Publicado 04/04/2022 13:00

Una terapia experimental de silenciamiento de genes reduce un 98% un importante factor de riesgo de cardiopatía

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MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los resultados de un nuevo ensayo de fase 1 dirigido por la Clínica Cleveland (Estados Unidos) han demostrado que una terapia experimental de 'silenciamiento de genes' reduce hasta en un 98 por ciento los niveles de lipoproteína (a) en sangre, un factor clave de riesgo de cardiopatía.

En el ensayo, presentado en la 71ª Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología y publicados en la revista científica 'Journal of the American Medical Association', los participantes que recibieron dosis más elevadas de SLN360, un pequeño ARN de interferencia (siRNA) terapéutico que 'silencia' el gen responsable de la producción de lipoproteína (a), vieron disminuir sus niveles de lipoproteína (a) hasta en un 96-98 por ciento.

Cinco meses después, los niveles de lipoproteína (a), también conocida como Lp(a), de estos participantes seguían siendo un 71-81 por ciento más bajos que los iniciales.

Los resultados sugieren que esta terapia con ARNsi podría ser un tratamiento prometedor para ayudar a prevenir las cardiopatías prematuras en personas con niveles elevados de Lp(a), que se calcula que afectan a 1.400 millones en todo el mundo. Se calcula que entre el 20 y el 25 por ciento de la población mundial tiene niveles elevados de Lp(a).

"Estos resultados demostraron la seguridad y la gran eficacia de este tratamiento experimental para reducir los niveles de Lp(a), un factor de riesgo común, pero hasta ahora intratable, determinado genéticamente, que provoca infartos de miocardio prematuros, accidentes cerebrovasculares y estenosis aórtica. Esperamos que el desarrollo posterior de esta terapia también demuestre que reduce las consecuencias de la Lp(a) en el ámbito clínico a través de futuros estudios", explica el autor principal del estudio, el doctor Steven E. Nissen.

La Lp(a) tiene similitudes con el LDL, también conocido como colesterol malo. La Lp(a) se fabrica en el hígado, donde una proteína adicional llamada apolipoproteína (a) se une a una partícula similar a la LDL.

A diferencia de otros tipos de partículas de colesterol, los niveles de Lp(a) están determinados genéticamente en un 80 a 90 por ciento. La estructura de la partícula Lp(a) provoca la acumulación de placas en las arterias, que desempeñan un papel importante en las enfermedades cardíacas. Un nivel elevado de Lp(a) aumenta en gran medida el riesgo de sufrir infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

Aunque existen terapias eficaces para reducir el riesgo de cardiopatía mediante la disminución del colesterol LDL y otros lípidos, actualmente no hay tratamientos aprobados para reducir la Lp(a). Dado que los niveles de Lp(a) vienen determinados por los genes de una persona, los cambios en el estilo de vida, como la dieta o el ejercicio, no tienen ningún efecto.

En el estudio, el tratamiento con ARNsi reduce los niveles de Lp(a) al "silenciar" el gen responsable de la producción de Lp(a) y bloquear la creación de apolipoproteína (a) en el hígado.

En el ensayo 'APOLLO', los investigadores inscribieron a 32 personas en cinco centros médicos de tres países. Todos los participantes tenían niveles de Lp(a) superiores a 150 nmol/L, con un nivel medio de 224 nmol/L (75 nmol/L o menos se considera normal).

Ocho participantes recibieron un placebo y el resto recibió una de las cuatro dosis de SLN360 mediante una única inyección subcutánea. Las dosis fueron de 30 mg, 100 mg, 300 mg y 600 mg. Se observó atentamente a los participantes durante las primeras 24 horas después de la inyección y luego se les evaluó periódicamente durante cinco meses.

Los participantes que recibieron 300 mg y 600 mg de SLN360 experimentaron una reducción máxima del 96 y del 98 por ciento en los niveles de Lp(a), y una reducción del 71 y del 81 por ciento a los cinco meses en comparación con el nivel inicial. Los que recibieron un placebo no experimentaron ningún cambio en los niveles de Lp(a).

Las dosis más altas también redujeron el colesterol LDL entre un 20 y un 25 por ciento. No se registraron consecuencias importantes en materia de seguridad y el efecto secundario más frecuente fue un dolor temporal en el lugar de la inyección. El estudio se amplió y los investigadores continuarán el seguimiento de los participantes durante un año.