Publicado 01/06/2022 08:01

Artrosis y artritis reumatoide, ¿puede un cambio de dieta puede evitar su progresión?

Archivo - Mujer mayor con problemas musculoesqueléticas/ artrosis/ artristis
Archivo - Mujer mayor con problemas musculoesqueléticas/ artrosis/ artristis - ECLIPSE_IMAGES/ ISTOCK - Archivo

MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

Se sabe que la dieta influye en los resultados de la salud cardiovascular y mental, pero no está claro si también podría influir en los síntomas y la progresión de las enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas. Mientras que una dieta saludable aporta otros beneficios para la salud, cualquier impacto en las enfermedades reumatoides y musculoesqueléticas es pequeño y no es clínicamente significativo, pero simplemente no hay suficientes estudios dietéticos de alta calidad, concluye la revisión.

Por tanto, es poco probable que la dieta marque alguna diferencia en la progresión de la artrosis y la artritis reumatoide, según una revisión de la evidencia científica existente, publicada en la revista de acceso abierto 'RMD Open'.

En un intento por averiguarlo, la Liga Europea contra el Reumatismo (EULAR) convocó en 2018 a un grupo de trabajo internacional para analizar el impacto potencial de la dieta, el ejercicio, el peso, el alcohol, el tabaquismo y el trabajo remunerado en la progresión de la enfermedad, y desarrollar recomendaciones adecuadas para los médicos y los pacientes para cada uno de estos comportamientos.

Para las recomendaciones dietéticas, el grupo de trabajo buscó revisiones sistemáticas relevantes de ensayos controlados aleatorios o estudios observacionales y análisis de datos agrupados que analizan el impacto de los componentes/suplementos dietéticos en el dolor, el daño articular y la función física para siete afecciones reumatoides y musculoesqueléticas comunes: atrosis, artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, espondiloartritis axial, artritis psoriásica, esclerosis sistémica y gota.

En total, se incluyeron en el análisis de datos agrupados 24 revisiones sistemáticas, publicadas entre 2013 y 2018, y 150 artículos de investigación originales sin restricción de fecha de publicación

La mayoría de los estudios se referían a la artrosis y la artritis reumatoide y presentaban una amplia gama de compuestos/suplementos dietéticos: productos animales; dietas experimentales; componentes alimentarios; frutas y verduras más otras intervenciones basadas en plantas; minerales y suplementos; y vitaminas.

Hubo relativamente pocos estudios dietéticos para la artrosis, lo que significa que la evidencia para estos fue calificada como pobre o muy pobre.

Los análisis de los datos agrupados mostraron que para las intervenciones dietéticas con evidencia moderada (aceite de pescado, condroitina, glucosamina, vitamina D, aguacate y soja), la magnitud del impacto sobre la progresión de la enfermedad fue generalmente pequeña y sin significado clínico.

Las pruebas para la mayoría de las intervenciones dietéticas en la artritis reumatoide se calificaron como pobres o muy pobres, principalmente debido al pequeño número de estudios y participantes. Hubo pruebas de calidad moderada para los probióticos, la vitamina D y el aceite de pescado/omega 3, pero el impacto fue insignificante o demasiado pequeño para marcar una gran diferencia.

Las pruebas para el aceite de pescado/omega-3 para el lupus eritematoso sistémico se calificaron como moderadas, pero no mostraron ningún efecto sobre los resultados. Las pruebas para todos los demás estudios sobre esta enfermedad se calificaron como pobres o muy pobres, al igual que para la espondiloartritis axial.

Del mismo modo, las pruebas del aceite de pescado/omega-3 para la artritis psoriásica se calificaron como moderadas y no mostraron ningún efecto sobre los resultados. La evidencia para otras intervenciones dietéticas se calificó como pobre. La evidencia para la esclerosis sistémica y la gota también fue calificada como pobre.

"Por lo tanto, según las pruebas actuales, no hay ninguna intervención dietética que tenga beneficios sustanciales en los resultados de las personas con (artrosis y artritis reumatoide)", concluyen los autores.

"Aunque se han publicado muchos menos estudios de investigación para las otras (enfermedades reumáticas y musculoesqueléticas) incluidas, de nuevo, no hay pruebas consistentes de que ninguna exposición dietética mejore significativamente los resultados en estas condiciones", añaden.

Aunque la dieta puede no influir mucho en la progresión de la enfermedad en estas afecciones, las personas que las padecen deben asegurarse de comer de forma saludable y no engordar demasiado, subrayan.

"Los profesionales de la salud pueden aconsejar a las personas que padecen estas enfermedades que es poco probable que el consumo de componentes dietéticos específicos influya en la progresión de su enfermedad, pero que es importante mantener una dieta y un peso saludables por razones de salud general", escriben.

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