Actualizado 06/04/2022 14:19

El trabajo fisioterapéutico, fundamental en el trasplante de órgano dentro de un equipo multidisciplinar

Archivo - Sesión de fisioterapia.
Archivo - Sesión de fisioterapia. - ISTOCK - Archivo

MADRID, 1 Abr. (EUROPA PRESS) -

La fisioterapia ha resultado ser un ámbito fundamental en el trasplante de órganos, ya sea antes, durante o después de la intervención, ya que ha supuesto un avance en el campo de la anestesia perioperatoria en pacientes que van a ser sometidos a una intervención quirúrgica agresiva, incluso en trasplante de órgano sólido, según el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla-La Mancha (COFICAM).

Los expertos de esta entidad afirman que el abordaje preoperatorio supone una mejoría de la capacidad funcional y cognitiva que se traduce en una disminución del estrés físico y psíquico secundario a una cirugía propiciando una disminución de la morbilidad y mortalidad y una menor estancia hospitalaria. Es ahí donde la fisioterapia cobra un papel relevante dentro de estos programas de prehabilitación o rehabilitación preoperatoria.

En el caso de trasplantes de pulmón y corazón, los pacientes pueden beneficiarse de programas de rehabilitación respiratoria y cardíaca respectivamente con el objetivo de que lleguen en las mejores condiciones posibles a la intervención. Todo lo aprendido en esta primera fase previa al trasplante, le ayudará a una temprana recuperación tras la intervención, así como a minimizar las complicaciones de la misma.

La rehabilitación cardiorrespiratoria es un tratamiento que aporta al paciente una mejora en su capacidad funcional y calidad de vida, según COFICAM. Numerosos estudios han demostrado que los pacientes que llegan al momento del trasplante con mayor capacidad de ejercicio consiguen una recuperación más rápida y óptima tras la intervención. Estos programas de prehabilitación también son extrapolables a pacientes candidatos a trasplantes de otros órganos como riñón.

En este sentido, el fisioterapeuta desempeña un papel esencial, diseñando un programa de ejercicio terapéutico, adaptado a las características individuales del paciente tanto para la fase preoperatoria como para la postoperatoria. Estos programas constan de varias fases: ejercicios de movilidad y flexibilización, ejercicios respiratorios (que deberán aprender para integrarlos tras la intervención), ejercicios de fortalecimiento de la musculatura periférica, ejercicio aeróbico, ejercicios de relajación y educación para la salud.

Para ello, el Hospital de Cuenca ha laborado una guía de prehabilitación para pacientes, con el objetivo de darles el programa de ejercicios para que continúen su realización en casa, así como las pautas de los mismos, con el fin de obtener unos mayores beneficios, señala Susana Priego fisioterapeuta de la Unidad de rehabilitación cardiorrespiratoria del Hospital Virgen de la Luz, y coautora de la guía.

Tras el trasplante, los expertos remarcan la importancia de la fisioterapia, al comenzar a trabajar en un primer momento en las unidades de cuidados intensivos, con fisioterapia respiratoria y motora, lo que ayudará en el manejo de la ventilación mecánica para poder acelerar el proceso de destete, así como favorecer el drenaje de secreciones para evitar las posibles complicaciones respiratorias.

"En una fase posterior, el fisioterapeuta ayudará a la readaptación del paciente para su reentrenamiento al esfuerzo con programas completos de rehabilitación cardíaca y respiratoria como los descritos para la fase de prehabilitación. Es fundamental la implantación de cambios en los hábitos de vida y ejercicio terapéutico con el objetivo de conseguir unos mejores resultados a largo plazo y una mejor calidad de vida", ha precisado Priego.