Publicado 31/03/2021 18:30CET

La terapia logopédica y cognitivo-conductual en edad temprana, clave para mejorar trastornos autistas según expertos

Archivo - Terapia con una niña con espectro autista.
Archivo - Terapia con una niña con espectro autista. - KATARZYNABIALASIEWICZ/ISTOCK - Archivo

VALÈNCIA, 31 Mar. (EUROPA PRESS) -

Expertos de Vithas NeuroRHB han apuntado que la terapia logopédica y cognitivo-conductual en edades tempranas es "la clave para mejorar los trastornos del espectro autista (TEA)", al tiempo que han advertido de la importancia de detectar "señales de alerta" a nivel motor, conductual y comunicativo para conseguir un diagnóstico "lo antes posible".

Los trastornos del espectro autista son una discapacidad del desarrollo que puede provocar problemas sociales, comunicacionales y conductuales significativos. Cuanto antes se detecte es mejor para el niño, ya que hay evidencia clínica de que un tratamiento precoz y un diagnóstico en fases tempranas, se relaciona con mejores resultados, según ha explicado Vithas en un comunicado.

La directora clínica de Vithas NeuroRHB, Carolina Colomer, ha precisado que "suelen ser las familias las primeras en identificar las dificultades del niño" y que "la mayoría acude a los centros para recibir un diagnóstico o un tratamiento para sus hijos con rasgos compatibles con TEA sobre los dos años y medio de edad", que es "cuando observan que el lenguaje de sus hijos no es tan fluido como el de sus compañeros de la guardería o del parque".

En los centros de Vithas NeuroRHB, el diagnóstico se basa fundamentalmente en aspectos clínicos del desarrollo en general y de rasgos "típicos" del TEA. Para establecer el nivel de desarrollo psicomotor global, los especialistas utilizan escalas en las que se apoyan para determinar si hay un retraso general o en algún área específica del desarrollo.

Mientras que, si hay una sospecha de TEA más concreta, utilizan escalas y entrevistas específicamente dirigidas al diagnóstico de esta entidad clínica, como el ADI-R y el ADOS-2, que requieren que el profesional tenga una formación específica y experiencia suficiente en este campo.

Desde el punto de vista del tratamiento, la directora del Servicio de Neurorrehabilitación Pediátrico de Vithas Valencia Consuelo, Belén Moliner, ha indicado que que, "aunque el tratamiento del niño con TEA es multidisciplinar, la piedra angular del abordaje de estos pequeños se centra en la terapia logopédica y cognitivo-conductual, con las que abarcan distintos métodos para mejorar la comunicación, la socialización, las conductas adaptativas y la cognición".

Además, disponen de programas en entorno natural para "hacer posible la integración del niño en todos sus ambientes y contextos, con la finalidad de asegurar oportunidades de aprendizaje en actividades plenamente contextualizadas, tanto en su hogar como en su colegio", ha explicado.

SEÑALES DE ALERTA

Para conseguir su detección "lo antes posible", la especialista de diagnóstico de TEA en Vithas Valencia Consuelo explica que "existen diferentes conductas cotidianas que podrían ayudar a los padres a detectar una alteración del neurodesarrollo en sus hijos, relacionada con el trastorno de espectro autista, como por ejemplo, desde el punto de vista comunicativo, que no respondan a su nombre cuando se les llama, que no miren cuando se les señala un lugar o que tengan problemas para expresarse y entender aspectos como el contacto ocular, el tono de voz, las expresiones faciales, gestos o expresiones corporales".

Por otra parte, "en la comunicación verbal, otras señales son que repitan palabras o frases o utilicen un lenguaje excesivamente literal y no sean capaces de comprender, por ejemplo, las ironías o el sarcasmo", ha añadido.

En las conductas motoras, algunas de las señales de alerta estarían relacionadas con los movimientos de aleteo con los brazos, movimientos continuos con los dedos o caminar de puntillas, balancear el tronco o saltar continuamente.

"Mientras que, a nivel sensorial, encontraríamos la necesidad por parte del niño de comer siempre las mismas cosas, intolerancia a sonidos habituales, muestras de dolor al ser tocados o al roce de ciertas texturas o materiales determinados, así como que les molesten profundamente las etiquetas de la ropa y, si se produce una rabieta, que solo se calmen con un abrazo muy fuerte", ha ilustrado la doctora.

Por otro lado, la forma en la que juega el niño o niña es un elemento clave de observación. "Los padres pueden observar si alinea juguetes o hace girar ruedas sin parar, muestra escaso interés en juegos de imitación, es incapaz de compartir o respetar turnos o presenta muchas dificultades en respetar las reglas o límites del juego, le cuesta prestar atención a una misma cosa junto a otra persona, tiene dificultad para establecer relaciones con personas de la misma edad o para ponerse en el lugar del otro y, si existe comunicación verbal, si solo habla de sus motivaciones personales sin percibir la falta de interés del interlocutor y si carece de 'sonrisa social', por lo que si le sonríen no devuelve la sonrisa", ha agregado.

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