Actualizado 26/07/2021 08:31 CET

Terapia génica para preservar la visión en enfermedades y lesiones graves de la retina

Archivo - Cataratas, Oftalmología, Anciano, Ojos.
Archivo - Cataratas, Oftalmología, Anciano, Ojos. - FUNDACIÓN IMO - Archivo

   MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La terapia génica probada en modelos de ratón resulta prometedora para prevenir la pérdida de visión o la ceguera debidas a lesiones graves de la retina, como el daño del nervio óptico, y a enfermedades de la retina, como la retinopatía diabética y el glaucoma, según publican investigadores del Hospital Monte Sinaí de Nueva York en la revista 'Cell'.

   Los científicos subrayan que este avance podría transformar el tratamiento de las personas que corren el riesgo de sufrir grandes pérdidas de visión por enfermedades degenerativas de la retina, que actualmente no tienen cura.

   Los investigadores se centraron en las células ganglionares de la retina, que procesan la información visual enviando imágenes al cerebro. Estas células pueden degenerar como consecuencia de lesiones y enfermedades de la retina.

   El equipo de investigadores demostró cómo la reactivación de una enzima clave conocida como CaMKII y su señalización descendente en las células ganglionares de la retina a través de un enfoque de terapia génica proporcionó una sólida protección contra una mayor pérdida o deterioro de la visión en múltiples modelos de enfermedad y lesión.

   "Las estrategias neuroprotectoras para salvar las células ganglionares vulnerables de la retina son muy necesarias para preservar la visión", afirma el autor principal, Bo Chen, profesor asociado de Oftalmología y Neurociencia, y director del Programa de Células Madre Oculares de la Facultad de Medicina Icahn del Monte Sinaí.

   "Descubrimos por primera vez pruebas de que la CaMKII es un regulador clave de la supervivencia de las células ganglionares de la retina, tanto en las retinas normales como en las enfermas, y podría ser una diana terapéutica deseable para la preservación de la visión en condiciones que dañan los axones y los somas de las células ganglionares de la retina", añade.

   El glaucoma es la principal causa de discapacidad visual irreversible en todo el mundo y afecta a 76 millones de personas, algunas de las cuales evolucionarán hacia la ceguera a pesar de un tratamiento agresivo para reducir la presión en sus ojos.

   El principal obstáculo para restaurar la pérdida de visión por glaucoma y otras enfermedades y lesiones de la retina es que las largas fibras nerviosas conocidas como axones, que permiten a las células ganglionares de la retina procesar la información visual convirtiendo la luz que entra en el ojo en una señal transmitida al cerebro, no se regeneran.

   Por ello, se necesitan urgentemente estrategias neuroprotectoras para preservar los axones y los somas de las CGR (el cuerpo principal de la célula nerviosa desde el que se ramifican los axones a lo largo del nervio óptico hasta el cerebro) y evitar así una mayor pérdida de visión.

   Los investigadores del Monte Sinaí estudiaron si la CaMKII podría desempeñar esa función terapéutica. Probaron la enzima en una amplia gama de modelos animales de lesiones y enfermedades, incluyendo daños en el nervio óptico, excitotoxicidad (donde las células nerviosas son destruidas por la sobreactivación de los receptores de glutamato que dan lugar a daños en la estructura celular), y dos modelos de glaucoma que imitaban la fisiopatología de la enfermedad humana con una presión intraocular tanto alta como normal.

   El equipo descubrió que la CaMKII regulaba la supervivencia de las células ganglionares de la retina en muchas de estas patologías, y que en el modelo de excitotoxicidad en animales pequeños, las agresiones a los somas de las células ganglionares de la retina o las lesiones del nervio óptico en sus axones provocaban la inactivación de la CaMKII y de su objetivo de señalización descendente CREB (o proteína de unión al elemento de respuesta al AMPc).

   "Curiosamente, descubrimos que la reactivación de la CaMKII y la CREB proporcionaba una sólida protección a las células ganglionares de la retina --señala el doctor Chen, que también es investigador de la familia McGraw sobre la visión en el Icahn Mount Sinai--, y que la protección mediada por la CaMKII ralentizaba la progresión de la enfermedad en ambos modelos de glaucoma".

   Esa reactivación fue posible gracias a un enfoque de terapia génica desplegado por los investigadores para introducir un tipo más activo de CaMKII en las células ganglionares originales de la retina para potenciar su actividad.

   La versión modificada de la CaMKII, con un aminoácido mutado, se transfirió a las células objetivo a través de un vector viral adeno-asociado, un sistema de administración de genes aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), común en el creciente campo de la terapia génica.

   "Nuestra investigación demostró que la CaMKII podría ser una valiosa diana terapéutica para salvar las células ganglionares de la retina y preservar la visión en el tratamiento de enfermedades potencialmente cegadoras como el glaucoma", asegura Chen, ganador del premio Pew Scholars in the Biomedical Sciences, que se concede a jóvenes investigadores que muestran una promesa destacada.

   Según apunta, "el hecho de que la manipulación de la CaMKII implique una transferencia única de un solo gen se suma a su enorme potencial para tratar afecciones graves de la retina en los seres humanos. El siguiente paso es probarlo en modelos animales más grandes, lo que podría allanar el camino para iniciar los ensayos clínicos".

   El Mount Sinai ha presentado solicitudes de patente para esta tecnología a través de Mount Sinai Innovation Partners (MSIP), la rama de comercialización del sistema sanitario. MSIP mantiene conversaciones activas con varias empresas para ayudar a que este tratamiento llegue a la clínica.