Publicado 20/08/2021 08:29CET

Prevenir las ETS en verano si sabes cómo: aquí te lo explicamos

Pareja observando el atadecer acostados en una furgoneta.
Pareja observando el atadecer acostados en una furgoneta. - ISTOCK

   MADRID, 20 Ago. (EDIZIONES) -

   La probabilidad de adquirir una ETS o enfermedad de transmisión sexual en verano es mayor. Algunos observatorios estiman un incremento de diagnóstico de ETS del 15% en el segundo semestre del año, muchas de ellas adquiridas en la época estival, según asegura en una entrevista con Infosalus el doctor Juan González García, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

   "Esta asociación estacional entre ETS y verano no es porque exista, como en otras infecciones, un mayor riesgo asociado a factores climatológicos o epidémicos. La mayor probabilidad de adquirir una ETS en período estival se explica por la confluencia de varios factores de tipo social: aumento de las relaciones sexuales ocasionales con personas desconocidas, aumento del número de parejas sexuales, incremento de las relaciones sexuales en contexto de viajes, incluido el turismo sexual, relaciones sexuales asociadas a consumo de sustancias desinhibidoras y facilitadoras de las relaciones como el alcohol", relata el experto.

   Al mismo tiempo, advierte de que las relaciones sexuales en estos contextos se acompañan de un menor uso de métodos de barrera como el preservativo, "muy eficaz" en la prevención de transmisión de ETS.

   Eso sí, el doctor remarca que las ETS adquiridas en el verano no son sustancialmente diferentes de las adquiridas en otra época del año: "No hay ninguna ETS que sea específica o con una incidencia predominante en época estival. Cualquier infección del espectro de las ETS por papilomavirus humano, herpes, sífilis, gonococias, clamidia, hepatitis, VIH, entre otras, puede tener su origen en las relaciones sexuales durante el verano".

   ¿Cómo sospechar de ellas? El portavoz de la SEIMC explica que el primer motivo de sospecha es reconocer que hemos tenido una relación sexual no protegida con riesgo de transmisión de una ETS en las semanas o meses previos, un aspecto que en su opinión se deberías comunicar al médico cuando se consulte por un síntoma nuevo.

   A nivel de síntomas concreta que la sospecha aumenta cuando se refiere a clínica relacionada con las mucosas genitales (dolor, picor, inflamación, secreciones, ulceras, etc.), o de mucosas de otras zonas en contacto con zonas genitales durante la relación sexual, por ejemplo, orofaríngea o anal.

   "Pero hay ETS que su manifestación no se limita a mucosas o área genital, por ejemplo la infección por VIH que puede debutar como un síndrome viral agudo (fiebre, exantema, adenopatías, etc) o las hepatitis por virus de hepatitis A, B o C que cursarán con un cuadro típico de hepatitis aguda", aclara el doctor González García.

   Por otro lado, subraya que hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, las ETS pueden ser asintomáticas, por lo que si nos consta que una persona con la que hemos tenido relaciones sexuales no protegidas ha sido diagnosticado de una ETS debemos comentarlo con nuestro médico de Atención Primaria para realizar el cribado pertinente y si éste resulta positivo, aunque no tengamos síntomas, recibir el tratamiento adecuado.

PAUTAS PARA PREVENIRLAS

   En opinión del portavoz de la SEIMC, prevenir la transmisión de ETS de forma radical sólo es posible si se evitan toda clase de relaciones sexuales o se prácticaN en parejas cerradas, donde ninguno de los dos tiene una ETS.

   "Como estamos hablando de las relaciones sexuales en contexto del verano, asociada a los factores antes mencionados, la estrategia anterior no es una opción. En este caso la mejor medida para disminuir drásticamente el riego de transmisión de ETS es el uso de preservativo durante toda la relación y en todo tipo de relación, incluida la orogenital. En este caso también es posible utilizar barreras bucales. Bien utilizados los métodos barrera disminuyen en un 90% el riesgo de transmisión de ETS", asegura el experto.

   Otra forma de prevenir las ETS a nivel colectivo es que las personas con relaciones de riesgo realicen cribados frecuentes de ETS en los servicios de Atención Primaria o en clínicas específicas de ETS, según prosigue. "Ya hemos comentado que en muchos casos son asintomáticas. Si se diagnostican estos casos de forma precoz se pueden tratar de una manera más fácil y reducir el tiempo, así como el riesgo de transmisión a sus parejas sexuales", aclara.

   Eso sí, llama la atención sobre el hecho de que el uso de juguetes sexuales puede contribuir a la transmisión de ETS, facilitando el contacto de mucosas con fluidos sexuales y sin que haya de por medio métodos barrera, creando de esta manera una falsa percepción de seguridad. "No usar estos dispositivos disminuirá el riesgo de transmisión de ETS", insiste el doctor González.

LAS VACUNAS TAMBIÉN PUEDEN SER EFECTIVAS EN LA PREVENCIÓN

   Algunas ETS pueden prevenirse "muy efectivamente" con vacunas, según ensalza, como la hepatitis B, la hepatitis A, o la infección por papilomavirus humano. "Hay que tener en cuenta que la inmunización requiere varias dosis y meses para ser efectiva", precisa.

   Por último, señala que en algunos casos se puede realizar una profilaxis post-exposición, cuando hemos tenido relación no protegida con una fuente que conocemos está infectada y hay alto riesgo de que nos haya transmitido dicha infección: "El caso paradigmático es la profilaxis post-exposición con un paciente con infección conocida o muy probable por VIH y sin tratamiento. En estos casos la profilaxis con antirretrovirales durante 28 días puede reducir en más del 90% el riesgo de transmisión".

   Recientemente, sostiene que se ha demostrado la eficacia de realizar profilaxis para VIH anticipadamente (pre-exposición) en personas que tienen relaciones de riesgo frecuentes: "Es muy eficaz para prevenir el VIH, pero al facilitar que esa persona mantenga relaciones no protegidas va a aumentar el riesgo de que adquiera otras ETS. En todo caso esta medida requiere que sea indicada y vigilada en un programa llevado a cabo en clínica especializada".

   En última instancia, el doctor González García subraya que hay situaciones en que las relaciones sexuales se realizan intentando controlar la transmisión de ETS con métodos barreras pero accidentalmente estos fallan, por ejemplo, cuando tiene lugar una rotura de preservativo.

   "En esta situación es adecuado consultar con un servicio de urgencia de hospital o de clínica de ETS para recibir el consejo, y en su caso la profilaxis adecuada en función del riesgo estimado de haber adquirido una determinada ETS", aprecia el experto de la SEIMC.

   De hecho, indica que el cálculo de este riesgo será "tanto más preciso cuánto más datos" se puedan aportar al tipo de relación y del estado de salud de la pareja con la que se mantuvo dicha relación. "Por ello, cuando es posible, es mejor realizar la evaluación conjuntamente de todas las personas implicadas en la relación. De esta manera se pueden evitar tratamientos/profilaxis innecesarias, que no siempre están exentas de efectos adversos, además del coste que suponen", sentencia.

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