Publicado 23/12/2019 18:46:27 +01:00CET

Asocian la obesidad en el embarazo a mayor retraso en el desarrollo y en el coeficiente intelectual de los hijos

Embarazada con obesidad
Embarazada con obesidad - PIXABAY/OMARMEDINAFILMS - Archivo

MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS) -

La obesidad de la madre durante el embarazo puede afectar a los años de desarrollo de su hijo en el futuro, según los investigadores norteamericanos, que encontraron dificultades motoras en preescolares y un coeficiente intelectual más bajo durante la infancia en niños cuyas madres tenían sobrepeso grave antes del parto.

En el estudio, que ha sido publicado en el 'Journal of Developmental Origins of Health and Disease' el equipo de investigadores del área de Nutrición y Salud Ambiental de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, descubrió que las diferencias son comparables al impacto de la exposición al plomo en la primera infancia.

El equipo estudió a 368 madres y sus hijos, todos de circunstancias económicas y vecindarios similares, durante el embarazo y cuando los niños tenían 3 y 7 años. A los 3 años, los investigadores midieron las habilidades motoras de los niños y descubrieron que la obesidad materna durante el embarazo estaba fuertemente asociada con las habilidades motoras más bajas en los niños.

A los 7 años, volvieron a medir a los niños y descubrieron que los niños cuyas madres tenían sobrepeso u obesidad durante el embarazo tenían puntajes 5 o más puntos más bajos en las pruebas de coeficiente intelectual a gran escala, en comparación con los niños cuyas madres habían tenido un peso normal. Sin embargo, no se encontraron efectos en las chicas.

"Lo sorprendente es que, incluso utilizando diferentes evaluaciones de desarrollo apropiadas para la edad, encontramos estas asociaciones tanto en la primera infancia como en la media, lo que significa que estos efectos persisten en el tiempo. Estos hallazgos no tienen la intención de avergonzar o asustar a nadie. Estamos comenzando a entender algunas de estas interacciones entre el peso de las madres y la salud de sus bebés", ha explicado Elizabeth Widen, profesora asistente de ciencias nutricionales en UT Austin.

No está claro por qué la obesidad en el embarazo afectaría a un niño después de nacer, aunque investigaciones anteriores han encontrado vínculos entre la dieta de la madre y el desarrollo cognitivo, con puntuaciones más altas de coeficiente intelectual en niños cuyas madres tienen tomaron más ácidos grasos omega 3.

Widen ha señalado que las diferencias en la dieta y el comportamiento pueden ser factores impulsores, o el desarrollo fetal puede verse afectado por algunas de las cosas que tienden a ocurrir en los cuerpos de las personas con demasiado peso extra, como inflamación, estrés metabólico, trastornos hormonales y grandes cantidades de insulina y glucosa.

FACTORES ANALIZADOS EN EL ESTUDIO

Los investigadores controlaron varios factores en su análisis, incluidos la raza y el origen étnico, el estado civil, la educación de la madre y el coeficiente intelectual, así como si los niños nacieron prematuramente o estuvieron expuestos a irritantes ambientales como la contaminación del aire. Lo que las madres embarazadas comieron o si amamantaron no se incluyó en el análisis.

El equipo también examinó y consideró el entorno enriquecedor en el hogar de un niño en la primera infancia, observando cómo interactúan los padres con sus hijos y si el niño recibió libros y juguetes. Se descubrió que un ambiente hogareño acogedor disminuye los efectos negativos de la obesidad.

"El efecto sobre el coeficiente intelectual fue menor en los entornos familiares acogedores, pero todavía estaba allí", ha señalado.

Este no es el primer estudio que encuentra que los niños parecen ser más vulnerables en el útero. Un estudio de 2018 encontró un coeficiente intelectual de menor rendimiento en los niños, pero no en las niñas, cuyas madres estuvieron expuestas al plomo, y un estudio de 2019 sugirió que los niños cuyas madres tenían fluoruro en el embarazo obtuvieron puntuaciones más bajas en una evaluación del coeficiente intelectual.

Debido a que el coeficiente intelectual de la infancia es un predictor del nivel educativo, el nivel socioeconómico y el éxito profesional más adelante en la vida, los investigadores han señalado que existe la posibilidad de que los efectos duren hasta la edad adulta.

Tras conocerse los primeros resultados de este estudio, Widen ha recomendado a las mujeres obesas o con sobrepeso que cuando se queden embarazadas consuman una dieta bien balanceada que sea rica en frutas y verduras, tomen una vitamina prenatal, se mantengan activas y se aseguren de obtener suficientes ácidos grasos como el que se encuentra en el aceite de pescado. También es importante brindarles a los niños un ambiente familiar acogedor, al igual que ver a un médico regularmente, incluso durante el embarazo para hablar sobre el aumento de peso.

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