Actualizado 05/02/2020 12:33:44 CET

Los 3 principales problemas y enemigos de la sanidad en España

SANIDAD, CENTRO SANITARIO, HOSPITAL, QUIRÓFANO.
SANIDAD, CENTRO SANITARIO, HOSPITAL, QUIRÓFANO. - GETTY IMAGES / SHAPECHARGE - Archivo

   MADRID, 5 Feb. (EDIZIONES) -

   Un artículo publicado en la prestigiosa revista 'International Journal of Epidemiology' planteaba que la manera de enfermar de los individuos y la de las poblaciones eran diferentes y tenían que ser analizadas de maneras distintas.

   Asimismo, en este trabajo científico se ponía de manifiesto que los abordajes desde la salud pública no deberían basarse en actuar sobre los individuos o grupos de individuos con alto riesgo de presentar un resultado adverso de salud, sino que deberían llevarse a cabo actuaciones universales que lograsen disminuir el riesgo de la población en su conjunto, desplazando la curva de riesgo hacia lugares más saludables.

   Así lo recuerda Javier Padilla, médico de familia y comunidad que, "tratando de aterrizar esto en alguna medida que nos suene familiar", defiende que antes que buscar a las personas que ingieren altas cantidades de bebidas azucaradas para llevar a cabo alguna medida que disminuya su consumo, se deberían plantear medidas como la implantación de un impuesto a las bebidas azucaradas que, aunque tenga un impacto variable a lo largo de la escala de consumo de estas bebidas, desplazará a la totalidad de la población hacia consumos de menor riesgo.

   "Otro ejemplo sería el de actuar para promover la actividad física en personas con alto riesgo cardiovascular, construyendo una gran red de carriles bici con seguridad e incentivos para su utilización por parte del mayor porcentaje de población posible", remarca el también miembro del colectivo Silesia.

   Durante una entrevista con Infosalus, con motivo de la publicación de 'A quién vamos a dejar morir' (Capitán Swing), Padilla sostiene con ello que la sanidad es un bien social y además común. "La salud del individuo está muy relacionada con la salud del colectivo. Ninguna de las prácticas individuales que podrían estar relacionadas con la salud, como por ejemplo el viajar en transporte público, o los hábitos como el tabaquismo, recaen únicamente en la persona, en el individuo, sino que afectan en el fondo a toda la sociedad. Además, se ha visto que las sociedades cohesionadas sanas logran beneficios no individuales, sino colectivos", subraya.

   Atendiendo a estos parámetros, el también miembro del grupo de trabajo de inequidades en salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (SEMFYC) enumera así cuáles son, en su opinión, los 3 principales problemas que presenta la Sanidad en España:

   1.- Hay un problema básico y fundamental de infrafinanciación. Desde los años de la crisis el gasto sanitario público se ha ido diluyendo de forma que juega un papel menos importante dentro de la economía del país.

   2.- Desde la crisis se ha visto que a nivel hospitalario se ha incrementado el gasto en tecnología, mientras que ha disminuido el destinado al profesional sanitario. Se ha desplazado la parte destinada a los profesionales por una mayor tecnología y gasto farmacéutico, pese al proceso de humanización en la asistencia sanitaria que se está intentando implantar en España.

   3.- Incapacidad de trabajar con otros subsistemas a su alrededor, como por ejemplo los servicios sociales, cuando ambos están abocados a caminar de la mano, tienen capacidad para trabajar conjuntamente. También sucede esto con la investigación básica, el sistema público de salud es incapaz de hacerse acopio de esos avances en investigación.

LOS ENEMIGOS DE LOS SISTEMAS PÚBLICOS DE SALUD

   Por otro lado, Padilla enumera los que considera como los principales enemigos de la salud pública hoy en España:

   1.- La pérdida de la universalidad de la salud. Seguramente tenemos la idea de que el gran enemigo son aquellas personas que no creen en que tengamos que tener sistemas sanitarios públicos y haya que caminar hacia la privatización y el modelo estadounidense. Pero sin duda resalta que es la pérdida de la universalidad de la sanidad su principal enemigo desde que en 2012 se aprobara un decreto que hasta día de hoy no se ha podido revertir. "El sistema sanitario no es universal, no es inclusivo, y si una persona sin papeles, por ejemplo, empieza a enfermar, no podrá ser atendida hasta que acuda a Urgencias, cuando la patología ya será mayor, de forma que el gasto sanitario al final será mayor a la hora de atender al paciente", remarca.

   2.- La relación que establece lo público con lo privado. "Se habla mucho de la colaboración entre ambos, pero se puede hablar de una parasitación de lo público con lo privado, donde lo privado intenta lograr la estabilidad de su negocio en el largo plazo, cuando lo público no destina dinero para mejorar su capacidad de respuesta", señala Padilla.

   3.- "Los profesionales que trabajan en la sanidad han perdido participación y peso en el sistema, lo que pone en riesgo la legitimidad del sistema de cara a las propias personas que trabajan en él para levantarlo. La eficiencia del SNS es la precariedad y las malas condiciones laborales de los trabajadores, el menor gasto sanitario del país. Se cobra menos, y el sistema nacional de salud basa su eficiencia en eso, por lo que es rematadamente débil y en cualquier momento puede irse al traste", subraya.

   Con todo ello, este médico de familia reivindica que España necesita recuperar la universalidad en su sistema sanitario, y que "no sólo vaya hacia abajo con los migrantes indocumentados", sino que también se incluyan en el sistema público de salud a los funcionarios, jueces, y militares, hoy día fuera.

   "Por otro lado, necesitamos mejorar la financiación del sistema. Así también estará mejor cohesionado entre las 17 comunidades autónomas, donde por ejemplo se ven diferencias de hasta el 50% entre el País Vasco y Andalucía, lo que se traduce en menores prestaciones sanitaria para la población", destaca este experto.

   Finalmente, el miembro de SEMFYC llama a la coordinación con los proveedores, un reto que según subraya, se representa en la conversión de un modelo de patologías agudas a otro de crónicas. "La sanidad tiene que coordinarse y dejar paso a una mayor predominancia de los cuidados desde servicios sociales. A nivel poblacional tienen que crecer políticas de salud pública", sentencia.

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