Publicado 10/06/2022 07:21

El aislamiento social puede influir en el volumen cerebral de regiones vinculadas a un mayor riesgo de demencia

Archivo - Mujer con mascarilla mira con miedo por la ventana.
Archivo - Mujer con mascarilla mira con miedo por la ventana. - MARIOGUTI - Archivo

MADRID, 10 Jun. (EUROPA PRESS) -

El aislamiento social está vinculado a un menor volumen cerebral en áreas relacionadas con la cognición y a un mayor riesgo de demencia, según una investigación publicada en la edición online de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología. El estudio descubrió que el aislamiento social estaba relacionado con un 26% más de riesgo de demencia, independientemente de factores de riesgo como la depresión y la soledad.

"El aislamiento social es un problema de salud pública grave, aunque poco reconocido, que suele asociarse a la vejez", advierte el autor del estudio, el doctor Jianfeng Feng, de la Universidad de Fudan en Shangai (China).

"En el contexto de la pandemia de COVID-19, el aislamiento social, o el estado de estar aislado de las redes sociales, se ha intensificado --recuerda--. Es más importante que nunca identificar a las personas que están socialmente aisladas y proporcionarles recursos para ayudarles a establecer conexiones en su comunidad".

El estudio analizó a 462.619 personas de todo el Reino Unido, con una edad media de 57 años al inicio del estudio, que fueron seguidas durante casi 12 años antes de la pandemia. De ellos, 41.886, es decir, el 9% de las personas declararon estar socialmente aisladas, y 29.036, es decir, el 6% de las personas se sentían solas. Durante el estudio, 4.998 desarrollaron demencia.

Los investigadores recopilaron datos de las encuestas de los participantes, junto con una serie de mediciones físicas y biológicas, incluyendo datos de resonancia magnética. Los participantes también realizaron pruebas de pensamiento y memoria para evaluar su función cognitiva.

En cuanto al aislamiento social, se hicieron tres preguntas sobre el contacto social: si vivían con otras personas; si tenían visitas con amigos o familiares al menos una vez al mes; y si participaban en actividades sociales como clubes, reuniones o trabajos voluntarios al menos una vez a la semana. Se consideraba que las personas estaban socialmente aisladas si respondían negativamente al menos a dos preguntas.

De las 41.886 personas con aislamiento social, 649 desarrollaron demencia, o el 1,55%, en comparación con 4.349 personas de las 420.733 que no estaban socialmente aisladas, o el 1,03%.

Tras ajustar factores como la edad, el sexo, el estatus socioeconómico, el consumo de alcohol y tabaco, y otras condiciones como la depresión y la soledad, los investigadores descubrieron que los individuos socialmente aislados tenían un menor volumen de materia gris en el cerebro en varias regiones relacionadas con el aprendizaje y el pensamiento.

Los investigadores descubrieron que las personas que estaban socialmente aisladas tenían un 26% más de probabilidades de desarrollar demencia que las que no estaban aisladas socialmente. Los investigadores también analizaron la soledad, pero después de ajustarla, no vieron ninguna correlación fuerte con el desarrollo de la demencia.

"Las personas que informaron de altos niveles de aislamiento social presentaban diferencias significativas en el volumen cerebral, también asociado a la cognición y la demencia --añade Feng--. Dados los resultados de este estudio, el aislamiento social puede ser un indicador temprano de un mayor riesgo de demencia".

Las personas que informaron de niveles más altos de aislamiento social eran más propensas a tener un menor volumen de materia gris en áreas del cerebro asociadas con el aprendizaje y el pensamiento. En general, los resultados mostraron que un menor volumen de materia gris se asociaba a un mayor aislamiento social.

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