle. Países pobres. - LOILAMTAN/PIXABAY - Archivo

   MADRID, 15 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Las personas de mediana edad y mayores que viven en los barrios más desfavorecidos -áreas con mayores niveles de pobreza y menos oportunidades educativas y laborales- presentan un mayor encogimiento del cerebro en los escáneres cerebrales y muestran un declive más rápido en las pruebas cognitivas que las personas que viven en barrios con menos desventajas, según un estudio publicado en la edición online de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología. Los investigadores afirman que este envejecimiento cerebral puede ser un signo de las primeras etapas de la demencia.

   "En todo el mundo, la demencia es una de las principales causas de enfermedad y un diagnóstico devastador --afirma la autora del estudio, la doctora Amy J. H. Kind, de la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos--. Actualmente no hay tratamientos para curar la enfermedad, por lo que es importante identificar los posibles factores de riesgo modificables. Existen pruebas convincentes de que las condiciones sociales, económicas, culturales y físicas en las que viven los seres humanos pueden afectar a la salud. Queríamos determinar si estas condiciones de vecindad aumentan el riesgo de neurodegeneración y deterioro cognitivo asociado a las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer y la demencia".

   Para el estudio, los investigadores identificaron a 601 personas a partir de dos estudios más amplios sobre residentes de Wisconsin. Los participantes tenían una edad media de 59 años y no tenían problemas de pensamiento o memoria al inicio del estudio, aunque el 69% tenía antecedentes familiares de demencia. Se les hizo un seguimiento durante 10 años.

   Los participantes se sometieron a una resonancia magnética cerebral inicial y luego a exploraciones adicionales cada tres o cinco años. Con cada escáner, los investigadores midieron el volumen cerebral en áreas del cerebro relacionadas con el desarrollo de la demencia de Alzheimer. Los participantes también realizaron pruebas de pensamiento y memoria cada dos años, incluyendo pruebas que medían la velocidad de procesamiento, la flexibilidad mental y la función ejecutiva.

   Los investigadores utilizaron la dirección residencial de cada participante y una medida denominada Índice de Privación de Área para determinar si cada participante vivía en un barrio favorecido o desfavorecido. Los barrios del índice están determinados por áreas censales de 1.500 residentes. El índice incorpora información sobre las condiciones socioeconómicas de cada barrio y de sus residentes, clasificando los barrios en función de 17 indicadores, entre los que se encuentran los ingresos, el empleo, la educación y la calidad de la vivienda.

   De todos los participantes, 19 personas vivían en el 20% de los barrios más desfavorecidos de su estado y 582 personas vivían en el 80% de todos los demás barrios de su estado. Las personas del primer grupo fueron emparejadas una a cuatro con las del segundo grupo en cuanto a raza, sexo, edad y educación, y se compararon.

   Al principio del estudio, no había diferencias en el volumen cerebral entre las personas que vivían en los barrios más desfavorecidos y las de otros barrios. Pero al final, los investigadores descubrieron una reducción del cerebro en las zonas asociadas a la demencia en las personas de los barrios más desfavorecidos, mientras que en el otro grupo no se produjo ninguna reducción. Los investigadores también descubrieron una mayor tasa de deterioro en las pruebas que miden el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.

   "Nuestros hallazgos sugieren que una mayor vigilancia por parte de los profesionales sanitarios para detectar los primeros signos de demencia puede ser especialmente importante en esta población vulnerable --afirma Kind--. Algunas de las posibles causas de estos cambios cerebrales pueden ser la contaminación atmosférica, la falta de acceso a una alimentación y una atención sanitaria saludables y los acontecimientos vitales estresantes. Seguir investigando las posibles vías sociales y biológicas puede ayudar a los médicos, investigadores y responsables políticos a identificar vías eficaces de prevención e intervención en la enfermedad de Alzheimer y la demencia relacionada".

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