Publicado 11/01/2022 17:52CET

¿Cómo afecta el invierno a la enfermedad de ojo seco?

Archivo - Ojo, retina
Archivo - Ojo, retina - ALEXANDERFORD/ISTOCK - Archivo

MADRID, 11 Ene. (EUROPA PRESS) -

Según el profesor José Manuel Benítez del Castillo, catedrático de Oftalmología de la Universidad Complutense de Madrid, el invierno es la peor época para la enfermedad de ojo seco; de hecho, asegura que "los peores meses son de octubre a febrero".

Por eso, asegura que "en esta época es necesario tener especial cuidado y seguir unas pautas que puedan ayudar a aliviar los síntomas, así como un tratamiento adecuado".

Así, los hábitos asociados al estilo de vida actual, que conllevan un incremento considerable del uso de las pantallas de ordenador, sumado a la época invernal, en la que se pasa un mayor número de horas en espacios cerrados con calefacción, están contribuyendo a que las cifras de la enfermedad del ojo seco aumenten.

En España, más de 5 millones de personas sufren ya esta patología, provocada por la falta o déficit de lágrima o por la mala calidad de ésta. De hecho, es una de las causas más frecuentes de visitas a la consulta del oftalmólogo. Se trata de una enfermedad que provoca irritación, sensación de arenilla y quemazón, sensibilidad a la luz, sequedad, dolor y fatiga ocular.

Estos síntomas dificultan la realización de tareas cotidianas como leer, conducir, ver la televisión o trabajar ante una pantalla de ordenador. Además, la enfermedad de ojo seco de moderada a grave se asocia a una reducción de la vitalidad, un mal estado de salud general y, con frecuencia, depresión.

La prevalencia mundial de la enfermedad de ojo seco es de hasta el 33 por ciento en algunas poblaciones, y entre el 5 y el 10 por ciento de las personas padecen la enfermedad de moderada a intensa.

Sin embargo, los expertos consideran que los nuevos hábitos de vida están influyendo negativamente en los síntomas y, por tanto, en la incidencia. Una situación que ha empeorado además con la pandemia de la Covid-19, puesto que hubo un incremento en la media de horas de exposición a las pantallas.

Por otro lado, las enfermedades oculares como la enfermedad del ojo seco y sus signos también aumentan con la edad. Por dicha razón, la prevalencia de la enfermedad incrementa con el envejecimiento poblacional, que va unido al aumento de enfermedades, como la diabetes, que están ligadas al ojo seco.

Asimismo, las mujeres son uno de los grupos más vulnerables ante estas patologías, y tal y como señala el profesor Benítez del Castillo, "tienen un riesgo mayor de padecer la enfermedad del ojo seco". En particular, el riesgo se incrementa a partir de la menopausia, cuando las mujeres experimentan una reducción de las hormonas sexuales.

El descenso de estas hormonas produce alteraciones en el epitelio de la superficie ocular y en las glándulas lagrimales y de Meibomio, causando los síntomas más comunes de la enfermedad del ojo seco.

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