Publicado 12/02/2021 17:17CET

La prescripción diferida de antibióticos en niños con infecciones respiratorias es segura y efectiva

Niño enfermo con tomándose la temperatura con un termómetro.
Niño enfermo con tomándose la temperatura con un termómetro. - PIXABAY/VICTORIA_BORODINOVA - Archivo

MADRID, 12 Feb. (EUROPA PRESS) -

Un ensayo clínico realizado en España ha demostrado que la prescripción diferida de antibióticos, esto es, la receta médica de antibióticos para que estos sean usados solo en caso de que la enfermedad empeore al cabo de unos días de la visita médica, es segura y efectiva para tratar las infecciones respiratorias no complicadas en niños.

Esta estrategia, comparada con la prescripción inmediata de antibióticos, disminuye notablemente el uso de estos fármacos y es igual de satisfactoria para los padres, según los resultados de este estudio, coordinado por investigadores del Consorcio de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP) y el Centro Cochrane Iberoamericano (CCIb), y cuyos resultados se han publicado este viernes en la revista 'Pediatrics'.

"La prescripción diferida de antibióticos es una estrategia válida para un uso más racional de los antibióticos. No solo evita sus efectos adversos, sino que ayuda a reducir el grave problema de las resistencias microbianas", explica el investigador del CIBERESP, el CCIb y autor de correspondencia del trabajo, Pablo Alonso.

Además, destaca Alonso, "ayuda a combatir la creencia errónea de que los antibióticos son necesarios en este tipo de infecciones y a educar a los padres sobre el problema de las resistencias".

Aunque ya se sabía que la prescripción diferida de antibióticos para infecciones respiratorias funciona en adultos y había también algunos pocos datos en población pediátrica, hasta ahora faltaban evidencias en países de altos ingresos y altas tasas de uso de antibióticos, como los del sur de Europa.

Este ensayo se ha realizado en 39 centros de salud españoles, con niños de 2-14 años que acudieron con sus padres al pediatra por infecciones respiratorias (faringitis, rinosinusitis, otitis bronquitis aguda o bronquitis aguda).

La condición para participar en el ensayo era que el pediatra tuviera dudas de si era necesario o no el tratamiento con antibióticos. En ese caso, se asignó al azar una de estas tres intervenciones: se recetó un antibiótico, no se recetó un antibiótico o se hizo una prescripción diferida. De este modo, se ha podido comprobar que no hay diferencias en cuanto a la duración y severidad de los síntomas entre las tres estrategias.

"La razón por la que no se han observado diferencias entre las tres intervenciones es probablemente que los antibióticos influyen muy poco en la evolución de estas infecciones porque la mayoría son víricas y autolimitadas", añade la enfermera del Hospital Sant Pau de Barcelona y primera firmante del artículo, Gemma Mas-Dalmau.

Asimismo, los resultados del ensayo también muestran que las complicaciones y las visitas adicionales al pediatra o a urgencias de un hospital fueron escasas y similares en las tres intervenciones.