Publicado 22/04/2021 14:31CET

SEICAP avisa de que escasez de plasma por la pandemia dificultará el acceso a los tratamientos de niños con IDP

Archivo - Sacar sangre, plasma.
Archivo - Sacar sangre, plasma. - EGON69 - Archivo

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

La pandemia va a dificultar el acceso a los tratamientos de inmunoglubilinas, el indicado para la mayoría de las inmunodeficiencias primarias (IDPs), debido a la escasez mundial de plasma, lo que repercute en su vulnerabilidad frente a infecciones como la COVID-19, según ha avisado la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) con motivo de la Semana Mundial de las IDP.

De hecho, los niños con IDP y sus familias han tenido que realizar un esfuerzo mayor durante la pandemia con un aislamiento y un cumplimiento de las normas "estrictos" debido al mayor riesgo de infecciones que tienen por su enfermedad.

En general la pandemia no ha afectado de manera directa a los niños con IDP pero si de forma indirecta, debido a los problemas de abastecimiento de inmunoglobulinas (derivados del plasma) a nivel mundial, las cuáles constituyen el tratamiento principal de la mayoría de las IDP.

"Las gammaglobulinas se utilizan para administrarles los anticuerpos (defensas) que ellos no pueden producir para hacer frente a las infecciones, por lo que la dificultad de acceso a las mismas hace que queden gravemente expuestos a padecer infecciones severas por cualquier microoganismos", ha comentado la coordinador del Grupo de Trabajo de Inmunología de la SEICAP, Pilar Llobet.

Las IDP son un grupo de más de 400 enfermedades genéticas caracterizadas por la alteración en el sistema inmunitario de aquellas personas que las padecen. Se consideran enfermedades raras porque se estima que afectan a 1 de cada 1200 recién nacidos.

"Las IDP se suelen diagnosticar en la infancia y presentan mayor susceptibilidad a infecciones que los niños sanos y una predisposición a desarrollar patología alergia, autoinmunidad, inflamación y cáncer, además de un mayor impacto en su calidad de vida", ha sostenido la doctora Llobet.

Por todo ello, los pacientes con IDP han sido considerados como grupo de riesgo frente a la COVID-19. "Debido a esto han pasado, si cabe, un año más duro que la población general, han estado sometidos a un elevado nivel de estrés lo que les ha supuesto mantener exquisito cuidado en el cumplimiento de las normas de seguridad así como un aislamiento más estricto y prolongado a través de la educación domiciliaria que cualquier otro colectivo. A lo que se suma el temor de las familias por la insuficiencia de gammaglobulinas que se está produciendo en la actualidad a nivel mundial por la caída drástica en las donaciones de plasmas", ha aseverado Llobet.

Por otro lado, desde la Federación de Asociaciones Científicas Médicas Española (FACME) se han emitido las recomendaciones de la vacunación en todas las IDP excepto los defectos de IgA y los defectos específicos de anticuerpos, y se aconseja la vacunación de familiares de primer grado convivientes de inmunodeficiencias combinadas graves, Inmunodeficiencias de la inmunidad intrínseca e innata.

El Consejo interterritorial del Ministerio de Sanidad aprobó el documento para la vacunación del Grupo 7 'Condiciones de muy alto riesgo priorizadas en mayores de 16 años en España' donde se incluyen las Inmunodeficiencias primarias. En él y recomiendan que se realicen con Pfizer (a partir 16 años) o Moderna (a partir de 18 años), ya que son las que han demostrado mayor eficacia cuando se evalúa la capacidad de producir respuesta inmune.

"Al ser las vacunas inactivas, formadas de RNA, no hay riesgo para los pacientes en cuanto a sufrir la enfermedad. Por ello, se supone que la capacidad de producir respuesta frente a la vacuna será menor, como ocurre con otras vacunas al ser inmunodeficientes, pero es esperable que se observe un grado parcial de protección", ha zanjado la doctora Llobet.