Publicado 31/05/2021 17:51CET

Endocrinólogos y ginecólogos se unen para mejorar el control de la salud de la tiroides en el embarazo

Archivo - Mujer embarazadaq, consulta médico, embarazo
Archivo - Mujer embarazadaq, consulta médico, embarazo - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / VASYL DOLMATOV

MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) colaboran en un documento de consenso para el manejo óptimo de las condiciones que afectan a la glándula tiroides durante el embarazo, lo que permitirá a los expertos de ambas especialidades que atienden a mujeres embarazadas con dolencias de la tiroides actuar de manera coordinada en beneficio de las pacientes.

Así, con el objetivo de prestar especial atención a la salud de la glándula y al déficit de yodo (que tiene un impacto crucial en su funcionamiento) antes, durante y después del embarazo, estas sociedades científicas buscan facilitar la identificación de los síntomas y reducir al mínimo sus efectos en los recién nacidos.

¿A QUIÉN AFECTAN LAS CONDICIONES DE LA TIROIDES?

El vocal del Comité Gestor del Área de Conocimiento del Tiroides de la SEEN (TiroSEEEN), el doctor Javier Santamaría, ha recordado que la disfunción tiroidea es muy frecuente entre la población general, pero especialmente en la mujer. "En un reciente estudio realizado en toda la geografía española, se encontró que la prevalencia del hipotiroidismo llegaba al 13,3 por ciento de la población femenina (7,6% clínico y 5,7% subclínico); la del hipertiroidismo a un 1 por ciento y la de autoinmunidad tiroidea a un 10,8 por ciento", ha precisado.

El experto explica que, dado que el embarazo supone una importante sobrecarga de trabajo para el tiroides, al necesitar aumentar su producción de hormonas tiroideas alrededor de un 50 por ciento, la presencia de una disfunción tiroidea es un fenómeno muy frecuente durante la gestación.

De acuerdo con la evidencia disponible, indica el doctor Santamaría, el trastorno más común es la disfunción tiroidea, especialmente la hipofunción del tiroides (la condición en la cual la glándula no puede producir la cantidad de hormonas necesarias para el correcto desarrollo del feto y la salud de la futura madre). Puesto que durante el embarazo se requiere una mayor producción de hormona tiroidea, se pueden poner de manifiesto trastornos sutiles de la función tiroidea que habían pasado desapercibidos hasta el momento.

De hecho, se estima que hasta un 25 por ciento de las embarazadas pueden presentar alguna alteración en el funcionamiento de la glándula tiroides. Es por eso que se recomienda valorar la función tiroidea en todas las embarazadas en la primera analítica del embarazo. La valoración es sencilla, realizando una determinación analítica de TSH en sangre. "La realización del cribado universal de función tiroidea en el embarazo es una realidad de facto en la mayor parte de nuestro país", explica por su parte la portavoz de la SEGO, la doctora María De la Calle.

LAS CONSECUENCIAS DE NO TRATAR LAS ENFERMEDADES DE LA TIROIDES

En lo tocante a salud reproductiva y gestación, se sabe que las alteraciones en el funcionamiento de la tiroides afectan a la función reproductiva, de modo que existe una dificultad para lograr el embarazo. Además, se incrementa el riesgo de que, conseguido el embarazo, se produzca un aborto. "Por este motivo siempre que se detecten problemas de esterilidad o abortos de repetición es especialmente importante descartar una posible patología tiroidea", ha apuntado el miembro de TiroSEEN.

El hipotiroidismo clínico se asocia a múltiples complicaciones maternas (aborto, anemia maternal, hipertensión y pre-eclampsia, desprendimiento de placenta, amenaza y parto pretérmino y hemorragia postparto y otras) y neonatales (muerte fetal, bajo peso al nacer, distrés respiratorio neonatal). "Pero, sin duda, la consecuencia más evidente del hipotiroidismo clínico es la afectación en el neurodesarrollo, con una caída en casi 7 puntos del cociente intelectual (IQ) de los hijos de madres con hipotiroidismo clínico no tratado", explica la portavoz de la SEGO.

La tiroides produce glándulas que intervienen en múltiples funciones del organismo, desde el desarrollo del futuro hijo hasta la frecuencia con la cual late nuestro corazón. Entre otras dolencias que pueden afectar a la glándula, los datos indican que lo nódulos (bultos) constituyen una patología frecuente. Se diagnostica en el 4-8 por ciento de la población general, asegura la coordinadora del Área de Conocimiento del Tiroides de la SEEN (TiroSEEEN), la doctora Elena Navarro. "Cuando se realizan exploraciones como TAC o PET por otros motivos de salud pueden aparecer nódulos tiroideos en el 30-60 por ciento de los casos", añade.

El principal reto diagnóstico de estos nódulos es poder descartar malignidad, ya que, aunque la mayoría son benignos, en aproximadamente el 10 por ciento de los casos pueden ser de tipo canceroso, prosigue esta experta. En concreto, "para descartar malignidad es fundamental el estudio ecográfico de los nódulos y la realización de punción aspirado para estudio citológico. El papel del endocrinólogo es fundamental, ya que realiza el estudio completo del nódulo tiroideo, incluyendo la ecografía tiroidea y la punción aspirado cuando se precisa".

Esto hace que el diagnostico sea más completo, rápido y eficiente, y permite así seleccionar de forma más rápida los nódulos que precisan cirugía, de aquellos que no la requieren. "En los nódulos benignos es importante vigilar los posibles cambios en el tamaño o características, por lo que el seguimiento se realiza también mediante ecografía en las consultas de Endocrinología", advierte.

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