Publicado 27/04/2021 13:57CET

Llagas bucales: causas, tipos y cómo tratarlas

Archivo - Toothache. Woman suffering from tooth pain  Dolor de muelas. Mujer que sufre de dolor de dientes
Archivo - Toothache. Woman suffering from tooth pain Dolor de muelas. Mujer que sufre de dolor de dientes - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ANETLANDA - Archivo

MADRID, 27 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las llagas bucales, conocidas como úlceras o aftas bucales, son "más habituales de lo que pueda pensarse", y suelen aparecer de forma brusca, sin ninguna enfermedad subyacente, aunque se puede dar "cierta predisposición familiar" y el estrés puede actuar como detonante, según el jefe de Servicio de Hepatología y Gastroenterología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, el doctor Gerardo Clemente, quien añade que este tipo de trastorno "tiene una mayor incidencia en mujeres entre los 20 y los 50 años de edad".

La lesión inicial no es la pérdida de sustancia o ulceración, sino una pequeña vesícula o ampolla que al perder la cubierta ocasiona el afta, que se localiza en la mucosa bucal (suelo de la boca, mucosa labial, superficie de la lengua, paladar blando). "El reconocimiento de la cavidad oral nos permitirá determinar el tamaño, el número y la distribución de las lesiones", continúa el doctor Clemente, quien establece una distinción entre estomatitis aftosa simple y aftosis compleja.

"Hablamos de estomatitis aftosa simple cuando aparecen entre una y tres úlceras, que reaparecen de una a tres veces por año. En el caso de la aftosis compleja, se producen brotes frecuentes e intensos con la presencia casi permanente (más de diez al año) de más de tres aftas orales, que en ocasiones se asocian con aftas genitales recurrentes", abunda el hepatólogo.

FORMAS CLÍNICAS DE LAS ÚLCERAS BUCALES

Existen tres formas clínicas de aftas, que están en relación con la duración de la curación y las recurrencias. En primer lugar, se encuentran las aftas menores (90-95% de los casos). Son planas, superficiales, con diámetro menor de 10 milímetros. La sintomatología suele ser mínima, curando espontáneamente sin cicatriz en 1-2 semanas. La recurrencia es poco frecuente, con intervalos entre 1-4 meses.

Las aftas mayores, que se producen entre un 5 y un 10 por ciento de los casos, son más profundas y con un diámetro superior a un centímetro. Provocan más dolor y pueden curar con cicatriz en 6 semanas. Las recurrencias son frecuentes e imprevisibles.

Por último, las aftas herpetiformes (1-5%) forman racimos de pequeñas vesículas y ulceraciones planas (a veces hasta en número de 100) de entre uno y tres milímetros. Son muy dolorosas, resolviéndose en menos de un mes sin cicatriz. Las recidivas son tan frecuentes que la ulceración puede ser casi continua.

CÓMO SE TRATAN

Según el doctor Clemente, la elección del tratamiento de las úlceras bucales depende fundamentalmente de la frecuencia de las recurrencias, de su gravedad y de su duración, "teniendo como objetivos prioritarios la curación de las aftas y la reducción del dolor para permitir una correcta alimentación (de especial interés en niños) y el control de las recurrencias".

Aunque existen diversos tipos de terapias en función de la agresividad clínica y de la propia respuesta al tratamiento, se han de procurar unas medidas generales que reduzcan la sintomatología y faciliten la resolución de las lesiones.

Por ello, el especialista recomienda elaborar una historia clínica detallada sobre los posibles desencadenantes para eliminarlos, interrogando sobre antecedentes personales y familiares de enfermedades sistémicas o cutáneas, hábito tóxico (drogas, tabaco), alimentos y causas primarias y secundarias.

Otra medida aconsejada por el experto es explicar la evolución natural de la enfermedad (resolución espontánea en 2-4 semanas), dando a conocer que el tratamiento es principalmente sintomático.

Por otro lado, el paciente debe mantener una correcta higiene bucal utilizando un cepillo suave para dientes y lengua, y seguir una dieta blanda, fría o templada, masticar bien los alimentos y evitar las mordeduras. También es aconsejable evitar picantes, ácidos y bebidas carbonatadas.

Por último, el doctor Clemente también insiste en la importancia de intentar eliminar situaciones de estrés y recuerda que no es una enfermedad contagiosa.

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