Publicado 12/06/2020 16:40CET

Una proteína que ayuda a combatir los virus también puede bloquear la reparación del daño pulmonar

Secciones de tejido de los pulmones de los ratones, después de la infección de la gripe. La imagen de la izquierda es el control y la de la derecha es de ratones sin receptores para el interferón lambda.
Secciones de tejido de los pulmones de los ratones, después de la infección de la gripe. La imagen de la izquierda es el control y la de la derecha es de ratones sin receptores para el interferón lambda. - FRANCIS CRICK INSTITUTE

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

Investigadores del Instituto Francis Crick (Estados Unidos) han descubierto que una proteína que inicialmente es útil en la respuesta inmunológica del cuerpo a un virus puede más tarde interferir con la reparación del tejido pulmonar. El trabajo, publicado en la revista 'Science', destaca la necesidad de considerar cuidadosamente el uso de esta proteína para tratar virus, incluyendo el del COVID-19.

Cuando un virus infecta los pulmones, el cuerpo intenta defenderse y combatir la infección. Un mecanismo de defensa es la activación de una proteína, llamada interferón lambda, que da señales a las células del tejido pulmonar circundante para activar las defensas antivirales. El interferón lambda se está investigando actualmente en ensayos clínicos como un posible tratamiento para COVID-19, por lo que es importante comprender la biología que subyace a sus efectos antivirales.

El equipo de investigación investigó los efectos de esta proteína en el laboratorio y encontró que si está activa durante un período prolongado, inhibe la reparación del tejido pulmonar. Esto podría prolongar el daño pulmonar y aumentar el riesgo de infecciones bacterianas posteriores.

Los científicos observaron que en los ratones con gripe, al tener mayores niveles de esta proteína en sus pulmones, las células epiteliales se multiplicaban menos. Estas células forman el revestimiento de los espacios aéreos en el pulmón y necesitan multiplicarse para reemplazar las células dañadas y reparar el daño. Este fue el caso de los ratones tratados con la proteína experimentalmente y también de los ratones que habían producido la proteína de forma natural, como resultado de su respuesta al virus. Además, los cultivos de células epiteliales de pulmón humano tratadas con esta proteína también fueron menos capaces de crecer.

"Esta es una proteína realmente potente con muchas funciones diferentes. Al principio de una infección viral, es protectora, desencadenando funciones que ayudan a combatir el virus. Sin embargo, si permanece en el tejido durante demasiado tiempo, podría ser perjudicial. Esto significa que, para cualquier tratamiento antiviral que utilice esta proteína, hay un equilibrio realmente cuidadoso que debe hacerse. Los clínicos deben considerar el momento del tratamiento, cuanto antes mejor, y la duración del mismo", explica uno de los autores, Andreas Wack.

Mientras que esta investigación estudió ratones infectados con gripe, los efectos de esta proteína deberían ser similares para otros virus que también causan daño pulmonar, incluyendo el coronavirus. "Entender cómo nuestros cuerpos responden a la infección nunca ha sido más importante. Las diferencias en nuestras respuestas inmunológicas tienen enormes implicaciones para saber si un tratamiento funcionará y cuáles serán los efectos secundarios", concluye otro de los autores, Jack Major.