La amígdala ya no es la residencia del miedo

Cerebro, cerebelo
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Publicado 03/09/2018 6:59:38CET

MADRID, 3 Sep. (EUROPA PRESS) -

La amígdala, una estructura en forma de almendra en el cerebro, no es necesaria para sentir o percibir el miedo, según un estudio llevado a cabo por el hospital general de Massachusetts, en EE.UU, el cual desmiente el papel fundamental de esta zona del cerebro para experimentar miedo.

"Las neuronas de amígdala muy probablemente contribuyen al miedo en algunos casos, pero no se puede decir que las neuronas realmente computen el miedo. Es más probable que las neuronas de la amígdala actúen como un centinela sensible al contexto para aprender la amenaza y la recompensa", ha declarado la autora del documento Lisa Feldman Barrett, PhD, del Departamento de Psiquiatría del Hospital General de Massachusetts (MGH).

Como se describe en el artículo de Barrett, en lugar de mediar el miedo directamente, ahora parece que la amígdala está involucrada en la capacidad de una persona para atender el blanco de los ojos ensanchados de otra persona, algo que generalmente es más importante para el funcionamiento social.

En sus orígenes, los científicos plantearon la hipótesis de que la amígdala contenía los circuitos necesarios para el miedo y sus comportamientos relacionados. Según Barrett, después "ampliaron sus hipótesis para el papel de la amígdala con la acumulación de investigación tanto en humanos como en animales no humanos".

La investigadora ha continuado argumentado que se pensaba que la amígdala contenía los circuitos para "las emociones negativas, para emociones en general, y eventualmente, para cualquier cosa ampliamente afectiva, como s través del proceso natural de investigación científica sistemática, se vuelve más claro que la amígdala desempeña un papel en la señalización del resto del cerebro a la información que es importante aprender porque es relevante para la alostasis: el proceso del cerebro de anticipar las necesidades del cuerpo y tratando de satisfacer esas necesidades antes de que surjan".

"Las hipótesis originales sobre el papel de la amígdala en el miedo no fueron respaldadas después de un estudio cuidadoso durante décadas. Este es un buen ejemplo de cómo funciona el método científico, en el mejor de los casos", ha apuntado Barrett.