Publicado 13/10/2021 18:20CET

El tratamiento con hormona D en mujeres contagiadas puede reducir la mortalidad por Covid-19

Archivo - Cápsulas de gel de vitamina D.
Archivo - Cápsulas de gel de vitamina D. - MICHELE BLACKWELL EN UNSPLASH, CC0 - Archivo

MADRID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

El doctor Jose Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Cruces de Bilbao, ha destacado que el tratamiento con hormona D a altas dosis en mujeres que se han contagiado de Covid-19 puede reducir la necesidad de ingreso en unidades de cuidados intensivos y de ventilación mecánica, así como la mortalidad causada por esta enfermedad.

Asimismo, también ha defendido la importancia de la hormona D durante el embarazo, sobre todo durante la pandemia. "Habida cuenta de la relación ya demostrada entre el déficit de 25-OH vitamina D y el riesgo de sufrir infecciones respiratorias en general, y Covid-19 en particular, y que el déficit de 25-OH vitamina D perjudica el embarazo, es fundamental abogar por el mantenimiento de unos buenos niveles de 25-OH vitamina D especialmente en este colectivo", insiste el doctor Neyro.

La vitamina D es, en realidad, lo que los expertos llaman un "nutriente umbral", que precisa unos determinados niveles según sus diferentes acciones, tal y como explica el experto. "De una forma muy general, podríamos decir que bastan 10 nanogramos por mililitro para evitar el raquitismo infantil, pero es necesario mantener por encima de 20, e idealmente por encima de 30 nanogramos por mililitro, para el mantenimiento de una buena masa ósea e, incluso, para complementar el tratamiento farmacológico de la osteoporosis en todos los casos", indica el doctor Neyro.

Al mismo tiempo, según el experto, el efecto antiinflamatorio de la hormona D puede estar relacionado con su papel en el control de la progresión del cáncer, bloqueando la producción de interleucinas inflamatorias. En este sentido, niveles deficitarios de esta hormona se asocian a un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, tener un peor pronóstico, una mayor agresividad tumoral, un mayor riesgo de recaída y mortalidad, así como una peor calidad de vida.

Adicionalmente, en el caso concreto de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas, el déficit de 25-OH vitamina D puede tener consecuencias importantes a nivel óseo, con mayor riesgo de pérdida de densidad ósea y, por lo tanto, de fracturas.

HORMONA D, CLAVE EN TODAS LAS ETAPAS DE LA MUJER

En palabras del especialista, "las pacientes ginecológicas en España están muy habituadas a que vigilemos sus niveles de 25-OH vitamina D en diferentes momentos de su vida, como la etapa preconcepcional, durante los estudios de fertilidad y, por supuesto, durante el embarazo o la madurez". Es más, tomando como base la evidencia científica, en el momento actual, "resulta inexcusable determinar los niveles de 25-OH vitamina D en la mujer durante su climaterio", afirma el especialista en salud de la mujer.

En el caso de la mujer embarazada, el déficit de 25-OH vitamina D está relacionado con la aparición de un incremento del riesgo de los trastornos vasculares que complican mucho el embarazo, como son los relativos a los trastornos hipertensivos e incluso la reducción del peso del feto al nacimiento, según recuerda el doctor Neyro. "Pero, además, existen evidencias de que un nivel deficitario de 25-OH vitamina D puede perjudicar el embarazo, hasta llegar a tener consecuencias en el desarrollo esquelético fetal", expresa.

Más adelante, en la madurez, la mujer se enfrenta a una etapa en la que los estudios epidemiológicos han demostrado que las personas por encima de los 50 años van disminuyendo su producción endógena de hormona D, con lo que la tercera edad acostumbra a tener déficit en porcentajes de población que pasan a veces del 75 y 80 por ciento del total.

"Por esta razón, la población más vulnerable al déficit de 25-OH vitamina D son las personas mayores, en las que la salud ósea está igualmente comprometida por esos niveles deficitarios, que, además, influyen en la pérdida de masa muscular que lleva al mayor al síndrome de fragilidad del mayor, al síndrome de dismovilidad y finalmente a la fractura osteoporótica", apunta el experto.

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