Publicado 08/11/2021 08:29CET

Estas son las diferencias entre un stent y una cirugía de bypass

Archivo - Quirófano.
Archivo - Quirófano. - SANTYPAN/ ISCTOK - Archivo

   MADRID, 8 Nov. (EDIZIONES) -

   Las arterias de nuestro cuerpo se pueden obstruir, generalmente por la acumulación de placas que contienen colesterol. En consecuencia, disminuye el flujo de sangre que circula por ellas, pudiendo dar lugar a una patología más grave. Por ejemplo, una obstrucción completa de las arterias coronarias puede causar un ataque cardíaco.

   Estas obstrucciones, según explica el doctor Carlos Macaya, presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC), durante una entrevista con Infosalus, pueden resolverse a través de la colocación de un stent o bien de una cirugía de bypass. No son lo mismo, por lo que vamos a conocer sus diferencias.

   En el caso de los stent detalla que se trata de tubos metálicos, cilíndricos, una especie de muelles o de alambres enrollados que, en función del tamaño de la arteria donde se van a implantar, se eligen de un tamaño o de otro. En una misma intervención pueden colocarse más de uno, apostilla el experto.

   En concreto, se emplean para desobstruir cualquier arteria del cuerpo, por ejemplo, para las coronarias (las que irrigan el corazón), para las femorales o iliacas (miembros inferiores, las piernas), y para las carótidas (cerebro); siendo más frecuente su implantación en las coronarias.

   Su tamaño varía y, por ejemplo, en el caso de los que se emplean para las arterias del corazón su longitud puede ir del centímetro a los cinco centímetros, mientras que su diámetro oscila entre los 2 y los 4 milímetros. Mientras, los de las arterias femorales o iliacas, que van a los miembros inferiores (piernas), al ser el tamaño de estas mayor, los stent también son más grandes, de unos 6-8 milímetros de diámetro.

   Sí es frecuente su colocación, reconoce el doctor Macaya, y en torno a 70-80.000 pacientes se intervienen en este sentido anualmente, y cerca de 150.000 stent se colocan al año en España.

   Están hechos a partir de aleaciones metálicas, desde acero inoxidable hasta el cromo platino, el más actual, pero son materiales biocompatibles, es decir, que el cuerpo no lo rechaza, aprecia el experto.

   "Este metal durante las primeras semanas es un objeto extraño en el torrente circulatorio y se puede coagular. Por eso, y para evitar que se formen los trombos, a los pacientes a los que se les implantan durante los primeros meses deben tomar anticoagulantes", agrega el cardiólogo.

   Su función, según incide, es que, una vez dilatada la obstrucción, se introduce el stent para "apuntalar la pared del vaso", de forma que se mantenga de nuevo abierto el torrente sanguíneo sin obstrucciones.

   Para su colocación indica que se pincha una vena o arteria y se introduce un catéter, en cuyo extremo distal hay un balón desinflado: "Cuando por ejemplo llega ese catéter a la zona de la coronaria obstruida, a través de una arteria de la ingle o de la muñeca, y de una alambrería que se ha pasado previamente, se infla el balón para deshacer la obstrucción, de forma que los filamentos metálicos del stent se expanden y se abren y se colocan sobre la pared del vaso apuntalándolo. Una vez el stent está expandido desinflamos el balón, que suele ser de plástico, y lo sacamos. El muelle como es metálico no tiene elasticidad y se queda fijo en la pared del vaso".

   Se trata, según prosigue el especialista, de una intervención poco invasiva, que no suele precisar de anestesia, y por la que los pacientes suelen poder regresar a sus casas en el mismo día. Además, valora que los stent duran toda la vida, y no se oxidan.

LA CIRUGÍA DE BYPASS

   En el caso de la cirugía de bypass, el presidente de la FEC la define como "tomar un vaso sanguíneo de otra parte del cuerpo para 'puentear' una arteria obstruida". Es decir, advierte de que con esta intervención, "más agresiva", no se trata la obstrucción, sino que se salta para que el torrente circulatorio pueda funcionar de forma normal, saltándose la parte dañada o enferma.

   "La cirugía de bypass es más antigua que la del stent. Con los stent se empezó en los 90; sin embargo, con el bypass se lleva más tiempo, unos 50 años", precisa. Así indica que el bypass suele realizarse frente a obstrucciones totales de las arterias o bien cuando hay que colocar más de un stent en una intervención.

   "Se utiliza para las obstrucciones de las coronarias, aunque también hay a nivel de iliacas y femorales. Es como un puente que permite sortear una obstrucción coronaria y se coloca una arteria o una vena que se coge del mismo paciente, de las piernas, de la mamaria interna (por la parte del tórax), por ejemplo, y que se pone distal a la obstrucción. Entonces se sortea la parte dañada", describe Macaya.

Argumenta que la cirugía de bypass es una técnica "más agresiva" que la colocación de un stent porque implica abrir el tórax, así como tomar parte de una arteria o de una vena de otra parte del cuerpo. "En la actualidad de cada 10 enfermos con obstrucciones a nivel de coronarias del corazón, por ejemplo, aproximadamente en unos 7-8 casos se ponen stent y en el resto cirugía de bypass", agrega.

   Los bypass son muy diferentes, añade, siendo los de la arteria mamaria o los de la arteria radial (del brazo de la muñeca) de arterias duran toda la vida, si bien los bypass que se realizan con las venas safenas tienen una durabilidad limitada, y generalmente a partir de los 10-15 años enferman, y más allá de los 20 años es poco probable que el bypass esté abierto y enferme.

   "Hay una diferencia en cuanto al tiempo de intervención, los stent se colocan y a las horas, o como máximo al día siguiente te vas a casa con una punción, sin cicatriz, y sin secuelas; mientras que el bypass es una cirugía mayor que implica abrir el tórax, puntos, así como una estancia hospitalaria mayor de 3 días, hasta de una semana, aparte de las molestias o la 'agresión' que implica la cirugía", sentencia el presidente de la Fundación Española del Corazón (FEC).

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