Publicado 31/03/2022 19:25

La alta concentración de polen en Europa, unida a la mala calidad del aire, perjudica a los alérgicos, según Copernicus

Refugio de El Pingarrón en la Sierra de Guadarrama, a 16 de marzo de 2022, en Guadarrama, Madrid (España). El paso de la borrasca Celia por la península ibérica ha dejado por segundo día consecutivo un manto rojizo de polvo y barro, a la vez que ha teñido
Refugio de El Pingarrón en la Sierra de Guadarrama, a 16 de marzo de 2022, en Guadarrama, Madrid (España). El paso de la borrasca Celia por la península ibérica ha dejado por segundo día consecutivo un manto rojizo de polvo y barro, a la vez que ha teñido - Rafael Bastante - Europa Press

   MADRID, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Episodios de calima, contaminación atmosférica y polen están marcando la primavera en Europa según las observaciones del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus que revela que las previsiones de polen realizadas muestran un rápido aumento de los niveles de polen de abedul en algunas zonas de Europa. Así, la elevada concentración de polen, combinada con la escasa calidad del aire que han estado sufriendo estas regiones, puede agravar los síntomas de los alérgicos.

   Las previsiones del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS) desde el 18 de marzo han mostrado crecientes concentraciones de polen de abedul en zonas de Francia, los países del Benelux, el norte de Italia, Suiza y el sur de Alemania, detalla en un comunicado.

   El viento puede transportar las partículas de polen, que pueden viajar largas distancias desde su lugar de origen. El polen de abedul afecta a muchos alérgicos en primavera y los niveles elevados que se experimentan en esta época temprana se deben a las recientes condiciones cálidas y secas en Europa, que han provocado que la liberación estacional del polen de los árboles se haya producido tan pronto.

   Aunque las concentraciones de polen y la contaminación atmosférica tienen orígenes muy diversos, la combinación de los elevados niveles de polen con la baja calidad del aire puede empeorar los síntomas de los alérgicos.

   Así, subraya que la calidad del aire es vital para la salud humana y se sabe que concentraciones elevadas de contaminantes como materia particulada y gases como el dióxido de nitrógeno y el ozono pueden tener gran número de efectos negativos sobre la salud ya que afectan, por ejemplo, al sistema respiratorio y pueden debilitar el sistema inmunitario de personas con enfermedades previas como el asma.

   El CAMS monitoriza continuamente la composición atmosférica mundial y la calidad del aire en Europa. En este sentido, desde comienzos del año, se han registrado episodios recientes de polvo sahariano atravesando la Península Ibérica y extendiéndose por Europa, donde ha contribuido a degradar la calidad del aire junto con otras fuentes de contaminación.

   Además, el CAMS ha estado haciendo seguimiento de la creciente contaminación del aire en el norte de Europa en las últimas dos semanas de marzo, con datos en tiempo real que pueden utilizarse para monitorizar observaciones de datos atmosféricos anteriores o hacer

   previsiones.

   Para que las personas en riesgo puedan tomar decisiones informadas con respecto a su salud, el CAMS proporciona tanto estimaciones de polen como de calidad del aire que se actualizan a diario en el Atmosphere Data Store del CAMS, que también ofrece API intuitivas para la difusión de información de máquina a máquina. Junto con la vigilancia de los pólenes en Europa, los datos del CAMS monitorizan continuamente la calidad del aire a escala europea y mundial.

   "Las cambiantes condiciones climáticas y la variabilidad entre años afectan de manera sustancial al inicio y la duración de la temporada de emisión de cada tipo de polen", explica Vincent-Henri Peuch, director del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus.

   "Se necesitan capacidades de modelos avanzados, como las que utiliza el CAMS, para registrar el viaje de los pólenes transportados por el viento a distancias de cientos de kilómetros. El CAMS reconoce que es particularmente importante que los afectados y sus médicos cuenten con información y datos fiables sobre los niveles de polen y la calidad del

   aire en su lugar de residencia para que puedan tomar decisiones informadas en relación con su salud", concluye.