Publicado 09/08/2021 10:31CET

Así afecta la falta de sueño de madres de bebés recién nacidos al envejecimiento

Archivo - Mamá y bebé, colecho, dormir, familia
Archivo - Mamá y bebé, colecho, dormir, familia - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / GEORGERUDY - Archivo

MADRID, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -

Un estudio de la Universidad de California en los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos, y publicado en la revista 'Sleep Health', ha encontrado relación entre la falta de sueño propia de madres de bebés recién nacidos y un envejecimiento acelerado.

En concreto, los científicos estudiaron a 33 madres durante sus embarazos y el primer año de vida de sus bebés, analizando el ADN de las mujeres a partir de muestras de sangre para determinar su "edad biológica", que puede diferir de la edad cronológica. Descubrieron que, un año después del parto, la edad biológica de las madres que dormían menos de siete horas por noche a los seis meses era de tres a siete años mayor que la de las que dormían siete horas o más.

Las madres que dormían menos de siete horas también tenían telómeros más cortos en sus glóbulos blancos. Estos pequeños trozos de ADN situados en los extremos de los cromosomas actúan como tapas protectoras. Precisamente, el acortamiento de los telómeros se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y de otro tipo, y con una muerte más temprana.

"Los primeros meses de privación de sueño tras el parto podrían tener un efecto duradero en la salud física", afirma la primera autora del estudio, Judith Carroll, profesora de Psicobiología George F. Solomon de la UCLA. "Sabemos por un gran número de investigaciones que dormir menos de siete horas por noche es perjudicial para la salud y aumenta el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad", recuerda.

LA SALUD DEL SUEÑO, TAN IMPORTANTE COMO LA DIETA Y EL EJERCICIO

Aunque el sueño nocturno de las participantes oscilaba entre cinco y nueve horas, más de la mitad dormía menos de siete horas, tanto a los seis meses como al año de dar a luz, según informan los investigadores. "Descubrimos que, con cada hora de sueño adicional, la edad biológica de la madre era menor", ha expresado Carroll. "Yo, y muchos otros científicos del sueño, consideramos que la salud del sueño es tan vital para la salud general como la dieta y el ejercicio".

Así, Carroll insta a las nuevas madres a aprovechar las oportunidades para dormir un poco más, como hacer siestas durante el día cuando su bebé está dormido, aceptar ofertas de ayuda de familiares y amigos y, cuando sea posible, pedir a su pareja que ayude con el bebé durante la noche o temprano por la mañana. "Cuidar de tus necesidades de sueño te ayudará a ti y a tu bebé a largo plazo", afirma.

La coautora Christine Dunkel Schetter, profesora de psicología y psiquiatría de la UCLA, ha afirmado que los resultados del estudio y otros hallazgos sobre la salud mental posparto de las madres "proporcionan un impulso para apoyar mejor a las madres de bebés pequeños para que puedan dormir lo suficiente, posiblemente a través de la licencia parental para que ambos padres puedan soportar parte de la carga del cuidado, y a través de programas para las familias y los padres".

En este sentido, Dunkel Schetter ha añadido que, aunque el envejecimiento biológico acelerado vinculado a la pérdida de sueño puede aumentar los riesgos para la salud de las mujeres, no causa automáticamente daños en su organismo. "No queremos que el mensaje sea que las madres están permanentemente dañadas por el cuidado del bebé y la pérdida de sueño", ha subrayado. "No sabemos si estos efectos son duraderos", remarca.

EL USO DE LA EPIGENÉTICA PARA DETERMINAR LA EDAD BIOLÓGICA

Concretamente, el estudio utilizó los últimos métodos científicos de análisis de los cambios en el ADN para evaluar el envejecimiento biológico, también conocido como envejecimiento epigenético, tal y como ha aclarado Dunkel Schetter. El ADN proporciona el código para fabricar proteínas, que llevan a cabo muchas funciones en las células del cuerpo, y la epigenética se centra en si las regiones de este código están "abiertas" o "cerradas".

"Se puede pensar en el ADN como una tienda de comestibles con muchos ingredientes básicos para construir una comida", ejemplifica Carroll. "Si hay un derrame en un pasillo, puede estar cerrado, y no se puede conseguir un artículo de ese pasillo, lo que podría impedir hacer una receta; cuando el acceso al código del ADN está cerrado, los genes que codifican proteínas específicas no pueden expresarse y, por tanto, se desactivan", ha explicado.

Dado que algunos sitios específicos del ADN se activan o desactivan con el envejecimiento, el proceso actúa como una especie de reloj, según Carroll, lo que permite a los científicos estimar la edad biológica de los individuos. Cuanto mayor sea la edad biológica, o epigenética, de un individuo, mayor será su riesgo de sufrir enfermedades y de morir antes.

La cohorte del presente estudio, que incluía a mujeres con edades comprendidas entre los 23 y los 45 años seis meses después de dar a luz, no es una gran muestra representativa de mujeres, han afirmado los autores, por lo que se necesitan más estudios para comprender mejor el impacto a largo plazo de la pérdida de sueño en las nuevas madres, qué otros factores podrían contribuir a la pérdida de sueño y si los efectos del envejecimiento biológico son permanentes o reversibles.

Carroll y Dunkel Schetter informaron el año pasado de que el estrés de una madre antes de dar a luz puede acelerar el envejecimiento biológico de su hijo, lo que constituye una forma de "transferencia intergeneracional del riesgo para la salud", ha concluido Dunkel Schetter.