El asma es la afección crónica más común entre los atletas olímpicos

Actualizado 30/07/2012 17:07:20 CET
El equipo olímpico de tenis en los Juegos de Londres
EUROPA PRESS

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

El asma y la hiperreactividad de las vías respiratorias son las dolencias crónicas más padecidas por los deportistas olímpicos --con una prevalencia del 8%--, y su aparición podría estar relacionada con el entrenamiento intensivo, señala una investigación de la Universidad del Oeste de Australia, recogida por la plataforma SINC.

"Inspirar el aire contaminado o frío se considera un importante factor que explicaría la causa en algunos deportes, pero no en todos", ha matizado el autor del estudio, Kenneth D. Fitch.

Para llegar a esa conclusión, el científico identificó a los atletas con asma que, durante los últimos cinco juegos olímpicos, utilizaron beta-2 agonistas inhalados, fármaco usado frecuentemente por atletas de élite como terapia antiasmática.

Los resultados, publicados en el 'British Journal of Sports Medicine', revelan una prevalencia de alrededor del 8 por ciento, lo que sitúa a estas dos afecciones crónicas como las más comunes entre los atletas olímpicos.

Precisamente, debido a un incremento significativo en el número de deportistas olímpicos que notificaron el uso de IBA entre 1996 y 2000, en el año 2001 el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió que deberían justificar su uso mediante la demostración de estas afecciones.

Por otro lado, en los juegos olímpicos de verano, la prevalencia de asma es mucho mayor en los que practican deportes de resistencia. Por su parte, en los juegos de invierno, inspirar aire frío contribuye a la lesión de las vías respiratorias, al igual que ocurre en el interior de las pistas de patinaje, ya que las partículas en suspensión de las máquinas de repavimentación de hielo pueden provocar lesiones.

Por lo general, los atletas con asma han superado constantemente a sus compañeros, aunque no hay evidencia científica de que los tratamientos suministrados mejoren el rendimiento. Los aspectos genéticos podrían ser un factor clave para que los atletas sufran daños en sus vías respiratorias, pero esta hipótesis necesita ser corroborada.