Publicado 11/07/2022 07:11

Analizan la estructura de los anticuerpos que podrían ser la clave de tratamientos más eficaces contra el cáncer

Archivo - Bio-spark es un programa de emprendimiento para investigadores que trabajan en la Universidad de Cambridge.
Archivo - Bio-spark es un programa de emprendimiento para investigadores que trabajan en la Universidad de Cambridge. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, han obtenido una nueva información sin precedentes sobre las propiedades clave de un anticuerpo necesario para combatir el cáncer. El estudio interdisciplinar, publicado en la revista 'Science Immunology', ha revelado cómo la modificación de la flexibilidad del anticuerpo puede estimular una respuesta inmunitaria más potente.

Los hallazgos han permitido al equipo diseñar anticuerpos que activen importantes receptores de las células inmunitarias para "encenderlas" y conseguir efectos anticancerígenos más potentes. Los científicos creen que sus hallazgos podrían allanar el camino para mejorar los fármacos de anticuerpos dirigidos al cáncer, así como a otras enfermedades autoinmunes.

En el estudio, el equipo investigó los anticuerpos dirigidos al receptor CD40 para el tratamiento del cáncer. El desarrollo clínico se ha visto obstaculizado por la falta de comprensión de cómo estimular los receptores al nivel adecuado. El problema es que si los anticuerpos son demasiado activos pueden resultar tóxicos.

Investigaciones anteriores de Southampton han demostrado que un tipo específico de anticuerpo llamado IgG2 es especialmente adecuado como plantilla para la intervención farmacéutica, ya que es más activo que otros tipos de anticuerpos. Sin embargo, no se había determinado la razón por la que es más activo. Lo que sí se sabía es que la estructura entre los brazos del anticuerpo, las llamadas bisagras, cambia con el tiempo.

Esta última investigación aprovecha esta propiedad de la bisagra y explica cómo funciona: los investigadores denominan a este proceso "disulfuro-conmutación".

En su estudio, el equipo analizó el efecto de la modificación de la bisagra y utilizó una combinación de ensayos de actividad biológica, biología estructural y química computacional para estudiar cómo el cambio de disulfuro altera la estructura y la actividad del anticuerpo.

El doctor Ivo Tews, catedrático de biología estructural de la Universidad de Southampton, destaca que su enfoque consistió en analizar la estructura del anticuerpo con detalle atómico, utilizando el método de la cristalografía de rayos X. "Aunque la imagen resultante es muy precisa, falta la información sobre cómo mueven sus 'brazos', y necesitábamos una imagen del anticuerpo en solución, para lo que utilizamos un método de dispersión de rayos X llamado SAXS --prosigue--. A continuación, utilizamos modelos matemáticos y un enfoque químico-informático para analizar los datos, utilizando el clúster de computación de alto rendimiento IRIDIS de Southampton".

Mediante este estudio detallado de la bisagra, el equipo reveló que los anticuerpos más compactos y rígidos son más activos que sus homólogos flexibles.

El profesor Mark Cragg, del Centro de Inmunología del Cáncer de la Universidad de Southampton, afirma que "este estudio ha proporcionado nueva información sobre cómo diseñar anticuerpos para obtener una mejor respuesta inmunitaria. Proponemos que los anticuerpos más rígidos permiten que los receptores se unan más estrechamente en la superficie celular, lo que favorece la agrupación de receptores y una señalización más fuerte para la actividad --añade--. Esto significa que, modificando la bisagra, podemos generar anticuerpos más o menos activos de forma más predecible".

"Resulta emocionante que nuestros hallazgos puedan tener implicaciones más amplias, ya que pueden proporcionar un medio altamente controlado y manejable de desarrollar anticuerpos para su uso clínico en futuros medicamentos de anticuerpos inmunoestimuladores", reconoce.

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