Publicado 15/06/2021 07:21CET

Un modelo sugiere que la cirugía debe preceder a la quimioterapia en determinadas pacientes con cáncer de ovario

Archivo - órgano reproductos femenino. Útero, ovarios
Archivo - órgano reproductos femenino. Útero, ovarios - FLIICKR/HEY PAUL STUDIOS - Archivo

   MADRID, 15 Jun. (EUROPA PRESS) -

   Ciertas pacientes con una forma agresiva de cáncer de ovario tienen más posibilidades de curarse si se les extirpa el tumor quirúrgicamente antes de la quimioterapia, en lugar de lo contrario, según un nuevo estudio publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

   Dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (NYU), el Centro Oncológico Perlmutter y el Instituto Oncológico Dana-Farber, el estudio utilizó una herramienta matemática para examinar cómo los médicos deben coordinar los tratamientos disponibles para el cáncer de ovario seroso de alto grado (COSAG).

   El cáncer de ovario es el octavo tipo de cáncer más frecuente y que más muertes provoca en las mujeres de todo el mundo, y el COSAG constituye aproximadamente el 70% de los tumores malignos de ovario y tiene el peor pronóstico. Las pacientes con esta enfermedad suelen someterse a cirugía y quimioterapia, pero desde hace mucho tiempo existe una controversia sobre el mejor orden de tratamiento.

   El nuevo análisis sostiene que las pacientes que pueden someterse primero a una cirugía de citorreducción completa, a la que se añade la quimioterapia después (denominada cirugía de citorreducción primaria o PDS, por sus siglas en inglés), deberían tener un resultado superior al de la otra opción de tratamiento principal: administrar a las pacientes unos cuantos ciclos de quimioterapia para reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía (quimioterapia neoadyuvante o NACT).

   "La cuestión de si se debe utilizar la PDS o la NACT era muy controvertida, y una de las principales razones radica en las diferentes características de los pacientes en los distintos estudios clínicos", dice la primera autora del estudio, la doctora Shengqing Gu, licenciada por la Universidad de Toronto y ahora instructora en el Instituto Oncológico Dana-Farber.

   "Por lo tanto, construimos un modelo matemático para simular el curso clínico del COSAG, que nos permite comparar los resultados del tratamiento en los mismos pacientes virtuales y examinar qué grupo de pacientes puede responder de manera diferente a la PDS frente al NACT", prosigue.

   "Nuestro modelo, combinado con datos clínicos anteriores, sugiere que para los pacientes que pueden someterse a una citorreducción completa, la cirugía ofrece la mejor oportunidad de supervivencia a largo plazo o incluso de curación --apostilla el coautor del estudio Benjamin G. Neel, director del Centro de Cáncer Perlmutter en NYU Langone Health--. Nuestro modelo también proporciona algunas ideas sobre los intervalos óptimos de detección temprana y tratamiento".

   Los investigadores utilizaron los datos clínicos de unos 300 pacientes de estudios anteriores sobre la respuesta de los pacientes a la PDS o al NACT, tomados del Centro Oncológico Princesa Margarita de Toronto y del Grupo de Ensayos de Cáncer de Canadá.

   Los investigadores descubrieron que en los pacientes que están lo suficientemente bien como para someterse a una intervención quirúrgica, la citorreducción ofrece mejores resultados porque tiene la mejor oportunidad de eliminar las células cancerosas resistentes a la quimioterapia. En el caso de las pacientes que están demasiado enfermas para la cirugía de citorreducción, el estudio sugiere que un periodo más corto de quimioterapia inicial, en lugar del intervalo recomendado actualmente, podría proporcionar un mayor beneficio.

   Los análisis actuales sugieren varias cuestiones que los futuros ensayos clínicos aleatorios deberían examinar, dicen los autores del estudio. Entre ellas, la influencia del intervalo de tiempo entre la cirugía y la quimioterapia posterior puede afectar al resultado del tratamiento, si existe una relación entre el número de ciclos de quimioterapia inicial y los resultados, y si la cirugía secundaria completa en el tumor recidivante mejora el pronóstico.

   "Nuestro modelo muestra que una fracción de los pacientes puede tener una supervivencia a largo plazo o incluso curarse, pero sólo cuando se someten a una citorreducción completa, seguida de las terapias actualmente disponibles --afirma Neel--. Hay una necesidad urgente de nuevas terapias que proporcionen curación a los pacientes para los que la citorreducción completa no es una opción y para los que tienen las células cancerosas más resistentes al tratamiento".

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