Publicado 13/06/2022 18:38

¿Cómo afecta el cambio climático a nuestra piel?

Archivo - Mujer protegiéndose del sol en la playa.
Archivo - Mujer protegiéndose del sol en la playa. - ANDREY ZHURAVLEV/ISTOCK - Archivo

MADRID, 13 Jun. (EUROPA PRESS) -

El enfermero Pedro Soriano, conocido en redes sociales como 'Enfermero en Red', advierte de que, desde el punto dermatológico, el cambio climático "supondrá un mayor riesgo de cáncer de piel, en torno a un 5 y un 10 por ciento estimado para el 2050".

"Además, también aumentará el envejecimiento cutáneo y otras afectaciones cutáneas como alergias, dermatitis, urticaria, alergias", ha añadido. Tal y como alerta, el exceso de exposición solar y, por tanto, de radiación ultravioleta, puede ser "maligna e incluso letal", pudiendo provocar insolación, quemaduras, fotosensibilidad, fotoenvejecimiento e incluso cáncer cutáneo, como el melanoma.

Los cánceres de piel más comunes son los que afectan a las células escamosas y a las basales, es decir, los cáncer de piel no melanoma. Pero el cáncer que más se conoce es el melanoma, que es menos común que el resto, pero el más agresivo, capaz de invadir y destruir tejidos cercanos y diseminarse por el resto del cuerpo.

Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), cada año se diagnostican en el mundo en torno a un 1.000.000 de casos de cáncer de piel no melanoma que generan unas 65.000 muertes al año.

Soriano apuesta por evitar al máximo la exposición solar como principal medida para prevenir el cáncer de piel. "Evitar la exposición a los rayos del sol es algo que debemos hacer desde la infancia, ya que la piel es más sensible y tiene efecto memoria", expresa.

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR EL CÁNCER DE PIEL?

Para prevenir el cáncer de piel, el enfermero propone una serie de consejos, siendo el primero la autoexploración con la conocida regla del 'ABCDE' (A de Asimetría; B de borde; C de Color; D de Diámetro; E de Evolución). "Es un método sencillo que ayuda a identificar señales de alarma mediante la observación del cuerpo. En concreto, los lunares que son asimétricos, de bordes irregulares o poco definidos, de diámetro mayor de 1 centímetro y de color muy oscuro o incluso de varios colores", explica.

En cuanto a otras acciones más concretas, recomienda evitar la exposición directa durante las 10.00 y las 16.00 horas; saber que a mayor altura sobre el nivel del mar, mayor será la radiación; revisar el uso de fármacos que son fotosensibilizantes, como pueden ser los antibióticos, antiinflamatorios, etc, y no utilizar colonias ni desodorantes antes de la exposición solar, ya que pueden ser fototóxicos.

Asimismo, el enfermero también recomienda realizar cambios en el estilo de vida, disminuyendo la exposición a la radiación, y recuerda que, aunque esté nublado, la radiación ultravioleta sigue siendo alta. "Además, los reflejos de la radiación se pueden sumar a la radiación a la que estamos expuestos. Algunos ejemplos son un 5 por ciento más en el césped, un 10 por ciento más con el agua, un 25 por ciento más junto a la arena de la playa y hasta un 80 por ciento más en la nieve", subraya.

Por otro lado, Soriano recuerda la importancia de beber abundante agua antes, durante y después de la exposición solar y de fomentar el uso de ropa de material fotoprotector.

Al hilo, es preciso utilizar de manera regular cremas solares de amplio espectro para las radiaciones UVA y UVB con un factor de protección 50 SPF y reaplicar de manera regular la crema solar cada dos horas, especialmente tras el baño, para asegurar la protección. De igual forma, tras la exposición solar, es conveniente ducharse e hidratarse bien la piel con cremas y lociones corporales.

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