Apenas un 1,5% de las personas con dolor crónico comparten su historia en redes sociales

Publicado 01/10/2019 12:39:28CET
El profesor Carlos Goicoechea en la jornada '#NoHayDolor', organizada por la Sociedad Española del Dolor (SED)
El profesor Carlos Goicoechea en la jornada '#NoHayDolor', organizada por la Sociedad Española del Dolor (SED)SOCIEDAD ESPAÑOLA DEL DOLOR

MADRID, 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

Apenas 112.000 de los 8 millones de españoles que sufren dolor crónico hablan de ello en la red social Twitter; y este porcentaje podría ser "incluso inferior" si se tiene en cuenta que muchas de estas conversaciones son lideradas por profesionales sanitarios y no por pacientes, según el estudio 'El dolor crónico en España: escucha digital', realizado por la Sociedad Española del Dolor (SED) en el marco de la jornada '#NoHayDolor'.

El análisis tiene como objetivo entender mejor esta patología y sus consecuencias, y de esta manera mejorar el abordaje, ya que la SED advierte de que "la propia invisibilidad de la enfermedad dificulta el tratamiento". Así, achacan este bajo porcentaje de participación de los pacientes en redes sociales a la "falta de comprensión que existe en la sociedad y que deriva en la búsqueda de aislamiento".

"Dado que el dolor es una experiencia sensorial y emocional particular, muchas veces no observable, puede hacer difícil la comprensión por parte de quien no lo padece de forma crónica. Posiblemente, esta invisibilidad favorezca el retraimiento de la persona afectada", ha explicado el doctor en Psicología y coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Dolor de la SED, Antoni Castel.

En este mismo sentido, el secretario de la SED, Víctor Mayoral, ha lamentado que la visibilidad del dolor en la sociedad resulta "insuficiente", pese a que el dolor crónico "afecta a uno de cada cuatro españoles y se acompaña de pérdidas que suponen el 3 por ciento del PIB, en pérdida de horas laborales, farmacias, etc.". "Es obvio que no ocupa un lugar prioritario en el panorama actual", ha reflexionado.

Los expertos de la SED también responsabilizan de la escasa interacción de los pacientes con dolor a que es una "experiencia compleja de difícil explicación, donde incluso los propios pacientes no son capaces de explicar cómo se sienten". De esta manera, recuerdan que cada persona tiene su "propia percepción" del dolor, por lo que puede ser más complicado explicar concretamente el efecto que tiene éste sobre un paciente en concreto.

"CADA VEZ SE TIENE MENOS TOLERANCIA AL DOLOR"

Sobre cómo ve la sociedad el dolor, el doctor Fernando Cerveró, expresidente de la International Association for the Study on Pain (IASP, por sus siglas en inglés), ha incidido en que "cada vez se tiene menos tolerancia al dolor".

"Hoy en día, al contrario que hace unos años, no permitimos que nos saquen una muela o nos realicen una cirugía general sin anestesia. Por lo tanto, cada vez necesitaremos más analgesia. El resultado es un círculo vicioso que no se acaba nunca", ha asegurado el profesor emérito de la Universidad McGill de Montreal (Canadá).

En cualquier caso, y a pesar de esa escalada de los analgésicos de la que advierte, el experto considera que la idea de un mundo sin dolor es "utópica". "No estoy seguro de que podamos eliminar el dolor", ha añadido, aunque puntualizando que hoy en día existe un arsenal terapéutico "bastante considerable" para tratar el dolor.

El problema, según ha apuntado, es que, por ejemplo, los opioides analgésicos "no llegan a todo el mundo". En este punto, el doctor ha citado un estudio publicado en octubre de 2017 en la revista 'The Lancet', que muestra la desigualdad en la distribución de este tipo de productos en todo el mundo.

Por ejemplo, se evidencia que Estados Unidos cuenta con el 3.150 por ciento de los opioides que necesita, mientras países africanos como Uganda tiene apenas un 11 por ciento. "Es una vergüenza que por nuestros problemas internos, como el control de drogas, limitemos la disponibilidad médica de estos productos en el mundo en desarrollo", ha denunciado Cerveró.

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