Publicado 27/01/2022 12:09

SEGO avala la maniobra versión cefálica externa al disminuir la morbimortalidad materna y fetal del parto de nalgas

Archivo - Los datos sobre el porcentaje de éxito de este procedimiento, a falta de un estudio transversal, son alentadores y las mujeres a las que se les ha  practicado lo refieren como una experiencia satisfactoria en su proceso de embarazo.
Archivo - Los datos sobre el porcentaje de éxito de este procedimiento, a falta de un estudio transversal, son alentadores y las mujeres a las que se les ha practicado lo refieren como una experiencia satisfactoria en su proceso de embarazo. - FUNDACIÓN DESCUBRE - Archivo

MADRID, 27 Ene. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) ha publicado un consenso en el que avala la versión cefálica externa porque ha demostrado ser un procedimiento "mucho más favorable para el parto vaginal", ya que ha demostrado que disminuye la morbimortalidad materna y fetal del parto de nalgas, que se produce tanto por vía vaginal (parto natural) como abdominal (cesárea).

Este procedimiento consiste en una serie de maniobras externas sobre el abdomen materno que permiten darle la vuelta al feto y transformar una presentación fetal inicial de nalgas (podálica) en una presentación final de cabeza (cefálica). "Se trata de un procedimiento eficaz, seguro, validado, adecuado, admisible y oportuno, que disminuye la morbimortalidad materna y fetal del parto de nalgas que se produce tanto por vía vaginal (parto natural) como abdominal (cesárea)", señala la sociedad científica.

En este sentido, explica, que el parto en presentación podálica es un parto de riesgo, cuya incidencia disminuye desde cerca de un 20 por ciento aproximadamente en la 28 semana de gestión hasta un 3-4 por ciento en el embarazo a término. Esta disminución se debe principalmente a la posición fisiológica que se produce en el último mes de embarazo, cuando el feto se coloca dentro del útero materno de la manera más beneficiosa desde el punto de vista anatómico.

Sin embargo, en algunos casos, el feto no adopta la posición cefálica y en esos casos, sea el parto natural o por cesárea, existe una mayor morbimortalidad fetal asociada a factores como la prematuridad (nacer antes de tiempo), el traumatismo fetal durante el parto o el mayor riesgo de hipoxia (disminución de suministro de oxígeno).

De acuerdo con toda la evidencia científica que ha acumulado SEGO, se estima que la mortalidad del parto de nalgas por vía vaginal, tras la selección cuidadosa de los casos y conducción adecuada del parto, es aproximadamente 2/1000 y la morbilidad neonatal grave a corto plazo es aproximadamente de un dos por ciento.

En este contexto, precisa, que la versión cefálica externa es un procedimiento mediante la manipulación fetal a través de la pared abdominal materna, se rota al feto desde una presentación no cefálica a la cefálica. La técnica requiere de habilidades y destrezas específicas que pueden conseguirse con el uso de simuladores hiperrealistas, los cuales evitan tener que contar con un volumen de alto de partos para conseguir estándares altos de efectividad y seguridad.

El consenso de la SEGO fija en 130 el número de procedimientos como operador principal que el obstetra debe realizar para adquirir la destreza necesaria para realizar este procedimiento en un parto real. También recomienda para la realización de este
procedimiento la creación de equipos superespecializados en los hospitales, que incluyan no solo a obstetras, sino a anestesiólogos, pediatras, matronas, enfermeros, auxiliares de enfermería y celadores.

Por ahora, los datos con los que cuenta la SEGO sobre el porcentaje de éxito del procedimiento, a falta de un estudio transversal, son alentadores y las mujeres a las que se les ha practicado lo refieren como una experiencia satisfactoria en su proceso de embarazo.

"En el caso de nuestro hospital estamos rozando un 80% de éxito. Aunque en general también hay un porcentaje de rechazo en las embarazadas por miedo y desconocimiento de la técnica". Lograr una relación de confianza mutua, despejando todas las dudas sobre el
proceso, pronóstico, posibles complicaciones y alternativas, es un factor clave para la aceptación de este procedimiento, en el que el consentimiento informado debe obtenerse por escrito", ha explicado el responsable del documento de consenso de la versión cefálica externa de la SEGO, Javier Herrera.

TÉCNICAS PARA LA VERSIÓN CEFÁLICA EXTERNA

La SEGO indica que existen dos técnicas para la VCE. Ambas comparten un primer tiempo en el que se elevan las nalgas del feto desimpactándolas de la pelvis materna para proceder a continuación a la rotación fetal. La técnica de forward-roll es la más utilizada y consiste en guiar la rotación fetal de modo que el dorso fetal se presente al fondo uterino.

En otras ocasiones, agrega SEGO, puede utilizarse la técnica de back-flip en la que se guía la rotación fetal presentando el dorso fetal al segmento uterino. El procedimiento puede ser realizado por un profesional sanitario o dos y, por lo general, para evitar la fricción de las manos con la piel del abdomen materno se emplean sustancias como el gel ecográfico que aumenten el deslizamiento. El uso de la fuerza debe ser muy restringido y se recomienda no superar los cuatro intentos dentro del mismo procedimiento.

Desde el punto de vista práctico, si no se consigue desimpactar la nalga de la pelvis materna en el primer intento las posibilidades de éxito se reducen de manera drástica. Y si tras el segundo intento no se eleva la nalga fetal, las posibilidades de complicaciones durante el procedimiento aumentan, sobre todo si se emplea analgesia
y tocólisis. Tras una VCE fallida, puede ser razonable plantear la situación de repetir el procedimiento antes de finalizar el embarazo mediante una cesárea o mediante un parto de nalgas vaginal. El consenso de SEGO propone repetir el procedimiento tras
una VCE fallida en un plazo máximo de 7-10 días.

En cuanto a su localización, puede realizarse tanto en consulta como en el área de partos, si bien debe asegurarse la disponibilidad inmediata de un quirófano obstétrico, anestesiólogo, matrona y pediatra, pues, si bien las complicaciones son excepcionales,
el equipo obstétrico debe estar preparado para responder ante ellas.

En relación al momento, el consenso recomienda practicarla a partir de la semana 37, no solo por tener una tasa similar de éxito y complicaciones, sino también por la disminución de la
tasa de versión espontánea a presentación de nalgas.