Actualizado 27/02/2020 14:11:42 +00:00 CET

República Democrática del Congo atisba el final del brote de ébola tras nueve días sin nuevos casos

Trabajos de MSF contra el ébola en Bikoro, en República Democrática del Congo
Trabajos de MSF contra el ébola en Bikoro, en República Democrática del Congo - MSF/ HUGUES ROBERT - Archivo

La OMS reconoce avances aunque apuesta por la "cautela", ya que "un solo caso puede reiniciar la epidemia"

MADRID, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

La epidemia de ébola de República Democrática del Congo (RDC) parece remitir a tenor de los últimos datos recabados, que confirman la ausencia de nuevos casos en más de una semana y recogen únicamente dos pacientes ingresados en la actualidad, en la ciudad de Beni.

Los datos acumulados hasta el 25 de febrero dan cuenta de 3.444 casos de ébola, de los cuales 2.264 han concluido con el fallecimiento del paciente, lo que apunta una tasa de mortalidad cercana al 66 por ciento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las regiones de Ituri y Kivu Norte han concentrado la mayoría de los casos y, ahora, el único foco activo es precisamente la capital de esta última provincia, Beni. En un centro de tratamiento contra el ébola permanecen los dos únicos enfermos que continúan ingresados.

Una portavoz de la OMS, Margaret Harris, ha confirmado a Europa Press este jueves que, "por noveno día consecutivo", no se ha registrado ningún caso adicional ni ningún fallecimiento. La epidemia, no obstante, no se dará por concluida hasta pasados 42 días (equivalente a dos periodos de incubación) del último alta o del entierro seguro del último enfermo.

Dicha declaración compete al Ministerio de Sanidad congoleño, aunque Harris ya ha destacado como un "gran éxito" los "progresos significativos" alcanzados en los últimos meses en la lucha contra la enfermedad. No en vano, si a mediados de abril de 2019 la cifra de casos semanales superaba los 120, en las últimas cuatro semanas el dato ha sido igual o inferior a seis.

"Estamos motivados por la tendencia actual, pero debemos seguir vigilantes. Un solo caso puede reiniciar la epidemia y la situación de seguridad en el este de República Democrática del Congo sigue siendo extremadamente frágil", ha advertido la portavoz de la OMS al valorar con "cautela" los datos que están ya sobre la mesa.

Asimismo, ha apuntado que el virus puede incluso mantenerse en los fluidos corporales de los supervivientes durante varios meses y que, en casos "limitados", se han confirmado contagios por la exposición a dichos fluidos durante el actual brote. "Un programa de atención constante a los supervivientes ayuda a mitigar los riesgos", ha agregado Harris.

LAS NECESIDADES POSTERIORES

República Democrática del Congo piensa ya en el día después del que es el mayor brote de ébola de su historia. En términos de víctimas, solo le supera el brote que se cebó a partir de 2014 con la zona occidental de África, donde perdieron la vida más de 11.000 personas.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ya incidió en esta futura fase durante un discurso el 14 de febrero en Kinshasa, desde donde apeló al compromiso político y a la movilización de todos los sectores bajo un objetivo común: "Lograr la salud para todos".

Tedros apuntó que el ébola, si bien ha sido una "tragedia", también ha creado "una oportunidad única", en la medida en que dejará tras de sí tanto experiencia como medios. "Los costes humanos invertidos nos obligan a construir un futuro mejor juntos", reclamó.

Margaret Harris también ha coincidido en que es "clave" seguir mejorando la atención médica y las labores de higiene y prevención en este futuro escenario, en la medida en que existe el riesgo de que los avances logrados en los últimos meses se reviertan "sin el actual apoyo".

Harris ve necesario atender cuestiones médicas "apremiantes" en el país africano, como pueden ser la vacunación infantil, el suministro de agua, la existencia de redes seguridad de saneamiento, la atención maternal y la prevención frente a otras enfermedades potencialmente mortales como la tuberculosis, la malaria y el sarampión.

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