Publicado 02/08/2022 16:05

Verano y lactancia: consejos para dar el pecho a tu bebé con las altas temperaturas

Lactancia materna
Lactancia materna - HOSPITAL DE MANISES

MADRID, 2 Ago. (EUROPA PRESS) -

Especialistas de la Comisión de Lactancia del Hospital de Manises advierten de que, durante los días de más calor, la mayoría de los bebés aumentan su demanda de pecho, por lo que es necesario "estar atentos a su sed, ofreciéndoles el pecho con mayor frecuencia y a demanda, sin excepciones, siempre que el bebé lo requiera y acortando el tiempo entre las tomas".

Hay que tener en cuenta que el metabolismo de los bebés es más rápido que el de los adultos por lo que pueden tener mayor riesgo de deshidratación.

Un bebé bien hidratado está activo, contento, con las mucosas húmedas, con la piel turgente y realiza orina clara y en cantidad normal. Por otra parte, la hipoactividad o irritabilidad, sensación de sequedad en piel y mucosas, disminución de la cantidad de orina, que además suele ser de color más intenso y olor más fuerte, son signos de deshidratación.

Además, señalan que la correcta nutrición del bebé pasa por una buena hidratación de la madre lactante, que también debe estar muy atenta a la sensación de sed y debe hidratarse de forma frecuente y mantener una alimentación saludable.

Otra de las dudas que puede surgir durante las horas de más calor es si se puede dar agua al recién nacido. Las profesionales en ginecología de esta comisión destacan que "la leche materna tiene un porcentaje de agua de aproximadamente un 85 por ciento, por lo que el bebé que se alimenta de la leche materna no necesita ningún aporte de agua extra".

Cuando se inicia la alimentación complementaria, sí que se recomienda ofrecer agua a los bebés tras la ingesta de alimento diferentes a la leche.

POSTURAS MÁS CÓMODAS

Para favorecer un buen clima y unión entre el bebé y la madre durante la lactancia, existen diferentes posturas que se pueden adoptar para evitar la sudoración entre ambos, como dar el pecho recostada con el bebé al lado.

Otra opción es poner al bebé en posición de 'balón de rugby', apoyado sobre un cojín para amamantar sin un contacto estrecho. "Es muy importante que las tomas se produzcan en lugares frescos y a la sombra, pero evitando que el bebé reciba de forma directa el aire acondicionado o el flujo del ventilador", afirman estas expertas.

CONSERVAR LA LECHE, PRESERVAR LA HIDRATACIÓN

Para guardar la leche materna, es recomendable refrigerarla si no se va a usar en la hora siguiente a su extracción y congelarla en envases de uso alimentario si no se va a usar en unas 24-48 horas aproximadamente.

Las expertas del Hospital de Manises aconsejan congelar la leche materna en envases pequeños (máximo 120-150 ml), a fin de poder descongelar de forma gradual según se necesite para cada toma, evitando desperdiciar leche materna.

Una vez que la leche se ha descongelado, lo recomendable es que se parte a la zona de refrigeración de la nevera, se debe desechar si no se usa en el margen de tiempo de unas dos horas aproximadamente.

BENEFICIOS DE LA LACTANCIA NATURAL

"La leche materna es el mejor alimento infantil que existe, ya que es el más equilibrado y contiene todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido", afirman las especialistas del hospital valenciano. También tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo.

A la madre, dar el pecho le ayuda a recuperarse tras el parto y a descansar mejor, ya que la hormona prolactina que estimula la producción de leche tiene un efecto relajante y potencia el vínculo emocional entre ambos.

Además, la lactancia materna "también reduce el riesgo de padecer enfermedades crónicas más adelante en la vida, tales como la obesidad, el colesterol alto, la presión arterial alta, la diabetes, el asma y las leucemias infantiles", destacan, basándose en un informe de UNICEF.

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